En el norte provincial hay pozos petroleros que surgen en forma espontánea

Los viejos yacimientos, que están ubicados en los alrededores de Campamento Vespucio, son alrededor de 50.
Una media centena de pozos pertenecientes a los antiguos yacimientos de Vespucio, Lomitas y Tranquitas estarían en óptimas condiciones de producir condensado de gas y petróleo en cantidades suficientes para abastecer las poblaciones del norte provincial y, lo que es más importante, contener laboralmente a decenas de desocupados de las localidades de Vespucio, Mosconi o Tartagal.

Los yacimientos mencionados se encuentran ubicados en los alrededores de Campamento Vespucio, 6 kilómetros al oeste de General Enrique Mosconi y el potencial de estos antiguos yacimientos explorados y explotados por la ex estatal YPF en las primeras décadas del siglo XX -según aseguran conocedores de las áreas-justificarían inversiones que, sin ser tan elevadas, alcanzarían para ponerlos en producción.

Aseguran que con una intervención de muy pocos recursos podrían mejorar notablemente su producción.

Estos tres yacimientos a los que pertenecieron pozos como el Vespucio 1 y 2 están a pocos metros de las viviendas del vistoso campamento. Después de la privatización de YPF, entre los años 1991 y 1992, el área fue concesionada a la petrolera Tecpetrol. Pero la compañía no ha realizado intentos de reactivarlas, probablemente porque lo que puedan producir no es de interés para estas grandes multinacionales que vuelcan sus esfuerzos y sus inversiones, varias veces millonarias, en otros proyectos que se caracterizan por ser pozos profundos, que llegan a las formaciones geológicas Icla, Santa Rosa y Guamampampa. Estas se encuentran a más de 5.000 metros de profundidad y con inversiones en cada perforación que superan los 70 millones de dólares.

La prueba más categórica del potencial de estos pozos la dio hace algunos años el Tranquitas 126: como está ubicado prácticamente en el patio de una de las viviendas de ese asentamiento contiguo a Vespucio, el propietario de la casa, un ex trabajador de YPF que había prestado servicio en los campos exploratorios y que conocía el oficio, hizo una conexión desde el pozo hacia su casa. Así, durante varios años, estuvo aprovisionado de suficiente gas para la cocina y la calefacción.

La explotación de esos pozos podría ser posible con una muy baja inversión. Los beneficios serían superlativos.

Otra evidencia de la surgencia espontánea fue que durante años, y aún en la actualidad, muchos vecinos que habitan los alrededores de Vespucio suelen bajar una quebrada que bordea al antiguo hospital -ahora totalmente abandonado- y desde allí recogen el petróleo que se esparce desde un antiguo pozo abandonado.

Recopilación de datos

Raúl Palomino es un técnico minero que trabajó en YPF durante 30 años en uno de los sectores estratégicos de la ex estatal: minería y geología de explotación.

Allí fue jefe de asistencia de campo, de control geológico y a su cargo estuvieron las guardias de reparación de pozos. También tuvo la tarea de supervisar a las compañías en trabajos especiales, las que a partir de la década del ’70 comenzaron su relación como contratistas de YPF, por ejemplo Schlumberger, Bridas y años más tarde Pluspetrol.

Tranquitas, el yacimiento al cual Palomino mira con especial interés es uno de los yacimientos más antiguos ya que su plena explotación se produjo alrededor de 1930, con la perforación de 203 pozos someros.

Se trata de pozos pocos profundos que producían entre 4 o 5 metros cúbicos por día cada uno.

Algunos se fueron abandonando y con los años sólo quedaron en producción 165.

La explicación del porqué de ese abandono la da el mismo Palomino: "En 1957 aparecieron los pozos de muy buena producción de Campo Durán (60 kilómetros al norte en Aguaray), que rendían entre 200 y 300 metros cúbicos, por lo que se puso todo el esfuerzo en esa área y Tranquitas, que estaba en producción, prácticamente se paró, los pozos fueron tapados".

Palomino guarda en su poder lo que él considera "reliquias": las planillas en papel vegetal de color marrón donde se asentaban las fechas de inicio de las perforaciones y las características técnicas de cada una.

"En estas planillas están asentados los partes de informes como el del área Vespucio, donde se perforaron 33 pozos; el primero de ellos el 1 de junio de 1928, que se terminó 6 meses más tarde. Pero los dos primeros pozos fueron Quemado 1 y Quemado 2 perforados en el año 1922", reseñó el técnico minero.

La presión se recupera naturalmente

Palomino explica que en los años en que los pozos estuvieron sin producir "la migración (el desplazamiento de petróleo y gas) ha seguido hacia el pozo, produciéndose su reacondicionamiento natural".

"Esto lo digo porque al cierre, hace algunas décadas, los yacimientos tenían una presión de 20 kilos, pero al actualizar los datos en el 2004 nos encontramos con presiones de más de 97 kilos", afirmó.

El técnico asegura que "lo que se necesita para recuperar alrededor de 32 pozos es refaccionarlos, asistirlos y para ello se puede utilizar un equipo chico. Con un solo sería suficiente".

Palomino conoce como mucha gente la anécdota de que un ex trabajador de YPF, actual líder piquetero, tenía en el fondo de su casa el Pozo Vespucio 126 conectado a su casa, con el que se aprovisionaba de gas durante todo el año, lo que da una idea de lo que se puede lograr con los más de 300 pozos someros que rodean a Vespucio.

"La inversión debería hacerla el Estado nacional o provincial porque las operadoras no están interesadas en ese negocio.

La actualidad de esos pozos

Palomino posee los registros que dan cuenta de que en Vespucio se perforaron un total de 33 pozos, en Lomitas 95 y en el yacimiento Tranquitas 203, todos llevados a cabo por YPF. Cuando aparecieron las nuevas áreas como Campo Durán, esos campos simplemente se cerraron o se taparon.

Los pozos, a diferencia de los que perforaron años más tarde las grandes compañías, eran someros, poco profundos y de mucho menor costo. Las petroleras, desde la privatización, hicieron obras de ingeniería llegando a profundidades que superan los 6.500 metros.

Por su experiencia de casi 3 décadas y por la información que poseía al producirse la privatización de YPF, Palomino sólo estuvo desocupado una semana. "Me contrató Tecpetrol donde estuve trabajando prácticamente 8 años aunque yo me jubilé el mismo año en que me desvinculé de YPF", comentó. Palomino dijo: "Allí hice un estudio de recuperación de datos y de acuerdo a eso ‘separé’ unos 15 pozos de Tranquitas, que los produjo la empresa Geominera conformada por ex trabajadores de YPF. Pero en base a ese estudio estoy convencido de que pueden recuperarse más de 30 pozos someros que no son de interés para las operadoras porque su producción es baja".

Comentá la nota