Francisco y un nuevo golpe al carrerismo episcopal

Por Federico Wals(*)

La designación del nuevo arzobispo de Tucumán reafirma un histórico giro del Vaticano a la hora de designar obispos alrededor del mundo. 

El nombramiento de los obispos siempre ha sido una temática delicada en la Iglesia. Aunque las normas de la Comisión para los Obispos establecen un procedimiento para su selección y nombramiento, en la realidad los mecanismos son mas complejos e intangibles abarcando desde un gran aparato de ´lobbys´empresariales y padrinazgos políticos hasta intereses vaticanos en la promoción de tal o cual candidato privilegiando los papiros académicos por sobre la experiencia pastoral. Acostumbrado a que en mas de una ocasión se nombrara obispo -al igual que en otros países- a alguien por fuera de la terna que el Episcopado argentino había hecho llegar a Roma, Francisco decidió asumir de manera cuasi personal la elección de quienes son los responsables de la conducción de una diócesis.   

 A exactamente dos meses de su designación como obispo de Roma, tuvo un gesto que demostró la firmeza y la dirección de su gobierno en un asunto tan sensible como éste: el 13 de mayo de 2013 nombró al sacerdote Víctor Fernández, rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina, como arzobispo. Sabiendo que en varias oportunidades el nombramiento episcopal de Mons. Fernández había sido ´ninguneado´ en Roma siendo él cardenal de Buenos Aires, su gesto como papa fue el de respaldar a quien él considera un valioso aporte para la vida de la Iglesia y de quien se dice que, por su rango y experiencia, podría ser en el 2018 el próximo arzobispo de La Plata.

 Y lo que parecía ser una excepción, se fue transformando en una regla. Este ejemplo marcó un nuevo esquema de poder en la designación de las máximas autoridades de una diócesis, especialmente en Argentina por razones obvias. Además de pedir a sacerdotes y obispos que sean "pastores con olor a oveja", fue mas allá y dirigiéndose a los obispos, les remarcó especialmente por otra parte que "eviten el escándalo de ser obispos de aeropuerto" para estar cerca de la gente. Simple y claro les habla el Obispo de Roma a los noveles prelados. 

 Melitón Chávez, del clero de la arquidiócesis de Tucumán nombrado obispo de la diócesis santiagueña de Añatuya en el 2015; Gabriel Mestre, primer marplatense y el más joven de los obispos que asumirá esa sede episcopal próximamente;  y el reciente y sorpresivo anuncio de Carlos Sánchez como arzobispo de Tucumán, son algunos de los nombramientos de Francisco que como gesto de y para la Iglesia, tiene un peso e impronta que marca su liderazgo y un nuevo rumbo contra quienes quieren hacer carrera olvidando su misión. 

(*) Director de Caminos Religiosos

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