Norcorea juega a una banda

La agencia oficial norcoreana citó al líder supremo Kim diciendo que la reanudación de las conversaciones multilaterales depende del diálogo bilateral con EE.UU. Moscú y Beijing aplauden, Seúl protesta y Washington duda.
Seis meses después de declarar que la conversación a seis bandas sobre el futuro de su programa de armas nucleares estaba "muerta", Corea del Norte retrocedió un poco ayer, sugiriendo que podría ser revivida a condición de que primero se progresara en las relaciones con Estados Unidos. Aunque fue recibida con cierto escepticismo por los especialistas en Occidente, cualquier movimiento positivo en la postura de Pyongyang podría reavivar las negociaciones que colapsaron esta primavera, cuando realizó una gran explosión nuclear subterránea y lanzó misiles de prueba sobre el océano.

El ofrecimiento llegó durante la visita a Pyongyang del primer ministro de China, Wen Jiabao. Muchos esperaban que China usara la misión para persuadir al líder de Corea del Norte, Kim Jong-II, de que extendiera una mano después de meses de creciente tensión en la región. La agencia estatal de noticias de Corea del Norte, formalmente conocida como la República Democrática del Pueblo de Corea, citó a Kim como diciéndole a su huésped chino su "disposición para mantener conversaciones multilaterales, dependiendo del resultado de las conversaciones entre la RDPC y Estados Unidos. Las relaciones hostiles entre Corea del Norte y Estados Unidos deberían convertirse en lazos pacíficos a través de conversaciones bilaterales".

La movida recibió una bienvenida pública anoche, tanto por China como por Rusia. Por su parte, Estados Unidos repetidamente ha dicho que mientras está abierto a un renovado diálogo bilateral con Pyongyang, no permitirá que esas conversaciones reemplacen el foro más amplio de las conversaciones a seis bandas, que también incluyen a Corea del Sur, Japón, China y Rusia. Seúl especialmente insistió en que no debe quedar marginado de cualquier trato hecho con Pyongyang. "Nosotros, por supuesto, alentamos cualquier diálogo que nos ayude a llegar a la completa y verificable desnuclearización de la península de Corea", dijo el vocero del departamento de Estado, Ian Kelly. Washington será cauteloso acerca de que Corea del Norte sobredimensione las discusiones bilaterales y obtenga concesiones de Estados Unidos antes de unirse a las negociaciones más amplias. Esta es una prueba para la política de la administración Obama en Corea del Norte.

Stephen Bosworth, el enviado especial del presidente Barack Obama a Corea del Norte, dijo el mes pasado que Estados Unidos estaba "dispuesto a comprometerse con Corea del Norte en una base bilateral", pero añadió: "No consideramos de ninguna manera que el compromiso bilateral sea un sustituto para el compromiso multilateral, y esto no es un sustituto para nosotros, para la reiniciación de las conversaciones a seis bandas". En el centro del proceso de las seis bandas hay un paquete por el cual Corea del Norte debería desmantelar todo su programa de armas nucleares, con base en su mayor parte en su gran complejo de Yongbyon, que queda a mil kilómetros al noroeste de Pyongyang, a cambio de ponerle fin a su aislamiento diplomático, un tratado de paz que formalmente finalice el conflicto en la península coreana, garantías de seguridad y un extenso programa de asistencia económica.

El tratado fue difícil de finalizar, sin embargo, en parte por las disputas sobre cuáles elementos deberían ser implementados primero. En Nueva York, el mes pasado, el presidente de Corea de Sur, Lee Myung-bak, sorprendió a los otros socios negociadores al proponer un "gran negocio" según el cual no habría una serie de pasos para poner en acción sus condiciones. En cambio, todas serían implementadas al mismo tiempo.

"Estoy escéptico", comentó Mark Fitzpatrick, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres. "No creo que Corea del Norte quiera abandonar sus armas nucleares. Hasta puede querer que Estados Unidos lo acepte como un Estado nuclear."

La prueba de explosión y el lanzamiento de misiles de esta primavera instaron al Consejo de Seguridad de la ONU a reforzar las restricciones comerciales y financieras al régimen. Incluían un llamado a todas las naciones a detener y registrar los barcos sospechosos de llevar mercadería que pudiera ayudar a Corea del Norte a construir o proliferar las armas.

La administración Obama se encuentra manejando dos potenciales crisis nucleares a la vez. Corea del Norte está asomando su cabeza sobre el parapeto mientras Washington y otras potencias mundiales están llegando a una etapa crucial en las negociaciones con Irán sobre sus ambiciones nucleares. Probablemente Irán se enfrenta a nuevas sanciones también si no es lo suficientemente convincente en su afirmación de que está tratando de desarrollar energía nuclear para fines civiles solamente.

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