"Nosotros somos capaces de voltear al gobierno pero no logramos gobernarnos".

El ex líder de la CTA vuelve a la política con un frente de centroizquierda encabezado por el intendente de Morón, Martín Sabbatella. Esta semana, el presidente de Brasil, Lula da Silva, lo llamó para hablar de la crisis. Víctor De Gennaro contó a PERFIL por qué no será candidato y por qué cree que Kirchner y Macri son lo mismo. También dice que después del 28 de junio la situación en el país será mucho peor y que la CGT "siempre fue oficialista".
—¿Qué le dijo el presidente Lula durante la reunión?

—Quería saber cómo vemos la crisis. Vimos un Lula muy fuerte, claro y preciso sobre adónde tiene que ir el mundo; cree que hay que unificar e integrar Latinoamérica, con ese amor y pasión que tiene por la Argentina. Yo lo siento como un amigo y un referente político. Lula es la locomotora de la fortaleza latinoamericana ante el nuevo orden mundial.

—¿Está construyendo un espacio político a largo plazo?

—La Constituyente Social es el intento de una nueva experiencia política. No queremos construir un partido, ya hay muchos. Queremos construir el entero del campo popular y definir qué país queremos. Queremos gobernar, pero no poner un candidato. Los candidatos tienen que ser la consecuencia, no el principio. Estuvimos un año y medio recorriendo todas las provincias, antes de convocarnos en Jujuy. Fuimos 20 mil personas.

—¿La apuesta electoral será 2011?

—Estamos jugando electoralmente. En este espacio están Marta Maffei, Pino Solanas, Claudio Lozano, Martín Sabbatella, Roy Cortina, monseñor Piña, entre otros. Lo electoral es parte de la política, pero no es todo. En la provincia de Buenos Aires, el partido de Sabbatella y Libres del Sur nos han incorporado a su frente y estamos presentando listas comunes. No tengo dudas de que si somos capaces de tener las mismas prioridades, en 2011 vamos por el gobierno de la Nación.

—¿Por qué no es candidato para 2009?

—Podría haber sido. No tengo ninguna inhibición para ser candidato. En este proceso, seré lo que se necesite que sea. Mi tarea principal es ser parte de la organización de la Constituyente y ayudar a que los compañeros sean electos. Estoy metido hasta el tuétano con esto.

—¿Tiene vocación de poder? ¿Aspira a 2011?

—La vocación de poder no es un cargo, es construir poder todos los días. Yo fui secretario general de Minería en 1973 y sentía que gobernaba el país. Claro, era 1973. Era feliz, peleaba, construía. En 1991, era secretario general de ATE, administraba propiedades, obra social, tenía poder. Pero todas las noches me iba amargado a dormir porque no podía defender el puesto de trabajo de mis compañeros. Yo tengo mucha vocación de poder, pero para resolver los problemas de la gente ayer, hoy, mañana y también en 2011. La democracia formal que nos imponen es que votemos cada dos años y que los grupos económicos gobiernen todos los días.

—Ese cambio puede costar años, décadas...

—Puede ser. Creo que estamos en una etapa nueva. Cuando era joven pensaba que el poder estaba en algún lugar y que había que tomarlo. Aprendí que no. El poder se construye.

—¿Cree que tener cargos no sirve para esa misión?

—No, no son los cargos o la construcción. Son las dos cosas. Hoy la mayoría de los funcionarios son gerentes, por eso el travestismo político. Estos tipos no te pueden convencer de nada. Kirchner y Macri son iguales. Adelantan las elecciones porque saben que no van a resolver los problemas, se viene el ajuste. Están pensando en ellos mismos y en cómo evitar el castigo de la gente. Los que mandan en el país son las grandes empresas, la mayoría extranjeras. Somos un país económicamente ocupado. Esa es la verdadera derecha. Los partidos políticos se ofrecen como gerentes para garantizarles buenos resultados.

—¿Quiere un Partido de los Trabajadores (PT) argentino, como el de Lula?

—Lula y el PT son de Brasil. Nosotros venimos de otro proceso. En Brasil se fundó el partido y después la central sindical. Acá primero se hizo la Revolución del Parque y después nació el radicalismo. Se hizo el 17 de Octubre y después el peronismo. La fuerza social y política de la Argentina es impresionante. Nosotros somos capaces de voltear al gobierno, el problema es que todavía no logramos gobernarnos porque venimos de una derrota de 30 mil compañeros. Sabemos lo que no queremos y eso lo demostró el estallido de 2001. Pero terminamos con una única derrota: "Que se vayan todos". Ahora, ¿quién viene a gobernar?, ¿cómo viene?, ¿qué queremos hacer? El camino es constituirnos como fuerza propia y como poder.

—¿El escenario después del 28 de junio será peor?

—Será mucho peor para la gente.

—¿La CGT también es la derecha?

—La CGT es oficialista antes, ahora y siempre. La CTA no tiene que festejar nada ni convocar a los compañeros a ir a aplaudir al Gobierno.

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