Novedosos avances apuntan a la Reproducción asistida en camélidos

Los camélidos sudamericanos (llamas, alpacas, guanacos y vicuñas) están cobrando cada vez más importancia comercial a nivel mundial, debido tanto a la calidad de la fibra para la industria textil como a la producción de carne.
Esta última “está siendo considerada dentro de la industria alimenticia como una especialidad potencial con bajo contenido de colesterol y rica en nutrientes”, señala el doctor Sergio Pasqualini, director de Halitus, centro médico de Reproducción Asistida. Y agrega: “Teniendo en cuenta que hasta la fecha se sabe muy poco sobre la fisiología reproductiva de estos animales, es importante recurrir a las Técnicas de Reproducción Asistida (TRA) para aumentar tanto la cantidad como la calidad de estas especies”.

Una reciente investigación realizada por Pasqualini y un equipo de colegas revelan que tanto la técnica de fertilización in vitro (FIV) como la de la inyección intracitoplasmática de espermatozoide (ICSI) pueden ser utilizadas en llamas ya que arrojan resultados similares en cuanto al porcentaje de embriones que llegan a blastocisto, es decir, al estadio en que se produce la implantación en el útero.

Los resultados fueron publicados en la edición de diciembre de 2008 en la revista científica Animal Reproduction Science. El trabajo, que recibió subsidios de la Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica, contó también con la participación de investigadores de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad de Buenos Aires.

“En el FIV se emplea miles de espermatozoides que son puestos en contacto con un óvulo hasta que se produce la fecundación. En el caso del ICSI se inyecta un solo espermatozoide en el óvulo en forma directa. Uno de los pasos previos consiste en estimular la producción de un gran número de óvulos en las llamas hembra mediante la inyección de hormonas, explica Pamela Conde, estudiante del doctorado del Conicet y una de las autoras del estudio.

De acuerdo con Pasqualini, en 2003 lograron crear el primer embrión de llama empleando la técnica ICSI. Desde entonces el estudio de la aplicación de las técnicas de reproducción en llamas ha avanzado. Y ahora, el reciente estudio demuestra que el FIV es un método igual de eficaz, que exige menos pasos en su realización, con costos menores.

“Hasta ahora ninguna llama ha nacido mediante el empleo de estas técnicas. Sólo hemos creado embriones que luego son congelados para su conservación. En la actualidad estamos trabajando de manera interdisciplinaria con equipos de profesionales de Chile, Perú y Bélgica para decidir los pasos necesarios para transferir los óvulos fecundados al útero de las llamas. En principio, planeamos transferir un embrión por llama”, explica la licenciada Conde.

MÁS LLAMAS

“Dentro de las limitaciones de la ganadería de las llamas se encuentra el aspecto reproductivo, debido al gran intervalo generacional que existe (cada preñez dura 11 meses) y a que solamente nace una cría a la vez”, explica Conde. “Mediante ICSI o FIV -continúa- es posible generar varios embriones y luego transferirlos a varias llamas hembra que estén en condiciones de dar alumbramiento, aumentando de esta manera el número de camélidos. De esta forma es posible acelerar el proceso natural de esas especies.”

Pero no se trata sólo de generar más llamas, sino también “mejorar la eficiencia reproductiva para aplicarlo a la mejora genética con potencial aplicación a la industria textil, en una primera instancia”, señalan los especialistas.

Si llegara a producirse un marcado aumento de individuos de esta especie, Pasqualini y Conde coinciden en la necesidad de articular este proceso con estudios de impacto ambiental en los ecosistemas que habitan.

Por otra parte, los investigadores consideran que las técnicas de reproducción asistida pueden contribuir a la conservación de especies amenazadas y se hallan dispuestos a colaborar con otras instituciones que trabajen en esa dirección.

UN PASO ADELANTE

Uno de los principales aportes de la investigación publicada en la citada revista científica fue la producción de embriones a partir del empleo de semen fresco de llama en ambas técnicas. “En estudios anteriores, realizados por otros investigadores, se emplearon espermatozoides extraídos del epidídimo, una parte del aparato reproductivo del macho. En esta ocasión, hemos podido simplificar el proceso empleando espermatozoides del semen que, por su alta viscosidad, resultaba difícil de manipular. Gracias al empleo de enzimas, hemos podido reducir la viscosidad”, indica Conde.

