Norcorea desafía con otro misil y dice que su paciencia se acaba

Norcorea desafía con otro misil y dice que su paciencia se acaba
Pese a la preocupación mundial por la escalada, el régimen de Kim Jong-il advirtió que no tolerará sanciones de la ONU. Ya lanzó 6 misiles esta semana y temen que esté experimentando pruebas nucleares. Seúl y Tokio impulsan represalias.
En medio de una tensión internacional in crescendo, Corea del Norte probó ayer su sexto misil en cinco días y amenazó con tomar "medidas de legítima autodefensa" si el Consejo de Seguridad de la ONU dispone sanciones en su contra por su ensayo nuclear del pasado lunes. "Nuestra paciencia tiene un límite", advirtió Pyongyang.

Estados Unidos, por su parte, dijo que no está enviando tropas adicionales a la región, donde tiene de fuertes aliados a Corea del Sur y a Japón, los países más amenazados por el régimen norcoreano.

Pero el secretario de Defensa, Robert Gates, en camino hacia una reunión de seguridad en Singapur, acusó a Pyongyang de actuar de manera "muy provocadora, agresiva".

El lanzamiento de ayer fue desde una base en Musudan-ri, costa este norcoreana, informó una fuente del gobierno surcoreano citada por la agencia de ese país Yonhap. Fue un nuevo tipo de misil tierra-aire con un alcance estimado en 260 kilómetros, agregó.

Desde el jueves EE.UU. y Corea del Sur están en alerta militar luego de que el líder comunista Kim Jong-Il anulara el armisticio firmado tras la Guerra de Corea de 1953 y amenazara con atacar sus barcos. Gates dijo que la situación no era tan crítica y que su país no enviará tropas adicionales a la región. EE.UU. tiene 28.500 soldados en Corea del Sur y 50.000 en Japón.

Norcorea volvió a advertir que responderá si es "provocada" por nuevas sanciones de las potencias mundiales, como hizo con Corea del Sur tras la adhesión de Seúl al Programa de Seguridad contra la Proliferación (PSI), y acusó de hipócrita al Consejo de Seguridad.

El cuadro se agravó cuando imágenes tomadas por satélites, según dijeron especialistas del Pentágono, mostraron ayer movimientos de vehículos en un polígono utilizado por Corea del Norte para el lanzamiento de misiles, lo que generó las conjeturas de los preparativos de Pyongyang para un eventual nuevo lanzamiento, para un nuevo desafío a la comunidad internacional. Y también por sospechas de que lanzamientos de días pasados encubrieran un verdadero ensayo nuclear.

"Si el Consejo de Seguridad de la ONU comete una nueva provocación, nos será inevitable tomar medidas de autodefensa adicionales", dijo la Cancillería norcoreana según difundió la agencia de noticias oficial KCNA. El documento afirma que "nuestra paciencia tiene un límite. El ensayo nuclear realizado esta vez en nuestra nación es el número 2.054 de la Tierra. Y los 5 miembros permanentes del Consejo de Seguridad realizaron el 99,9% de esos ensayos".

Los temores a una escaramuza naval, en especial en las aguas en disputa en la costa oeste de la península, crecieron desde que Corea del Norte realizó su ensayo y revocó el armisticio de 1953. Combates navales entre ambos países ya se registraron en 1999 y 2002.

En medio de este clima de hostilidad, barcos pesqueros chinos se retiraron ayer de la zona costera de la península coreana, tal vez para evitar quedar en el medio de una escaramuza naval entre las dos Coreas, informó también Yonhap.

Corea del Norte había aceptado finalizar sus trabajos nucleares en las negociaciones internacionales denominadas a Seis Bandas, de las que también participan Corea del Sur, Japón, Rusia, China y EE.UU., reactivadas tras la prueba nuclear de octubre de 2006, a cambio de incentivos económicos y energéticos.

Pero los trabajos de desmantelamiento de instalaciones nucleares norcoreanas se suspendieron tras una serie de desacuerdos por los aportes de fondos de Washington, que eran la llave para que Corea del Norte, con fuertes restricciones económicas, aceptara el desarme.

A todo esto el Consejo de Seguridad estuvo negociando una respuesta a los tests norcoreanos y se espera que acuerde una resolución que condene a Pyongyang, pero aún no está claro si se le impondrán sanciones. "Es una negociación complicada", dijo el embajador británico John Sawers tras la última ronda de conversaciones el jueves. "Necesitamos más tiempo", agregó. Rusia se opone a castigar a Pyongyang "en vano", mientras que China -otro miembro permanente del Consejo con derecho a veto- teme un posible flujo de refugiados a través de la frontera si el régimen norcoreano colapsa. Pero el primer ministro de Japón, Taro Aso, quiere sanciones ejemplares porque, dijo, "lo ocurrido es inadmisible".

Por su parte, el ex jefe alemán del comité militar de la OTAN, Klaus Naumann, dijo que "la llave para solucionar este conflicto es China. Agregó que Beijing debe decidir "si sigue permitiendo que Corea del Norte se burle (de Beijing) y dañe su credibilidad como potencia mundial", opinó. Según Naumann, si Norcorea sigue su carrera nuclear podría suceder "lo que más temen los chinos: que Japón se haga de armas atómicas". China debe decidir si quiere arriesgar eso, agregó.

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