¿No va más?.

Orión se sumó a la moda: a través de Agremiados intimó al club, que tratará de que no quede libre para sacar algo.
"El ánimo es excelente". Con esa frase, Diego Simeone pintó el clima en la intimidad de Boedo. Con el cuchillo entre los dientes, el entrenador le hace frente al vendaval de intimaciones que está recibiendo San Lorenzo. Como fichas de dominó, varios futbolistas recurrieron a Futbolistas Argentinos Agremiados buscando que el club les pague lo que les debe, tal cual anticipó este diario en su edición del domingo. "Todos los jugadores están en condiciones de reclamar en Agremiados", le había dicho a Olé un directivo de peso. Pues bien, no fueron todos, pero a la inhibición impuesta por Hernán Peirone, a la partida de Adrián González y a la intimación de pago de Cristian Tula, se sumó la de Agustín Orión. Por eso, anoche, varios directivos se presentaron, chequera en mano, en la sede de Agremiados para apagar el fuego y, básicamente, evitar la salida de Orión.

Cuando el fuego amenazaba consumir el estadio Pedro Bidegain, la armada sanlorencista se movilizó para evitar la andanada de bajas, pero con diferentes criterios: la intención, concretada, fue pagar parte de las deudas en efectivo y el resto en cheques, haciendo hincapié en conformar a Orión, único futbolista con valor de reventa. Es que, a pesar de que no hay ofertas por él, el Cholo lo tiene en cuenta y, aunque el jugador ya expresó que no quiere continuar en el club, el Ciclón pretende tenerlo en sus filas o conseguir una buena cifra de por él. Pero Orión está firme en su deseo de hacer las valijas (lo quiere Racing) y ni siquiera le importa la cancelación de la deuda.

Igual, cualquiera sea el resultado de la negociación, en medio de la división dirigencial reinante quedó establecido un mensaje: todos los jugadores que reclamaron tienen (elevados) contratos anteriores a la aparición de Marcelo Tinelli y los inversores, lo que expone a Rafael Savino, apuntado por sus pares por su condescendencia con los futbolistas. Y una escena habla por sí sola: la negociación en Agremiados fue conducida por los vicepresidentes Luis Incera y Guillermo Zoppi. Más claro, echale agua...

Así las cosas, lejos de sumergirse en un mar de llantos, en Boedo buscan el lado positivo. "Crisis=oportunidad. Es el momento para refundar la pertenencia. Los que se van son los más resistidos por la gente. Tenemos que lograr que quienes vistan esta camiseta la valoren como lo hacían Los Camboyanos", se sinceró uno de los conductores del destino de San Lorenzo. Y cerró: "Vamos a salir de ésta y nos armaremos bien".

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