Por su parte, Pasqualini indica que en teoría, estos resultados obtenidos en llamas pueden ser aplicados a otras especies de camélidos en peligro de extinción, como son los guanacos o las vicuñas. “El punto es que estas especies están protegidas y no puede experimentarse con ellos. Consideramos que es bueno avanzar en las investigaciones con la suficiente seriedad como para que el día de mañana la tecnología disponible justifique la reformulación de las leyes de protección actuales. Es decir, que si una técnica permite el aumento de animales de una especie en extinción, tal vez justifique su manipulación responsable y controlada”, concluye el especialista. (Agencia CyTA-Instituto Leloir)

Nuevos criterios para

aplicar fungicidas

Investigadores de la Facultad de Agronomía de la UBA crearon una metodología que ayuda a tomar decisiones para reducir el impacto de enfermedades de fin de ciclo.

En la actual campaña de soja, la baja del precio de las commodities obliga a los productores a ajustar al máximo el manejo de los cultivos. Así, con el objetivo de reducir el impacto de las enfermedades de fin de ciclo -un aspecto clave en la definición de rindes-, la Facultad de Agronomía de la UBA realizó una serie de evaluaciones a partir de las cuales estableció nuevos criterios para la aplicación de fungicidas.

Marcelo Carmona, quien desde la cátedra de Fitopatología de la FAUBA coordinó las investigaciones junto a un equipo de trabajo de la Facultad y de importantes asesores externos, alertó que la situación actual, con precios volátiles para la soja, pondrá en evidencia la falta de fundamentos técnicos de algunos de los criterios para la aplicación de fungicidas, que tradicionalmente son utilizados.

Pierde valor, por ejemplo, el criterio preventivo o por estado fenológico, basado en los altos precios de los commodities, que permitían cubrir el costo del fungicida anticipadamente. Además, si bien existen otros criterios vigentes (por ejemplo, 20% de la altura de la planta con mancha marrón o 25% de severidad por Cercospora), también advirtió que éstos generalmente priorizan los efectos de la aplicación sobre el hospedante (soja), más que sobre el patógeno o el ambiente, con lo cual se advierten deficiencias en los resultados.

Así es como Carmona y su equipo de trabajo establecieron nuevos criterios, basados en un sistema de puntuación que incluyen factores de riesgo culturales y ambientales, y que sirve como guía para la aplicación de fungicidas en soja para las enfermedades de fin de ciclo.

EL SISTEMA

El usuario de este nuevo sistema contará con una grilla en la que se detallan nueve puntos a contestar. Cada ítem equivale a un puntaje, y la suma de la totalidad arroja un número final que orienta la decisión a tomar. Superior a 30 puntos indica que es altamente probable el retorno económico de la aplicación. Inferior a 20, poco probable.

Entre estos valores, se recomienda consultar un asesor técnico para evaluar la conveniencia económica y técnica de la aplicación. Carmona aseguró que ‘este criterio toma en cuenta al hospedante, al patógeno (síntomas previos, período de latencia, años de monocultivo) y al ambiente (principalmente lluvias)’.

El sistema se elaboró durante tres años, con 18 ensayos realizados en diferentes ambientes productivos del país. Durante la campaña 2007/08 se logró su validación, a partir de 14 evaluaciones llevadas a cabo en las localidades bonaerenses de Pergamino, Carlos Casares, Daireaux, América, Lincoln y Villegas, además del norte de Córdoba y sur de Santa Fe.

Entre las principales conclusiones a las que llegaron, se afirma que ‘el sistema de puntuación resultó eficiente para orientar las aplicaciones químicas para las enfermedades de fin de ciclo, asegurando el control y el retorno económico’. Asimismo se demostró que el estado fenológico por sí mismo no es suficiente para definir la aplicaciones químicas.

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