Al pan, pan

Por Martín Kanenguiser

La Presidenta eligió ayer una curiosa forma de admitir por primera vez desde el inicio de su mandato que hay diferencias entre las estadísticas oficiales y las privadas.

Lo hizo en un acto, al destacar las bondades del nuevo salario mínimo de $ 1500 que comenzará a regir desde enero próximo: "Si se toma el índice del Indec, se pueden comprar 518 kilos de pan, y si se toman los precios de las panaderías porteñas que publican los matutinos, se pueden comprar 428 kilos", expresó.

Se podrá argumentar, justificadamente, que no fue un reconocimiento importante, suficiente, ni cabal. Y que en realidad el precio que "publican los matutinos" lo miden consultoras privadas, economistas cercanos al Gobierno y hasta funcionarios en forma secreta.

Pero se trata, al menos, de otro tímido gesto oficial de los que viene dando el Gobierno para sacarse de encima el problema del Indec, aunque ello no signifique reconocer que manipuló las estadísticas durante los últimos dos años. En este contexto, hay que entender también el encuentro del economista Roberto Frenkel con el ministro Amado Boudou y el de Mario Blejer con la propia Presidenta, a solas.

Pese a estas señales, el escepticismo en torno de la voluntad de cambio por parte del Gobierno es predominante entre los economistas, inversores y en las organizaciones que representan a los consumidores. Quieren ver cómo se implementan los cambios prometidos por el Gobierno.

Y por eso habrá que ver si la Presidenta se anima a avanzar un poco más allá de comparar el precio del pan imaginado por Moreno y el que tiene que pagar la gente todos los días.

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