Una nueva oportunidad con el amigo americano

Una nueva oportunidad con el amigo americano
El gobierno interpreta la visita de un grupo de legisladores del Partido Demócrata como un "gesto" reparador de Estados Unidos, tras las críticas y los encuentros con opositores de un funcionario del Departamento de Estado.
La Presidenta recibirá hoy a un grupo de legisladores norteamericanos. La cita será a las seis de la tarde, en la Casa Rosada. Y para el Gobierno es una suerte de reparación de los Estados Unidos por la estridente visita, casi un mes atrás, de Arturo Valenzuela, el funcionario del Departamento de Estado que se reunió con Mauricio Macri, Francisco de Narváez y Julio Cobos, y, por si fuera poco, destacó que en el país hay inseguridad jurídica y reglas de juego poco claras.

"Lo leemos como lo que es: un gesto de Estados Unidos luego de la maldad política que exhibió Valenzuela durante su visita", explicó un funcionario.

En Cancillería, entre tanto, aseguran que cuando Valenzuela visitó Buenos Aires, Jorge Taiana estaba en Copenhague, donde transcurría la cumbre sobre el calentamiento global, y que allí le manifestó a Hillary Clinton el malestar por la actitud del secretario adjunto para América Latina. Clinton no asumió nada –dicen– pero cerró el pequeño diálogo con un "entiendo, entiendo".

El Gobierno, además, ya había olfateado que la visita de Valenzuela venía enrevesada. Al menos, eso dicen ahora. Valenzuela programó su visita sin previa consulta con la Cancillería, anunció que iba a tener otras reuniones y fue por eso que Cristina Fernández de Kirchner no lo recibió. Por faltar, digamos, a los códigos de diplomacia usual, al menos los que venían teniendo ambos gobiernos durante los últimos tiempos.

Las diferencias de la visita de hoy con aquella de Valenzuela están a la vista. La embajadora Vilma Martínez, los legisladores demócratas Eliot L. Engel, Lynn Woolsey, Shelley Berkley y Pedro Pierluisi, y Chris McMullen, asistente adjunto de la Secretaría de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, se encontrarán con Hugo Moyano, uno de los principales aliados del gobierno, en una visita protocolar a la CGT (donde estará el embajador en Washington, Héctor Timerman). También irán a la AMIA, donde los acompañará un operativo de seguridad especial, a dejar una ofrenda floral. Por la mañana, además, verán al canciller argentino y por la tarde, finalmente, será la cita con la Presidenta.

"Estados Unidos no puede comprar un conflicto donde no lo hay", analizaban ayer en la Cancillería. La expectativa oficial es que la comitiva demócrata destaque, como hacía Tom Shannon, el enviado de George Bush, la "agenda positiva" entre los dos países. Eso significa: valorar que la Argentina hace su aporte en la lucha contra el narcotráfico, juega un rol de equilibrio en Sudamérica y no apoya a Irán.

Hay un antecedente que juega a favor. Eliot Engel fue el legislador norteamericano que apoyó el discurso de Cristina Fernández de Kirchner contra Irán en la Organización de las Naciones Unidas, en octubre. Y, ayer, a modo de dulce bienvenida, destacó: "La Argentina y Estados Unidos tienen más en común de lo que nos divide", prometió "hacer todo para profundizar las relaciones bilaterales" y habló de "reafirmar" la política exterior norteamericana.

Un ministro sirio en la Casa Rosada

La Presidenta recibió ayer al ministro de Información de Siria, Mohsen Bilal, uno de los más importantes negociadores internacionales sobre Medio Oriente y un hombre fuerte de ese gobierno.

Bilal, que había tenido antes una larga reunión con el canciller Jorge Taiana, elogió a la jefa de Estado. Destacó, en especial, "la visión y la idea tan perfecta y completa que tiene sobre Medio Oriente". Señaló que el año próximo "seguramente" Cristina visitará Siria. "Ella dijo que la paz en Oriente Medio es esencial para la paz en el mundo y esta teoría tan perfecta nos da una gran satisfacción en el mundo árabe", explicó. La visita tiene la intención de hacer valer su capacidad de influencia. Al fin, la Argentina exporta a ese país por 300 millones de dólares e importa productos por apenas 300 mil dólares.

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