Ningunos santos.

Ningunos santos.
HURACAN 1 - SAN MARTIN (T) 0: El Globo lo durmió a San Martín con una avivada del Maestrico, un centro al arco de Toranzo y un testazo de Bolatti. Hubo muchos lujos en un juego de necesitados.
"Toque Globo", pedía una bandera que colgaba en la Miravé. Ese mismo toque que pregona Angel Cappa y que Carlos Roldán también les predica a sus jugadores. Lo hubo. Los ojos quedaron satisfechos por la prolijidad del juego, por intentar más allá de las imprecisiones lógicas culpables de una pretemporada. Huracán y San Martín jugaron como dos equipos que no estuvieran tan necesitados de puntos, casi sin arcos. Porque ese toqueteo no generaba peligro, ni era la búsqueda del inicio de ese ataque que nunca llegaba... La diferencia que le dio este valioso triunfo a Huracán fue una avivada que, salvando las distancias, arrancó como la de Maradona y Caniggia en el Mundial 1994, contra Nigeria: mano de Quinteros, el Maestrico González se apuró en un tiro libre sobre la banda izquierda, a Toranzo el tiro al arco le salió derechito a la cabeza de Bolatti y victoria. Aparece en el Globo la tranquilidad que le da sumar. Y se instalan la bronca y la preocupación en este San Martín que naufraga cada vez más en el descenso.

Por sus realidades, unos y otros quisieron mostrar mucho lujo cuando lo que se necesita es llegar, atacar, generar. Pastore tiene las condiciones para ser un fenómeno; sin embargo, cuando no abusa del tirar caños, entra en una laguna. La Paglia maneja los tiempos del Santo, se muestra y distribuye, pero está fuera de estado y le cuesta meter segunda. Nieto hace méritos para que Cappa lo saque en el entretiempo, De Federico falla antes de pisar el área... El Ratón Ibáñez no desborda, lo que mejor hace, y está a kilómetros de parecerse a Speedy González. El chileno debutante Canío también brilla por su ausencia y así el panorama se oscurece cerca de los arcos.

San Martín, que desde la pizarra (3-4-1-2) parecía que sería ofensivo, fue el que menos buscó. Encima, Villavicencio colaboró para que Pastore tuviera una de las más claras (lo atoró en la salida, se la quitó y el tiro de zurda rozó el palo). El Globo empezó como terminó el Apertura: ganando. Y lo hizo con el plus de intentar jugar como se lo pide Cappa: con toque. Las lunas, anoche, estuvieron alineadas para el pueblo quemero. Pero Angel tendrá que pensar que no siempre podrá ganar llegando tan poco al área rival. Porque ayer a Huracán lo terminó salvando una piolada, no ese "Toque Globo" que pedía, que suplicaba, la bandera en la Miravé...

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