El Nihuil, una alternativa que sigue en firme

El feriado de Navidad y la continuidad el fin de semana, fue para muchos la excusa perfecta para retornar a la vieja costumbre de la reposera, los mates, el bronceador, las tortitas dulces, algún brindis postergado del 25, y las calurosas tardes a orillas del lago. Chapuzón mediante para los más valientes.
Algunos o prefieren por la amplitud de su paisaje, que deja más sensación de tranquilidad, a comparación de los habituales lugares entre las cerros y montañas.

Lo cierto es que, esta Navidad empujó a muchos a las arenas del lago Nihuil, que no se equivocaron con su elección, y satisfechos por ello, la disfrutaron desde tempranas horas de la mañana hasta pasada la espectacular puesta del sol, en el horizonte del espejo de agua.

El imponente paredón del dique, la improvisada pista para las acrobacias de los cuatriciclos, la lejanía del vecino Club de pescadores, desde el lado del pueblo, que mantiene su tranquilidad de Distrito, aún con la invasión desmedida de visitantes, que también colman las instalaciones del Camping Villa El Nihuil, y otras arboledas cercanas.

A orillas del lago, el tiempo pasa desapercibido, mientras los niños construyen la fantasía de su castillo de arena, al eco de la velocidad de los que disfrutan de la motonáutica, la música, los chapuzones en el agua o simplemente la el encuentro y la charla entre amigos que suman una anécdota tras otra.

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