Noticias de un gabinete en crisis

Ayer se informó sobre la renuncia –aceptada- del secretario de Obras Públicas, Jorge DAngelo. Apenas una situación más dentro de un equipo de gobierno que añora una voz de mando. Las internas están cada día más expuestas. Provisoriamente, la Secretaría quedó en manos del jefe comunal, aunque se designó a Oscar Clarensio como nuevo director de Planificación de Servicios Públicos.
La lluvia de críticas sobre el estado de abandono de las calles, con barrios intransitables y miles de pilas de hojas, pasto y ramas que esperan que algún día la Municipalidad se acuerde de recogerlas, se acaban de cobrar una víctima política: el secretario de Obras Públicas Jorge DAngelo fue invitado a presentar su renuncia y el mismo miércoles pasado fue aceptada por el intendente interino Hernán Mosca.

Provisoriamente, la Secretaría quedó en manos del jefe comunal, aunque se designó a Oscar Clarensio como nuevo director de Planificación de Servicios Públicos, con la idea de que este funcionario recorra constantemente las calles, detecte las urgencias y ordene la realización de los trabajos. A pesar de la designación, Mosca pretende que Clarensio no deje la flamante función en el área de Turismo. "En realidad, no son funciones incompatibles, porque en la zona de la Basílica también le pedimos que recorra de modo constante y nos informe sobre los problemas", dijo Mosca a EL CIVISMO.

Una de las últimas intervenciones en ese marco fue analizar el estado de los baños de la Terminal de Ómnibus. Según un informe de la Secretaría de Obras Públicas, arreglar esas dependencias insumiría un gasto de 60 mil pesos.

Cuando Mosca vio la cifra, en primera instancia descartó de plano poder iniciar la obra. Pero acto seguido le pidió a Clarensio que le detallara en qué estado estaban los baños y si podían arreglarse las cuestiones esenciales. Lo cierto es que esa reparación comenzó, con el módico presupuesto de 2 mil pesos. "Sé que tenemos que cambiar el techo, pero por ahora le pondremos membrana", explicó Mosca.

Esta situación se sumó a lo sucedido el sábado pasado. A primera hora de la mañana el intendente interino se acercó al Taller Municipal N° 1 y autorizó la realización de horas extras para trabajar en la limpieza de las calles. Los trabajadores proyectaban cortar pasto, pero Mosca les pidió que junten ramas. Recién a las 11 de la mañana DAngelo llamó para preguntar si estaba "todo bien".

Fue ahí cuando Mosca se comunicó con Graciela Rosso, le contó lo sucedido y le preguntó si compartía la idea de pedirle al secretario su renuncia. Rosso dio el okey desde su casa.

GUERRA DE EGOS

Lo ocurrido en el área de Obras Públicas es apenas la punta del iceberg. Bajo la superficie de la gestión, el gabinete de Graciela Rosso evidencia la crisis propia de una falta de liderazgo. Mosca es sumamente conciliador y logró mejor el diálogo con algunos sectores de la Casa Municipal, pero "conciliar" y "dialogar" no es sinónimo de tener voz de mando.

Todos los funcionarios creen actuar con el mayor de los respaldos y desatan situaciones que no hacen más que remitir a los meses en que la última y única palabra que no se discutía era la que emanaba de Rosso.

A partir de la falta de una línea clara de trabajo entre las diferentes secretarías y la Intendencia, la gestión transita un momento de profunda división interna. El pedido de licencia de Graciela Rosso por el término de 90 días –registrado el martes de la semana pasada- fue el último disparador de la crisis.

¿Qué se esconde detrás de lo narrado? Una lucha por conquistar el poder real dentro de la Casa Municipal. El poder institucional, se sabe, está en manos de Hernán Mosca. Pero la toma de decisiones y el camino por el cual se enfrentan los problemas cotidianos suele ser algo que no está en los papeles.

Desde la Secretaría de Gobierno, en tándem con la Secretaría de Legal y Técnica, actúan como si estuvieran posicionados en el vértice de la pirámide de poder y, por lo tanto, suelen desacreditar cualquier dato o información que surja del resto del gabinete. Sus titulares, María Ofelia Sendes y Elba Thompson, en los últimos meses cosecharon más enemistades que aliados dentro del gabinete.

Como demostración de ese poder, Sendes y Thompson el viernes pasado intentaron obtener un fuerte rédito político con una acción que finalmente no arrojó ningún resultado positivo. Junto a una escribana, se dirigieron el mediodía de ese día al Hospital Municipal con la intención de conseguir la llave del buffet, que sigue en manos de un concesionario que tiene la cesión legal vencida.

Las secretarias y la escribana estuvieron varias horas en el establecimiento de salud tratando de convencer al poseedor de la llave y de hacerlo firmar los documentos de la entrega del comercio, pero no lograron nada.

En el mismo Hospital se registra una situación que marca el nivel de la crisis interna. Mosca y probablemente Héctor Ruffinelli, secretario de Salud, sean los únicos que hoy saben quién es el director del Hospital.

Todo comenzó con la bochornosa designación de Guillermo González, a quien se presentó como médico, título que jamás tuvo. Eso generó una fuerte discusión con el designado director médico, Daniel Faro, que terminó en la nebulosa.

Cuando se descubrió la falta de ese título, González solicitó unos días para solucionar problemas personales en Marcos Paz, su ciudad de residencia y donde también tiene una función pública porque presuntamente no podía venir todos los días al Hospital local como ameritaba su designación.

Mosca le dio hasta fines del mes pasado para que resuelva su entuerto personal y mientras tanto la dirección hospitalaria quedaba en manos de Ruffinelli, porque Faro, apenas se supo la situación de González, sacó sus vacaciones.

Consultado ayer sobre quién finalmente es el director del Hospital, Mosca respondió tajante: "Faro y déjenlo trabajar tranquilo".

Ahora resta conocer qué será de la vida de González, quien desembarcó en el Hospital nada menos que propuesto por Rosso. La intendenta quiere a este supuesto "sanitarista" dentro de la estructura del nosocomio por sus presuntos antecedentes como "recaudador". Será tarea de Mosca, entonces, encontrarle un cargo.

Y si algo faltaba para generar más controversia, aparecen las falencias en las áreas que están a cargo de Eduardo Racedo, multifuncionario desde que Clarensio se fue de la Subsecretaría de Relaciones con la Comunidad y Control Urbano.

Seguridad, nocturnidad, tránsito y sistemas reciben todos los días decenas de críticas de los vecinos y de los medios de prensa, alterando aún más los nervios de un gabinete que, a esta altura, extraña a Rosso.

CURTARSA TAMBIÉN GENERA PELEAS

No son pocos dentro del gabinete los que le marcan a las secretarías de Gobierno y Legal y Técnica la carencia de resultados positivos en la compleja lucha contra la empresa Curtarsa. En teoría, Rosso sumó a su gestión a profesionales con características definidas para la defensa de los intereses medioambientales, pero la curtiembre sigue logrando sus objetivos.

Tensó más la cuerda la supina indiferencia que demuestra el Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS) respecto de las autoridades locales.

Sin embargo, dentro del gabinete, cada vez son menos los que creen que el OPDS no informa de ninguna de sus actuaciones a las autoridades locales. Y optan por pensar que los funcionarios municipales encargados del tema, en realidad, no saben qué hacer.

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