Con la nueva ley, las pasantías en las universidades locales caen entre 50% y 70%

Las instituciones todavía se están adaptando a la nueva reglamentación. Más allá de la merma, los responsables del sistema valoran en forma positiva las modificaciones impuestas ya que evitan abusos y las relaciones laborales encubiertas
Si bien la nueva Ley de Pasantías 26.427 se sancionó en diciembre de 2008, la misma legislación otorgó un plazo de seis meses para que las instituciones educativas se adecuen al nuevo régimen, período que finalizó el 30 de junio. Por tal motivo, ya se puede conocer el primer impacto que tuvo en el sistema.

Cabe señalar que la nueva herramienta jurídica impuso importantes cambios con respecto a la anterior, con la finalidad manifiesta de evitar que la pasantía se convierta en una relación laboral encubierta.

Así, se redujo la cantidad de horas para que el pasante realice tareas, siendo 20 horas semanales el máximo previsto (anteriormente podía llegar a 30); también disminuyó el tiempo de duración de los contratos -se pasó de 4 años a 1, con opción a una única prórroga por seis meses- y se modificó la asignación estímulo (remuneración) que recibe el pasante, que ya no se puede fijar libremente entre las partes sino que tiene como parámetro el convenio colectivo de la empresa en que se desempeñe o el salario mínimo, vital y móvil en caso que no haya convenio. Asimismo, la empresa debe brindar al estudiante la obra social.

Las nuevas condiciones, el cambio de escenario y la situación económica hicieron que por el momento los convenios de pasantías hayan caído en forma considerable.

PUNTAL VILLA MARÍA dialogó con quienes tienen a cargo las áreas correspondientes en la Universidad Nacional de Villa María y Universidad Tecnológica Nacional, Regional Villa María, los que reconocieron que los contratos de pasantía se redujeron drásticamente. Los índices son más que elocuentes: alrededor de un 70 por ciento menos en la UTN y un 50 en la UNVM.

José Luis Catalano, de la casa de altos estudios más antigua de la ciudad, destacó que los convenios que venían con la anterior reglamentación ya finalizaron; y con el nuevo "la demanda de pasantes por parte de las empresas ha bajado considerablemente. Más o menos podemos decir que ha caído un 70 por ciento; son números muy significativos".

Entre los motivos que esgrimen los empresarios para desechar la inclusión de pasantes en sus planteles se encuentra el cambio en la cantidad de horas y la cobertura de salud. En este último caso, el principal problema es que al no estar reglamentada no todas las empresas de salud cubren a los pasantes.

De todas formas indicó que "en realidad la baja significativa ha sido por un conjunto de cosas, no sé si hay un patrón particular que determine por qué disminuyó el pedido de pasantes. Hay que tener en cuenta que cuando el movimiento en las industrias es grande, el pedido de pasantes también lo es. Hoy estamos inmersos en toda esta crisis que ha detenido el trabajo normal de las industrias; eso obviamente repercute en el pedido de pasantes, como también sucede con el pedido de egresados para cubrir cargos ya como ingenieros".

En lo que respecta a la UNVM, Darío Poncio, de Extensión Universitaria, expresó que "no hemos firmado pasantías hasta tener la nueva reglamentación interna, que se podría estar aprobando este miércoles. Hasta el momento algunas pasantías se han cancelado y otras, afortunadamente, han dado lugar a que los chicos queden como empleados; en el caso de la administración pública o algunas empresas que tienen que ver con el Estado han sido contratados. La caída es de más o menos el 50 por ciento".

Contacto con la realidad

Además de la posibilidad de inserción laboral, el sistema de pasantías tiene un fuerte componente educativo, ya que muestra a los estudiantes lo que sucede más allá de las aulas y sirve para completar su formación.

Ante la caída registrada, es importante conocer si las instituciones educativas han diagramado alternativas para suplir esa carencia.

