La noche en que la unidad opositora entró en crisis

Los distintos proyectos presidenciales quedaron al descubierto
Todo estaba preparado para dar el anhelado golpe de gracia conjunto al oficialismo en la Cámara de Diputados.

Pero la aparición furtiva del ex presidente Néstor Kirchner en la discusión por el reparto de los espacios de poder en la Cámara baja descolocó a la oposición, y puso a prueba la unidad en el heterogéneo espacio que va desde el peronismo de izquierda al macrismo, pasando por el radicalismo, la Coalición Cívica y el socialismo antikirchnerista.

Por eso, durante la jura de los diputados nacionales, los distintos bloques opositores se trenzaron en una dura discusión sobre qué estrategia adoptar luego de que el oficialismo, por orden del ex presidente, rompiera de forma temporal e intempestiva el acuerdo alcanzado con el bloque del Frente para la Victoria.

Los hubo halcones, los hubo moderados, y aunque todo terminó en paz y con una sensación innegable de triunfo, quedaron heridas. Será difícil, de ahora en más, consensuar un proyecto sin que los recelos, y las ambiciones a veces contrapuestas, salgan a la superficie pública.

La larga espera de los diputados opositores durante la tarde del jueves fue el inicio de la discordia opositora. Cuando Kirchner no aceptó que sólo la presidencia del cuerpo y la vicepresidencia segunda quedaran en manos oficialistas, comenzaron las discusiones.

Elisa Carrió (Coalición Cívica) insistía en que, sin acuerdo, la oposición debía imponer su mayoría y acaparar las tres vicepresidencias del cuerpo y el control en todas las comisiones. Recibió el apoyo del PJ disidente, que se resistía a ceder al oficialismo la vicepresidencia segunda. Allí militan el presidenciable Felipe Solá y el hoy candidato a gobernador bonaerense (que no descarta ser presidenciable), Francisco de Narváez. La relación entre ambos peronistas no pasa por su mejor momento.

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