Nueva categoría en candidaturas

Por: Ricardo Roa

Creíamos que en estas elecciones lo habíamos visto todo. Que existían candidaturas reales y candidaturas simuladas, testimoniales. Pero apareció una tercer categoría: la candidatura eventual. La del ni, que encarna Scioli. El gobernador acaba de decir que no sabe si seguirá en ese cargo o asumirá como diputado.

El problema de Scioli no es, esta vez, la indefinición sino lo que dice la Constitución: que siendo gobernador no puede ser legislador. Más aún, que debe ser el garante en la Provincia del cumplimiento de la Constitución y las leyes. No tiene el mismo rango que un intendente.

El limbo en el que Scioli se ha colocado a sí mismo tiene que ver con una estrategia jurídica diseñada para sortear esos obstáculos y no con dudas personales o políticas: así sea electo, ha decidido no abandonar la Gobernación (ver Scioli también piensa seguir gobernando hasta el 2011).

"No se puede exigir a una persona que diga si va a asumir o no", alegó el ex duhaldista y actual apoderado del PJ kirchnerista, Jorge Landau, para rechazar la impugnación opositora a las candidaturas testimoniales. Y en un punto tiene razón: está permitido hacer todo aquello que la Constitución no prohibe. Claro que eso ocurre sólo porque a ninguno de los constituyentes se le pasó por la cabeza legislar sobre candidatos que no quieren asumir sus bancas.

Y menos para un caso como el de Sergio Massa, que es intendente con licencia, jefe de Gabinete y ahora cuarto en la lista. La que seguro irá al Congreso a discutir sobre política es Nacha Guevara, así diga como dijo que no entiende mucho.

Está claro que ni las candidaturas testimoniales ni la eventual de Scioli se pensaron para mejorar la calidad institucional. Aquellas buscaron evitar la fuga de intendentes. Esta, retener votos. Y todo porque se vio venir una elección complicada.

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