Nueva gestión por la paz en Medio Oriente

Obama se reunirá mañana con Netanyahu y Abbas para intentar relanzar las estancadas negociaciones; cautela de ambas partes
NUEVA YORK. ? En una semana decisiva para medir su liderazgo internacional, el presidente Barack Obama ya dio el puntapié con la convocatoria a una espinosa cumbre tripartita con los líderes de Israel y la Autoridad Nacional Palestina (ANP), con la que espera, y necesita, relanzar el moribundo proceso de paz en Medio Oriente.

El encuentro de mañana con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, primero, y con el presidente palestino, Mahmoud Abbas, después, para, si todo sale bien, sentarse luego los tres juntos, será apenas el aperitivo de una semana de fuego para poner a prueba la capacidad de influencia internacional del presidente demócrata.

El anuncio del encuentro marca el inicio de la semana en la que Obama asistirá por primera vez a la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), el miércoles, antes de partir para Pittsburgh, donde actuará el jueves como anfitrión de una nueva cumbre del G-20, con la que se intentará aportar políticas conjuntas frente a la crisis financiera internacional.

Todo eso se prepara cuando, pese a la enorme popularidad y el entusiasmo que suscitó su llegada a la Casa Blanca, han surgido voces de impaciencia que claman por más efectividad a la hora de mostrar liderazgo internacional y resultados concretos en favor de la paz, el multilateralismo y la superación de la crisis financiera.

La inesperada cumbre palestino- israelí es, justamente, una respuesta a esos reclamos. Fue anunciada ayer por el vocero presidencial, Robert Gibbs, luego de varios días de pesimismo por los nulos resultados de las gestiones de la Casa Blanca para lograr ese acuerdo básico de diálogo. "Habrá reuniones, primero, con cada uno de los líderes y, luego, es de esperar que haya una tripartita", precisó Gibbs. Hasta el sábado, no había noticia de que las gestiones del enviado especial de Obama para la región, George Mitchell, hubiesen llegado a buen puerto en ese sentido.

"El hecho de que el encuentro pueda hacerse es, en sí, todo un resultado", decían ayer, confiados, los colaboradores de Obama. De hecho, será el primer encuentro entre ambos desde la asunción de Netanyahu, hace cinco meses.

Más allá de lo que arroje la cumbre, era evidente ayer que la confirmación de Netanyahu y Abbas de que asistirán al encuentro trajo alivio en medio de las presiones que empieza a sufrir la Casa Blanca en temas de política exterior. "Yo no sería muy optimista en cuanto a anuncios concretos", matizó, sin embargo, uno de esos colaboradores.

En la misma línea, tanto Israel como la ANP se apresuraron ayer a aclarar que la reunión no implica la automática reanudación del estancado proceso de paz, aunque reconocieron que el encuentro se realizaría "sin precondiciones".

"Esto no significa una reanudación de las negociaciones de paz, porque eso depende del levantamiento de la colonización israelí en Cisjordania", precisó una fuente de la ANP.

La organización Hamas, que gobierna en la Franja de Gaza, dijo que "nadie tiene el mandato de aceptar un acuerdo que ponga en discusión los derechos de los palestinos".

Las reuniones se llevarán a cabo en esta ciudad, en coincidencia con la Asamblea General de la ONU, pero al margen de ella, como parte de la actividad específica de Obama.

Hasta ahora, los esfuerzos de la Casa Blanca para alcanzar coincidencias tropezaron con profundos desacuerdos de partes, particularmente en lo que se refiere a la evolución de los asentamientos israelíes en la región.

El gobierno de Obama fue claro al pedir a Israel que "detenga" su programa de asentamientos. "Eso debe cesar", fue la advertencia, primero, de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Y del Presidente, después.

La Casa Blanca espera una respuesta efectiva de Netanyahu en ese punto. Y el gobierno israelí espera de la ANP un compromiso con el cese de los ataques en la región.

El reclamo categórico del gobierno de Obama contra los asentamientos es uno de sus giros en materia de política exterior respecto de la anterior gestión, del presidente George W. Bush, cuya administración tuvo mayores puntos de coincidencia con los reclamos de Israel.

Llamados

Obama llegará hoy a Nueva York. La ciudad, meca del turismo, ha reforzado sus medidas de seguridad con vistas a la Asamblea. Y a la consecuente presencia de líderes y autoridades de sus 192 miembros.

El debut del líder demócrata en el organismo será pasado mañana, cuando pronuncie su primer discurso ante la Asamblea. "El presidente quiere hacer un llamado a superar las divisiones para abordar los desafíos comunes y recordar que todos tenemos responsabilidades mutuas para progresar", anticipó la embajadora de Estados Unidos ante la ONU, Susan Rice.

Un día después, el jueves, Obama encabezará una reunión del Consejo de Seguridad en el nivel de jefes de Estado y de gobierno. Es la quinta vez en la vida del organismo que esto sucede y la primera que lidera un presidente norteamericano.

Se da por seguro que Obama aprovechará la ocasión para impulsar su reclamo contra la proliferación nuclear y defender su reciente cancelación del controvertido escudo antimisiles que su predecesor quería implantar en la frontera de Europa del Este y Rusia.

Ese escudo fue fuente de conflicto diplomático entre Occidente y Rusia. Y su cancelación, uno de los giros más audaces de esta administración en la materia.

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