"Un niño no puede esperar diez años para ser adoptado"

"Un niño no puede esperar diez años para ser adoptado"
La jueza de Familia, Clara Obligado, se refirió a la necesidad de que su fuero se ocupe enteramente del trámite de adopción.
Es una realidad que hay decenas de niños abandonados o que sus padres biológicos los quieren dar en adopción, por distintos motivos. También, lo es que haya matrimonios que esperan, algunos desde hace más de diez años, la posibilidad de adoptar un niño, y en la mayoría de los casos que sea de corta edad.

Este es el contexto, pero el mecanismo para viabilizar las adopciones no existe o, para ser menos drásticos, está atravesando un período de transición desde la modificación de la Ley que eliminó el Patronato y transformó los Tribunales de Menores en Juzgados de Responsabilidad Penal Juvenil, y transfirió al Poder Ejecutivo la asistencia social del niño y del joven.

Sin embargo, esta transformación reservó a los Tribunales de Familia la competencia de las adopciones. Claro que para ello, previamente, este fuero tiene que atomizarse en juzgados unipersonales de Familia. Y esa instancia, todavía no se produjo, a pesar de existir la Ley que lo establece, porque falta personal para implementar el cambio.

Tampoco esto significa que hasta tanto no se dé esa circunstancia las adopciones están paralizadas. Siguen realizándose, quizás no al ritmo que haga falta por no contar con un fuero donde el trámite se cumpla por completo.

Lo que hoy existe es un híbrido, que intenta suplir la función que hace falta. Los ex jueces de menores, que ahora son penales, mantienen el registro de adoptantes y son los encargados de dictar el auto de abandono, necesario para después emitir el de adoptabilidad, y la sentencia tras la guarda preadoptiva. Y recién cuando ese trámite se cumple, los tribunales de Familia intervienen completando el proceso hasta que la adopción se concrete definitivamente.

Todavía no se implementó

Esta explicación, expuesta de manera sintética, es la que brindó a LA CAPITAL la integrante del Tribunal de Familia 2, la jueza Clara Alejandra Obligado, quien conforma ese cuerpo junto con sus dos pares, Dolores Loyarte y Adriana Rotonda.

La doctora Obligado se refirió a que la competencia de realizar enteramente el trámite de adopción está dada por el artículo 827 de la Ley.

Destacó que "esta facultad no la cumplíamos, salvo las llamadas adopciones integrativas (la adopción del hijo del cónyuge), que resultan menos complicadas, porque no hay un abandono previo del menor".

"Con respecto a las otras adopciones -continuó-, son las que necesitan para tramitarse de un auto de abandono (una decisión judicial que diga que el niño se encuentra en estado de abandono y de adoptabilidad). Antes lo hacía el Tribunal de Menores, pero ya no está más. Eso determinó que ahora tengamos un híbrido o un período de transición hasta tanto la facultad pase a ser ejercida por nuestro fuero, cuando se aplique lo que dice la Ley y se constituyan los seis juzgados unipersonales en lugar de los dos tribunales de Familia actuales".

¿Quién lleva ahora el registro de adoptantes?

En otra parte de la entrevista, la jueza Obligado señaló que "el tema es quién lleva ahora el registro de adoptantes. En realidad, lo siguen llevando los anteriores jueces de Menores que ahora son de Responsabilidad Penal Juvenil. Pero la pregunta de la sociedad es quién dicta el auto de abandono. Como jueces de Familia, por ahora no estamos facultados legalmente para hacerlo. Es decir necesitamos de otro juez que lo dicte. Aquí es donde se produce un vacío operativo que causa un gran daño para los chicos, que no pueden esperar años antes de ser adoptados".

"Como dije -puntualizó la doctora Obligado- el que lo hace es el juez de Responsabilidad Penal Juvenil. Pero no le corresponde porque ya no es más juez de Menores, y allí se produce una situación que afecta al niño, porque este crece y pasan años hasta que se complete el trámite de adopción. Podemos decir que hay una situación inversamente proporcional: a medida que el niño crece, las expectativas de que sea adoptado disminuyen."

Y ante una pregunta respondió que "igualmente, hay adopciones. Las estamos tramitando nosotras, las juezas de Familia. Donde no estamos facultadas legalmente es en el estado de abandono y en la guarda preadoptiva (período de adaptación mutua entre el niño y sus nuevos padres, que se puede prolongar de seis meses a un año)".

"Cuando termina la guarda con una sentencia interlocutoria o definitiva de esa guarda otorgada por el anterior juez de Menores y hoy de Responsabilidad Penal Juvenil, los padres vienen con ese chico, y nosotras intervenimos para empezar el trámite final de adopción o la adopción propiamente dicha".

Y enunció: "La forma de hacerlo es así: los pretensos padres vienen, nos piden la adopción y nos presentan el documento, el certificado de nacimiento del chico y la guarda preadoptiva. Citamos al grupo familiar y al niño, según lo precepta el artículo 12 de la Convención de los Derechos del Niño, que nos obliga como jueces a tomar contacto con él en presencia de la asesora y el psicólogo".

"También -acotó-, le requerimos una etapa similar a la preadoptiva; vamos a la casa, vemos la dinámica familiar e incluso a qué escuela concurre. Así con todos estos informes (social, psicológico, dactilares o antecedentes provinciales y nacionales de estos padres) y una vez que la asesora emite un dictamen sobre la conveniencia de la adopción, se emite la correspondiente sentencia".

Más adelante, dio a conocer que "el 10 por ciento o menos de los expedientes que ingresan al Tribunal son de adopciones. Teniendo en cuenta el alto número de padres adoptantes, se trata de una cantidad exigua. Hay padres que hace diez años que esperan. Tendríamos que lograr que toda la comunidad se movilice, porque los chicos necesitan una familia y hay padres dispuestos a brindárselas.

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