Una nueva General Motors estatizada

Tras el proceso de reestructuración, el 72% del paquete accionario quedará en manos del Estado. Otro 17,5% será del Sindicato de Trabajadores del Automotor.
General Motors reconoció el fracaso de las negociaciones con los acreedores y en los próximos cuatro días deberá declararse en bancarrota. Tras no poder reestructurarse por sus propios medios, entre hoy y mañana se reunirá la cúpula directiva de la compañía y se estima que de allí saldrá la declaración oficial de la bancarrota. Legalmente, esa figura remite a lo que en la Argentina se conoce como convocatoria de acreedores. Ayer, la acción perdió otro 20% en Wall Street y cotizó a 1,15 dólar.

Mientras tanto, en Alemania la empresa acordó con el gobierno de Angela Merkel la creación de una empresa fiduciaria que rescate los activos europeos y permita salvar a Opel, la filial europea de GM.

La mayor automotriz de Estados Unidos difundió ayer un comunicado donde ratificó la infructuosa negociación con los bonistas y declaró que "la cantidad principal de deuda ofrecida (por los acreedores) fue sustancialmente inferior a la cantidad requerida por GM para satisfacer la reducción exigida en su acuerdo con el Departamento del Tesoro". Según lo establecido por el gobierno, la compañía debía lograr que el 90% de los acreedores acceda al canje, que ofrecía un 10% de las acciones de la empresa a cambio de la deuda de más de 27.000 millones de dólares.

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