Nueva directora, nueva polémica

Un diputado electo de Proyecto Sur denunció que Virgina Gamba reivindicó la dictadura. El macrismo lo niega.
Apenas se supo que quedaría al frente de la academia donde se forman los policías porteños, desde el gobierno de Mauricio Macri se apresuraron a decir que Virginia Gamba tenía en su haber un desconocido Premio Nobel de la Paz. Buscaban así contrastar su imagen con la del saliente Daniel Pastor –defensor de la prescriptibilidad de los delitos de lesa humanidad y crítico de los organismos de derechos humanos– y neutralizar eventuales cuestionamientos a su designación. Pero ese halo pacifista le duró poco: ayer se conoció una crítica a los juicios contra los militares que participaron de la represión ilegal publicada con su firma en el sitio de Internet La historia paralela. "Se trata de una gran mentira, una burda operación; Gamba nunca escribió notas en ese sitio web", reaccionó el ministro de Justicia de la ciudad, Guillermo Montenegro. Desde la oposición pidieron su renuncia y también la de Gamba.

"Los jueces que han procesado y los que están juzgando a militares por sus responsabilidades durante la guerra contra el terrorismo actuaron y actúan ignorando lo que es la guerra, las normas que la regulan y la historia de la formación por parte del Estado argentino de los cuadros militares para desempeñarse en ella", dice el texto que aparece con la firma de la funcionaria macrista y fecha del pasado 14 de septiembre. Sostiene también que "la guerra contra el terrorismo iniciada por orden del gobierno constitucional en 1975 fue naturalmente continuada por el régimen de facto a partir del 24 de marzo de 1976 no porque los militares lo desearan, sino por imposición del enemigo". La línea no desentona en lo más mínimo con el contenido de La historia paralela, un sitio que hace casi un culto de la defensa de la dictadura y los represores.

El texto fue divulgado por el diputado electo de Proyecto Sur Rafael Gentili, quien pidió las renuncias de Montenegro y Gamba. "Macri ha puesto la seguridad de los porteños en manos de perversos, represores y apologistas del terrorismo de Estado", apuntó y analizó que "ya son muchas casualidades como para pensar que son sólo fruto de la improvisación".

Gamba es una especialista en estudios estratégicos que sucede al frente de la academia de formación de los policías metropolitanos a Pastor, un abogado y académico que acaba de resignar ese cargo y del que Página/12 reveló no sólo sus asiduas críticas a los organismos de derechos humanos, sino también su prédica a favor de la prescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad. Más conocidos son los antecedentes del comisario Jorge "Fino" Palacios, recientemente procesado como encubridor del atentado a la AMIA, a quien Macri eligió –y defendió hasta el día de su renuncia– para conducir su fuerza policial.

"Ya no se puede tolerar que Macri tenga esta clase de funcionarios en su gobierno", advirtió el legislador Aníbal Ibarra y remarcó que "está claro que no se trata de errores, sino que esto es una muestra de que el jefe de Gobierno tiene una política autoritaria que no puede ser aceptada por una sociedad democrática". Adelantó, además, que la oposición pedirá la interpelación de Montenegro para que rinda cuentas de todas esas designaciones.

El ministro de Justicia empezó a dar explicaciones ayer mismo: dijo que todo fue "una burda operación" y que la directora de la academia policial nunca escribió el comentario en cuestión. Montenegro calificó de "gravísimas" e "irresponsables" las declaraciones de Gentili y sostuvo que "Gamba es una académica de nota reconocida internacionalmente por su labor en temas relacionados con la seguridad humana, asesorando países tanto de la Comunidad Europea como de Africa y Asia."

Desde la cartera a su cargo volvieron a insistir con aquello del Nobel, en alusión a la participación de Gamba en una conferencia de científicos llamada Pugwash que –conducida por el físico nuclear polaco Joseph Rotblat– ganó ese galardón en 1995 por su lucha para la erradicación de las armas nucleares. "En el grupo eran sólo seis", aclaran por estos días en el gobierno porteño con ánimo de realzar el papel que le cupo a Gamba.

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