El norte fue el bastión del oficialismo, pero aportó menos

Burruyacu y Trancas fueron los departamentos donde el PJ sacó más ventaja a la oposición.
El norte de la provincia es un bastión del oficialismo. Burruyacu fue el distrito donde más respaldo obtuvo el alperovichismo en los últimos comicios nacionales, con el 69,5% del total de los sufragios. En el segundo escalón de las preferencias a favor del Frente para la Victoria (FV) figura Trancas, con el 66,5% de los votos emitidos. En el sur, Graneros le dio otra gran alegría a la Casa de Gobierno, con el 65% de lo escrutado.

En estos tres territorios se confirmó el cómodo predominio que viene registrándose en los comicios nacionales desde 2005; además, se consolidan como lugares donde el oficialismo es virtualmente imbatible, aunque la oposición tiene una luz de esperanza, ya que hubo una notoria merma en el caudal de votos respecto de las elecciones de hace dos años: en Trancas el apoyo al FV cayó 20 puntos; en Burruyacu, casi 14 puntos, y en Graneros, 12 puntos.

El récord de diferencia entre la primera y la segunda fuerza en lo que hace al resultado electoral provincial se registró en la mesa masculina 2.819 de la localidad de El Puestito, precisamente del departamento Burruyacu. Allí sufragaron 26 ciudadanos: 25 lo hicieron por el oficialismo (más del 96%) y sólo uno por el Acuerdo Cívico y Social (ACS). Ninguna otra fuerza fue votada allí.

Por el contrario, los peores desempeños del oficialismo se dieron en la capital, en Yerba Buena y en Famaillá, donde el alperovichismo no llegó a convencer al 50% del electorado. En Tafí Viejo, en Alberdi y en Chicligasta, en tanto, apenas superó ese porcentaje.

Entre lo urbano y lo rural

El FV no fue derrotado, en forma general, en ningún distrito, municipio o comuna rural. Los datos oficiales proporcionados por la Junta Electoral Nacional demuestran que la oposición obtuvo mejores resultados en los centros urbanos más poblados, mientras que la zona rural le fue, en general, esquiva a sus candidatos. En la mayoría de estas zonas, el peronismo disidente encolumnado en Unión PRO-Federal aventajó a las otras fuerzas y se ubicó detrás, aunque lejos, del alperovichismo.

Aparte de la capital y de Yerba Buena, donde el ACS logró sus cómputos más significativos para sus aspiraciones (ver "El ACS..."), los municipios "cabecera" de distrito le permitieron recuperar los sufragios perdidos en el interior de los departamentos. En el ámbito de toda la provincia, secundó al alperovichismo en 13 de las 19 intendencias.

En los municipios de Tafí del Valle, de Famaillá, de Trancas y de Graneros el frente liderado por la UCR se instaló tercero en las preferencias, detrás del oficialismo y de Unión PRO; en Alderetes y en Las Talitas ocupó el mismo lugar, pero allí el segundo puesto le correspondió a Fuerza Republicana (fueron sus mejores colocaciones).

En todo el sector rural de los distritos de La Cocha y de Burruyacu, el ACS se alzó con un firme respaldo, muy posiblemente producto del discurso contra la política oficial hacia el campo y la producción sojera, lo que también le dio resultado en comunas de Simoca, de Leales y de Cruz Alta, alternando el segundo puesto con el justicialismo disidente.

FR se consagró segunda en las comunas de Villa Chicligasta; Los Bulacio y Los Villagra; Teniente Berdina y Tapia. El Frente del Pueblo Unido, en tanto, ocupó ese lugar en las comunas de Soldado Maldonado y de Arcadia.

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