Giro: Cristina, la mejor aliada del campo

Luego de la ovación a Mauricio Macri en la apertura de la exposición rural en Palermo, la política criolla se asoma a una nueva paradoja. 

Economistas, bancos y consultores atribuyen la disparada del dólar al temor de que Cristina de Kirchner gane las legislativas de octubre y debilite a Cambiemos de cara a 2019, un fantasma que llevó a dolarizar las carteras de inversores y ahorritas como refugio de inversión.

La escalada de casi 15% del valor de la moneda estadounidense tiene un benefeciario directo: el sector agroexportador que en el tramo 2011-2015 fue el principal enemigo del kirchnerismo.

Después de la Resolución 125 que acotó el margen de ganacia del campo a partir de la suba de retenciones móviles para soja, trigo y maíz, Cristina de Kirchner se mantiene como el karma político del sector agrícola y ganadero. El dólar a 18 pesos, o “dólar Cristina” como lo bautizaron en el mercado, es ahora el principal aliado económico del campo a la hora de liquidar cosechas en moneda estadounidense.

El Banco Central venía manteniendo una polític de flotación gradual del valor de la divisa hasta que la presunta superioridad de Cristina en las encuestas disparó la cotización del dólar.

Los festejos sordos del campo se reflejaron también en su contracara, el sector industrial. El presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), Miguel Acevedo, consideró que las subas “abruptas” del dólar “parecen una devaluación” que no le “sirve para nada al sector”, mientras volvió a reclamar una menor presión tributaria.

“Cuando terminen las elecciones, vamos a tener que juntarnos a hablar entre la producción, el trabajo y ver las cosas que se pueden mejorar”. La divisa norteamericana superó el viernes los $18 por primera vez y acumuló sólo en julio una suba cercana al 7%.

En el mercado, desde simples economistas hasta ex presidentes del Banco Central se preguntan por qué la entidad monetaria no aplica su poder de fuego para contener el alza del dólar.

Entre abril y julio, descontando que la inflación se ubicaría en torno al 2% en este último mes, sin medir el impacto del aumento del dólar, la inflación arrastra un crecimiento del 7,1%.

En tanto la divisa norteamericana entre mayo y el último día hábil de julio se apreció 13%, es decir, casi el doble, y nadie puede pensar que parte de esa diferencia no será trasladada precios.

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