Nuestra obligación es mirar al futuro.

Por Alberto Rodriguez Saa.

Siento que la principal vocación de un gobernante es mirar al futuro, al progreso y en especial a la cuestión de la era digital, un desafío de nuestros tiempos, que debe ser interpretado y resuelto.

¿Y cuál es el desafío? Es aceptar esta realidad y buscar la inclusión digital del Estado, los gobiernos, los ciudadanos y, por ser nativos digitales, los niños. Hoy se ve en el panorama nacional y en algunas provincias una leve preocupación por el problema, pero no se abre la agenda en plenitud y no observamos una vocación ni un plan para que la Argentina y los argentinos entremos en el mundo digital.

La inclusión digital requiere tres cosas. La primera es que los chicos, la gente, los ciudadanos, las familias, tengan computadoras; es lo que se conoce en el lenguaje común como "el uno a uno". En esto, el esfuerzo del Gobierno nacional los gobiernos provinciales y municipales debe ser serio y establecer una estrategia para lograr el uno a uno: un ciudadano, una computadora; un niño, una computadora; una familia, una computadora; un adolescente, una computadora.

Ese uno a uno se logra con un plan maestro, con un plan serio, con un plan que no aplique impuestos a las PC, sino hacer exactamente lo opuesto. Por eso, vemos con preocupación que el Gobierno nacional esté caminando en una dirección equivocada.

El aumento de impuestos para artículos electrónicos, entre ellos computadoras y sus componentes, es una medida que desalienta y vedará el acceso a la tecnología a mucha gente.

El segundo punto de la inclusión digital es la conectividad. Nosotros en San Luis hemos caminado por una experiencia que consideramos maravillosa y con la que hemos conseguido resultados muy buenos, que el mundo ve con simpatía. Se trata de que en todo el territorio de la provincia, unos 75 mil kilómetros cuadrados, brindamos el servicio de wi fi gratuito. Es decir, hay posibilidad de conexión a la red gratis en una superficie mucho más grande que la Ciudad de Buenos Aires, la ciudad de Córdoba o la ciudad de Mendoza.

La gratuidad del wi fi es uno de los elementos más importantes que debe incorporar el Estado como una política para la inclusión digital.

El wi fi sin costo significa la posibilidad de acelerar exponencialmente la democratización de la red.

Es cierto que el servicio de wi fi es un negocio, pero es mucho más fuerte multiplicar las transacciones a partir de que un mayor porcentaje de la población pueda conectarse a Internet.

En tercer lugar está la capacitación, lo que es necesario, sobre todo, para el sistema docente, profesionales, técnicos, los mayores, ya que los chicos no lo necesitan en una primera etapa porque son nativos digitales y para ellos la computadora es su ámbito natural.

Los chicos nacidos a partir de 1995 son nativos digitales, que no requieren en lo inmediato adquirir estos conocimientos porque reconocen como propio el lenguaje digital; no así quienes nacimos antes de ese año, porque somos inmigrantes digitales y nunca vamos a "hablar" ese lenguaje como los nativos. El mundo mira a San Luis con mucha expectativa y también con gestos claros de aprobación, lo que nos hace sentir seguros de que hemos tomado el camino correcto para estar a la altura de las circunstancias en esta era digital, en esta revolución científica y tecnológica que no se advierte pero que está entre nosotros.

Anhelo que la Argentina tenga esta mirada al futuro, que los gobiernos provinciales y los gobiernos municipales también tengan esta mirada al futuro. Lamento que en este momento el gran sueño de la inclusión digital se vea perturbado por la incomprensión de imponer más impuestos a las computadoras.

No hay obras sin planes. Qué gran obra sería si todos tomáramos en serio la inclusión digital. Si lo hicimos en San Luis, es posible hacerlo en la Argentina.

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