Nueva etapa para los medios audiovisuales

En la madrugada, y luego de más de catorce horas de debate, el oficialismo consiguió por 44 votos contra 24 la aprobación en general de la ley de Comunicación Audiovisual. Aseguraba contar con los votos para aprobar todos los artículos sin cambios.
Con 44 votos a favor y 24 en contra, el kirchnerismo aprobó en general el proyecto de Servicios de Comunicación Audiovisual y se encaminaba a convertir en ley la iniciativa del Gobierno esta madrugada, tras el debate artículo por artículo en el recinto del Senado.

"Es una ley moderada, democrática", aseguró el jefe del bloque del oficialismo, Miguel Angel Pichetto, en el cierre, pasadas las 2 de la mañana. Pichetto dedicó buena parte de su discurso a criticar el dictamen de minoría que el radicalismo presentó ayer mismo. "Tiene profundas contradicciones", sostuvo. "No es perfecta, pero es un paso gigantesco", definió Pichetto la ley aprobada.

Antes, el presidente de la UCR, Gerardo Morales, cuestionó el proyecto y advirtió sobre la "peligrosidad de los conversos", en alusión al cambio de posición de la cobista correntina María Dora Sánchez, que votó a favor del proyecto y a la que definió como "tránsfuga": pidió que la Justicia la investigue por cohecho. En tanto, el socialista Rubén Giustiniani justificó su voto en general en la convicción partidaria de terminar con la ley de la dictadura y que con el Comfer intervenido el Gobierno dispone de más discrecionalidad que con la futura normativa.

Uno de los escasos momentos de tensión se vivió por la mañana. Desde el sillón de la presidencia del Senado, Julio Cobos miraba nervioso el reloj y masticaba una decisión. Faltaban pocos minutos para que venciera el plazo reglamentario de media hora de espera para que se cayera la sesión y el oficialismo todavía no había reunido el quórum para sesionar.

El jefe del bloque K, Miguel Angel Pichetto, y José Pampuro advirtieron el nerviosismo de Cobos y se acercaron para calmarlo. Sobre la hora, el kirchnerismo alcanzó el quórum con el aporte de los ex aristas fueguinos José Martínez y María Díaz. La convaleciente oficialista misionera, Elida Vigo, y la cobista correntina Sánchez también estaban en sus bancas.

La sesión arrancó con algunas intervenciones apasionadas, pero el fervor se diluyó con el correr de las horas, cuando los números ya estaban echados. El kirchnerismo había garantizado 42 votos para la aprobación en general del proyecto de Servicios de Comunicación Audiovisual y reunía –sostenían– al menos 37 senadores fieles, sobre 69 presentes, para resistir cualquier embestida opositora para modificar algún artículo.

A media tarde, entre los senadores de la oposición había resignación sobre el resultado de la votación en general y aunque trataban de incentivar la posibilidad de cambios en el articulado, ya comenzaban a hablar de revisar la ley tras el recambio legislativo de diciembre.

"Siempre que se discute intereses concentrados, monopolios, hay tensiones y allí la política debe decidir de qué lado está, y nosotros decidimos jugar del lado de la sociedad, de los que no pueden expresarse", arrancó el santacruceño Nicolás Fernández como miembro informante del oficialismo, después de que el díscolo Guillermo Jenefes resignó ese rol. "Defendemos la libertad de prensa y esta ley ratifica ese compromiso. No hay un solo artículo que hable de contenidos", concluyó Fernández.

Como presidente de la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, Jenefes tuvo 30 minutos para su descargo. Dueño de un multimedio en Jujuy, comenzó su discurso con reproches a sus pares empresarios: "Me quieren hacer responsable de que hoy se trate esta ley en el Senado", dijo, y denunció: "La presión la sufrí por parte de los medios de prensa que querían que traicionara mis tradiciones políticas". Después, cargó contra algunos aspectos del proyecto.

El entrerriano Arturo Vera fue el primer radical en tomar la palabra. Afirmó que "es totalmente falsa la afirmación de que las objeciones" que planteó su partido "son excusas para que no haya ley". Pero también expresó la resignación opositora al reconocer que el kirchnerismo tenía los votos para aprobar el proyecto y clamó por deserciones en el oficialismo para facilitar los cambios en el articulado.

"Aunque dice que quiere terminar con los monopolios, este proyecto oficial habilita un solo monopolio, el del Gobierno. Esto es volver a los ’80", clamó la senadora de la Coalición Cívica, María Eugenia Estenssoro. "Es contra un sector, del cual antes eran amigos", afirmó el cobista Emilio Rached, sobre "la relación Kirchner-Clarín".

"La judicialización será el camino que les queda a los licenciatarios de radiodifusoras, por lo que la consecuencia podría ser costosa para el Estado", dijo Carlos Reutemann y afirmó que "hay un claro menoscabo al derecho de propiedad de los licenciatarios". Culminó un monótono discurso leído exclamando "por la libertad de prensa y la libertad del pueblo".

"No existe ninguna limitación para que las telefónicas ofrezcan servicios de triple play: telefonía, Internet y señal de televisión de cable", sumó la senadora salteña del PJ disidente, Sonia Escudero, que comparó el proyecto oficialista con la ley de la Revolución Libertadora por el control que estableció esa dictadura sobre los medios de comunicación. "Esta ley es un botín, y ese botín son las provincias argentinas: es el federalismo. No es verdad que esta ley es constitucional, que no avasalla a las provincias y que no viola los derechos adquiridos", sostuvo otra peronista disidente, la puntana Liliana Negre de Alonso.

Las respuestas del oficialismo no se hicieron esperar. "Acá se discute la libertad de prensa o de imprenta. La peor censura es la que no se ve. Esto es lo que pasa en la actualidad por los grandes monopolios periodísticos", dijo la oficialista cordobesa Haidé Giri antes de lanzar una ironía: "En la Argentina el sonido del clarín lo unimos a las marchas militares. Estoy contenta porque al clarín se le van unir muchísimos más instrumentos para que sea la orquesta del pueblo argentino".

El pampeano Rubén Marín aseguró que "todo monopolio u oligopolio atenta contra la libertad de expresión. Estamos tratando de que la capacidad de acumulación de unos pocos no condicione a la sociedad y a los gobiernos". "Discutimos si la agenda política, en torno de cuáles son los debates esenciales, se fija desde la política o se hace desde los multimedios", agregó el kirchnerista neuquino Marcelo Fuentes.

Sobre la medianoche, ya no había dudas de que el oficialismo contaría con los votos para aprobar la ley. A las ausencias del peronista cordobés Roberto Urquía y del radical chubutense Norberto Massoni por problemas de salud, se sumó el faltazo de Carlos Menem, a pesar del anuncio de Adolfo Rodríguez Saá de que el riojano llegaría al Senado para votar en contra.

Tras la votación en general, el oficialismo contabilizaba a su favor más de los 36 legisladores necesarios para frenar los intentos de introducir cambios en el articulado que hiciera regresar el proyecto a la Cámara baja. El radicalismo resignaba las ilusiones de modificar el proyecto y varios senadores trazaban otro objetivo: la hora de emprender el viaje a Rosario para participar del lanzamiento de la línea interna del jefe partidario, Gerardo Morales. Algunos kirchneristas, en cambio, especulaban con la presencia de Néstor Kirchner en el Senado o a Plaza Congreso.

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