En primer lugar, Catalano expresó que "hay que señalar que cualquier pasantía que realice el estudiante es productiva y lo enriquece desde el punto de vista académico y profesional; le da una visión del mundo real fuera de las aulas que obviamente lo favorece mucho. Hoy en todas las ingenierías los chicos tienen, aparte de las pasantías, un requerimiento oficial para poder recibirse que ha solucionado en gran medida el problema, que se denomina práctica profesional supervisada. Son 200 horas que el chico tiene que cubrir sí o sí con un trabajo profesional para poder recibirse, que comúnmente se hace en empresas o industrias".

Añadió que "lo bueno que tenían las pasantías es que se podían sumar esas 200 horas de práctica profesional dentro de la misma pasantía; hoy, al haberse caído las pasantías, al chico le cuesta un poco más encontrar el lugar para realizarlo; pero a la larga termina beneficiándose porque sí o sí la tiene que hacer; y en un 90 por ciento se realiza en industrias".

Poncio añadió que "en nuestra universidad tenemos un programa que se llama ventanilla del emprendedor, que es muy exitoso y ahora lo extendimos a Bell Ville. En ese programa los estudiantes de contadores y administración hacen su experiencia práctica, cobrando una pequeña beca que pone la universidad; pero realmente es difícil suplir esa experiencia que le daba la pasantía".

Valoración

Más allá de que las modificaciones planteadas actualmente derivaron en una significativa merma en la cantidad de pasantes, ambos funcionarios tienen una visión positiva de la ley 26.427, en el sentido que ampara a los estudiantes y evita que al sistema se lo utilice para cubrir espacios laborales.

"Particularmente creo que el objetivo de la ley de pasantías es bueno, ya que elimina el hecho de que por ahí se lo tome al estudiante como un trabajador. En realidad se lo hacía trabajar muchas horas en funciones que a veces no eran las correctas; y a un trabajador le quitaba el puesto. El espíritu que tiene la nueva legislación es evitar eso, lo cual es bueno", sostuvo Catalano.

Sin embargo, también opinó que el exceso de trabas y reglamentaciones terminaron perjudicando el desenvolvimiento del área de pasantías.

En forma coincidente, Poncio afirmó que "la ley tiende a solucionar algunos problemas. No hay que olvidarse que esta legislación viene del año 1999, de la época de Domingo Cavallo, cuando regía el contrato eventual y la flexibilización laboral. Y después un decreto avanzó más en ese sentido, extendiendo la cantidad de horas, ya que en un principio eran 4 por día y se llevó a 6 y la cantidad de años, que pasó de 1 a 4".

Como ejemplo de esos abusos detectados en el sistema anterior, recordó que "algunas grandes empresas tenían cientos de pasantes en todo el país y era una relación de dependencia disfrazada. Muchas se aprovechaban de esas ventajas y en realidad los pasantes se convertían en empleados. Tampoco se respetaban las seis horas ya que los hacían trabajar más. De esa forma pagaban menos obra social, no tenían indemnización por antigüedad, y el que resultaba -en definitiva- perjudicado era el alumno, porque al trabajar 8 horas por día no se recibía".

También señaló que para algunas universidades significaba un ingreso importante. "La UBA, por ejemplo, el adicional que cobraba era del 20 por ciento; ahora el tope es del 5. Nosotros cobrábamos el 10 y si era una entidad sin fines lucro, como por ejemplo una cooperativa o una municipalidad, le cobrábamos el 5 por ciento. O sea que algunas universidades se han perjudicado notablemente".

Aunque manifestó que en el caso de la UNVM esos abusos no se registraron porque al ser una universidad chica, con pocos estudiantes en esa condición, "estamos muy encima de ellos, para que realmente el alumno haga bien la pasantía y pongan en práctica los conocimientos teóricos recibidos. Por ejemplo, que un estudiante de contador vaya a un estudio contable y liquide impuestos, no que vaya a hacer los mandados. Nos ha pasado que gente de Villa María contrataba un estudiante de cuarto año de esa carrera y lo mandaba a cobrar cuentas".

Comentá la nota