“Nuestra industria es muy difícil, habrá más fusiones”, dijo el presidente de Fiat.

El timonel en la Argentina y uno de los principales accionistas de la marca italiana recibió a PERFIL en su casa de Punta del Este. Cree que la crisis global ya llegó a su piso y augura un 2009 un poco menos malo de lo previsto. La esperanza está en que Brasil no parece estar tan afectado y las ventas repuntan. Contó su relación con el secretario de Comercio y aseveró que medidas como la “confiscación” de los fondos de las AFJP no ayudan a crear institucionalidad.
—¿Cómo se prepara Fiat para este año de crisis?

—El 2009 seguramente no va a ser un año de enormes éxitos, especialmente en la industria automotriz. Lo que esperamos es que sea un poco mejor de lo que pensábamos. Vemos en Brasil una recuperación importante del mercado, que nos preocupaba muchísimo, y que parece que está volviendo a vender una cifra aceptable de autos.

—¿Y en la Argentina?

—Tenemos que ver el plan... llamémosle “Plan Moreno”. No arrancó exactamente, pero hizo mover mucha gente en la concesionaria.

—¿Por qué dice que no arrancó?

—Arrancó bastante formalmente. Pero todavía, la entidad oficial que tiene que dar el crédito no puso en marcha todos los sistemas para hacerlo. Digamos que funciona, todavía, a media máquina.

—¿A quién beneficia el plan?

—A los compradores de autos baratos.

—¿Se imaginó este panorama, con la crisis de Chrysler y General Motors?

—La nuestra es una industria muy difícil que va siempre de momentos de cierta euforia a la crisis. Todos tienen dudas con General Motors a largo plazo, desde hace años, pero van a salir. Vamos a ver un poco más de fusiones. Más economía de escala, porque es una industria que la necesita. Sólo cuando se va un nuevo modelo estás hablando de miles de millones de dólares de inversión.

—¿Cómo se preparan para reducir el impacto de una crisis?

—Nos preparamos haciendo empresas más eficientes. En general, las que salen mejor son las que hicieron ese trabajo en los últimos años. Aunque hay que tener en cuenta que es la primera vez que las japonesas pierden plata, creo que es una novedad absoluta desde 1950 hasta hoy.

—¿Es optimista?

—Es decir demasiado. Creo que no va a empeorar la situación, y ya eso es un bien. Vivimos tiempos que pensábamos que habíamos tocado fondo y al mes siguiente estábamos peor. Creo que esta vez tocamos fondo y que no va a ser mucho peor.

—Hubo otros empresarios más escépticos a lo que usted llama el “Plan Moreno”.

—¿De la industria? ¿Periodistas? Yo creo que Fiat fue una de las que más preparó toda la cosa para que funcione.

—Tal vez tenga que ver con las dudas que genera Moreno. Usted mismo lo criticó.

—Dije que tenía una visión un poco antigua de la economía.

—Paleolítica fue el término.

—Paleolítica, sí. Antigua. Se lo digo, y él probablemente, cree que soy un delirante por pensar en una economía moderna y competitiva. Pero tenemos un diálogo normal, hasta nos divertimos bastante porque como yo le digo eso, él me contesta.

—¿Soporta bien las disidencias?

—Las tiene que aceptar. Moreno se enoja, pero al día siguiente vuelve al diálogo, y eso es muy bueno. El problema es que muchas veces en la Argentina te peleás y no hay más diálogo.

—Es una de las cosas que se le critica al Gobierno.

—Pero Moreno no es tan así.

—A usted lo considera casi un oficialista y sin embargo, cada determinado tiempo, hace críticas fuertes.

—Soy cultor de un país normal y serio, que respeta la palabra dada y los contratos. Que no haga confiscaciones. Si el Gobierno va en el camino que me gusta verlo, lo que dijo al principio Néstor de querer un país normal y serio, o lo que al principio decía Cristina, de querer más institucionalidad, lo apoyo a full. Aunque pueda estar en desacuerdo con ciertos detalles de política económica, apoyo. Cuando eso no se da, lo digo.

—¿Por ejemplo?

—De entrada dije que las retenciones eran un pésimo impuesto, porque castiga la producción del potrero marginal, que es justo el que se tendría que subsidiar para que produzca. Con las retenciones lo eliminás, porque nadie lo va a sembrar. Eso es una imbecilidad, porque al país le interesa que produzca. Y siempre lo dije, y cuando salí del Salón Blanco me decían: “Hoy era la cosa contra el campo”; y yo dije que estaba totalmente en contra de las retenciones. Y se enojaban en el Gobierno. Es un impuesto horrible que ningún país civilizado tiene.

—¿Cambió su visión sobre el Gobierno en este año de conflicto?

—Esperaba más institucionalidad y no me gustó nada, pero nada, es un retroceso gravísimo para el país con la confiscación de la plata de las AFJP.

—Cuando la UIA pedía un dólar alto, usted dijo que no.

—Dije que quería un dólar equilibrado. El dólar alto es con relación a qué. Significa salarios bajos, porque es con relación al valor agregado argentino, y lo principal son los salarios. Un dólar recontra alto significa salarios recontra bajos. De hecho, cuando el dólar empezó a quedar recontra bajo, dije pará.

Los italianos no pagaron nada

Fiat tomará una participación del 35% en el capital de la estadounidense Chrysler a cambio de un acceso a su tecnología, según un acuerdo preliminar de alianza estratégica, firmado el martes pasado.

A cambio de acceso a su tecnología para que Chrysler pueda producir vehículos de pequeño y mediano tamaño, “Fiat deberá recibir una parte inicial del 35% de Chrysler”, se escribió en el acuerdo.

“La alianza no prevé que Fiat haga una inversión económica o que se comprometa a reflotar Chrysler en el futuro”, precisó el grupo italiano. El acuerdo entre Fiat y Chrysler reabrió los interrogantes sobre las concentraciones en el sector automovilístico, tocado de lleno por la crisis financiera y económica mundial. El anuncio provocó reacciones variadas entre los analistas que ponen el acento en sus particularidades y, sobre todo, en el hecho de que Fiat no tendrá que pagar nada. Actualmente, hay otras operaciones previstas, como recordó Mark Fulthorpe, analista de la industria del automóvil de CSM Worldwide, que mencionó las posibles ventas de los constructores suecos Volvo y Saab por sus casas matrices Ford y General Motors.

La operación Fiat-Chrysler no agota las posibilidades para que otros interesados puedan adquirir marcas del grupo Chrysler, como Jeep o Hummer.

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