Nombraron juez al ganador de un concurso anulado

La Justicia invalidó el proceso por "arbitrario", pero el Gobierno no hizo caso y lo designó
Ernesto Luis Marinelli es juez de la Nación y hace tiempo se convenció de que el Gobierno no lo quiere. Pero ahora siente que el problema va mucho más allá. Porque a pesar de que una Cámara Federal le dio la razón en agosto y a pedido suyo anuló por "arbitrario" un concurso en el que había ganado Guillermo Fabio Treacy, el Consejo de la Magistratura apeló ante la Corte y siguió adelante como si nada, junto al Poder Ejecutivo. ¿Conclusión? El Senado acaba de aprobar el pliego a camarista de Treacy.

La controversia tiene lugar en el fuero Contencioso Administrativo Federal, centro de varios de los últimos escándalos que afectaron al Poder Judicial de la Nación. Esta vez se centra en la disputa que rodea a una vacante en la Sala V de la Cámara, que debía ocuparse por medio del concurso 164° del Consejo.

Marinelli decidió competir por ese puesto y se presentó al examen, del que salió con un puntaje de 2 sobre 10 y serias objeciones a la corrección. Reclamó ante el jurado y el plenario del Consejo de la Magistratura, pero lo rechazaron. Así que apeló a la Justicia. Le fue mal en primera instancia porque el juez reafirmó que las decisiones del plenario del Consejo son "irrecurribles". Pero su suerte cambió tras apelar.

Con la firma de dos camaristas -Néstor Buján y Pedro Coviello-, la Sala I de esa misma Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal anuló la actuación del Consejo, "ordenándose que vuelva la causa a dicho órgano a fin de que se evalúe nuevamente el examen escrito". Pero eso no ocurrió. Por el contrario, el proceso de selección se aceleró.

El fallo de la Cámara fue el 25 de agosto. Dos semanas después, el 7 de septiembre, el Poder Ejecutivo envió al Senado el pliego de quien resultó ganador, Guillermo Fabio Treacy, y cuatro días después, el 11, el Consejo presentó su recurso ante la Corte Suprema con "efecto suspensivo" sobre el fallo de la Cámara. Así, el Senado prestó su acuerdo al pliego sobre tablas el 2 de este mes, mientras que dos días después el expediente judicial recaló en la Secretaría 4 del máximo tribunal. Allí continúa hasta hoy.

Marinelli se siente con las manos vacías, pero satisfecho. Por un lado, porque su disputa no era con quien resultó designado, Treacy, al que define como "un buen juez". Y, por el otro, porque siente que no había "ninguna posibilidad" de que el Gobierno lo escogiera a él aun cuando hubiera forzado la reevaluación de su examen. Pero remarca que logró que la Cámara de Apelaciones concluyera que el Consejo actuó de manera "arbitraria" en su concurso, algo inédito.

La historia que alcanza a Marinelli y Treacy es más profunda. La controversia deja en evidencia una disputa solapada entre distintos grupos por controlar el fuero Contencioso Administrativo Federal.

Antecedentes

Con 16 años como juez de primera instancia, Marinelli ya participó y terminó primero en otro concurso, el 39, para esa Cámara. La terna se envió al Ejecutivo en agosto de 2005, y en noviembre de 2006 registró la inclusión del cuarto en el orden de mérito, Jorge Alemany, por la renuncia del segundo, el procurador del Tesoro Osvaldo Guglielmino. Aun así, sólo en agosto de 2007, transcurridos dos años desde el envío de la terna original, Néstor Kirchner escogió a Alemany.

El segundo traspié de Marinelli ocurrió en otro concurso para camarista del fuero Contencioso, el 190. Denunció que uno de los miembros del jurado, Sergio Fernández, era amigo de uno de los postulantes, Luis María Márquez, desde hacía 30 años, y que, por lo tanto, debía excusarse de intervenir. Sin embargo, Fernández negó dos veces esa amistad y continuó como jurado del concurso, del que Marinelli optó por bajarse. Meses después, Márquez emergió como uno de los seleccionados y comparte ahora la Cámara con su amigo y examinador.

A tal punto llega la división dentro del fuero administrativo que un camarista llegó a mofarse en público de la sentencia de la Sala I que admitió el último reclamo de Marinelli en contra del Consejo de la Magistratura. "¡Qué problemas nos hicimos con ese fallo!", ironizó el magistrado a la luz de lo hecho luego por el poder Ejecutivo, según reconstruyó LA NACION de varias fuentes independientes entre sí.

Definido por propios y extraños como "decisivo" dentro del fuero, Sergio Fernández es hermano de Javier, uno de los auditores generales de la Nación (AGN). Juntos, son reconocidos como los operadores habituales del Gobierno dentro del Poder Judicial.

Dispuesto a ceder frente a Treacy y a no entorpecer la conclusión del concurso 164 con la presentación de una medida de no innovar, Marinelli sí decidió avanzar contra Sergio Fernández. Lo demandó por "daño moral". A la vez, pidió el monto de resarcimiento más bajo posible ($ 9000), que le permite apelar si rechazan su planteo en primera instancia. Porque su objetivo no es cobrar dinero, sino demostrar, otra vez, un engaño.

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