Ninguna retirada: en Olivos ya sueñan con el proyecto Kirchner 2011

Ninguna retirada: en Olivos ya sueñan con el proyecto Kirchner 2011
En el entorno del ex presidente dicen que no hay otro mejor. Y hablan de un duelo con Cobos o Macri.
Los viernes, cuando cae el sol, Kirchner y medio gabinete se ponen los cortos. "Los amigos de Néstor" versus "Los amigos de Aníbal" es el clásico de la Quinta de Olivos. En el equipo del ahora jefe de Gabinete van rotando quienes se acercan al fogón K. Enfrente no hay lugar para advenedizos. El equipo del ex presidente tiene una base permanente de pingüinos que se completa con los que pasaron todas las pruebas de fidelidad. Algunos compañeros le sugieren que invite al secretario de Deportes, el ex futbolista de River y Huracán Claudio Morresi, para marcar la diferencia. Pero también en el fútbol, Kirchner prefiere los leales a los mejores.

Aun en ese equipo de incondicionales que viste la camiseta celeste y blanca de la Selección, sólo la casaca de Kirchner tiene una inscripción en el pecho que marca la última frontera: "100% K". No hay otro con ese grado de pureza. No hay otro, lo convencen sus íntimos en el ambiente distendido de los asados post partido, capaz de representar mejor a los K en 2011.

Los escarceos de Daniel Scioli con la Mesa de Enlace y la Iglesia lo irritaron. Jorge Capitanich parece decidido a ir por su reelección en el Chaco. Al tucumano José Alperovich no le da el piné. No hay caso: tiene que ser él.

"El 32 por ciento que sacamos en medio de la crisis económica y con los medios en contra es nuestro piso. Desde ahí tenemos que reconstruir", se entusiasma el diputado electo cuando se aflojan las lenguas y avanza la madrugada del sábado. A algunos sindicalistas que lo visitaron en las últimas semanas les mostró encuestas en las que su intención de voto ronda el 20% y el resto de los peronistas viene debajo. "Voy a trabajar para 2011. Cuento con ustedes", les avisó a sus compañeros.

Agitar su candidatura "es la manera de mantenerse al comando del barco. Si se mostrase golpeado y en retirada, nadie lo visitaría ni para un café", explica un visitante frecuente de Olivos que no integra el núcleo de los ultra. Coincide con otros peronistas de peso en que Kirchner pretende mantener la expectativa abierta para por lo menos poder sentarse el año próximo a negociar su sucesión en la mesa de los aspirantes. "Quizá Kirchner no pueda ganar, pero será imposible que un peronista triunfe sin el apoyo o el aval de Kirchner", evalúa una de las voces más sensatas de la Casa Rosada.

El ex presidente exhibe con orgullo cómo logró congelar la estampida del peronismo que parecía dispuesto a pasar sobre su cabeza después del 28 de junio. Y está convencido de que las internas abiertas, con un esquema similar al estadounidense de primarias escalonadas por regiones (un modelo sobre el que ya trabaja Florencio Randazzo), serán una herramienta ideal para legitimarse ante el PJ y la sociedad. Por lo pronto, ya encontró aliados inesperados en el peronismo: los puntanos Rodríguez Saá coinciden casi punto por punto con el proyecto.

En ese escenario, Kirchner está convencido de que se alzará con la candidatura del peronismo y que, como mínimo, sus votos en la general le alcanzarían para convertirse en el candidato de centroizquierda en una segunda vuelta. Ya en ese ring imaginario, se entusiasma con una batalla mano a mano contra Julio Cobos o Mauricio Macri. "Y ahí la gente deberá optar entre todo lo que mejoró estos años o volver a los 90 o al 2001", resume.

Lejos de la nube de Olivos, muchos peronistas evalúan que ése es el camino de la derrota. Entienden que en una segunda vuelta, cualquier rival arrasaría con la suma del voto anti K. Un funcionario que lleva dos décadas al lado de Kirchner no se desanima: "En el peor de los casos, quedaríamos como una segunda fuerza con el 40%. Nada mal para empezar la reconstrucción para la próxima". Cien por ciento K. Merecería la camiseta.c

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