El nieto del viento

Con 15 años, compite en karting en España e Italia y sueña con un futuro en la Fórmula Uno. Siente un gran respaldo de sus padres.
Si el papá hacía diferencia con la velocidad, por qué el hijo no iba a seguir ese camino. Claudio Paul Caniggia rompió defensas y redes con sus desbordes, Alexander también quiere sacar ventaja con sus carreras, pero sin botines, y en vez de césped pisa aceleradores y frenos. Y las manos las utiliza para volantear y tapar el carburador.

El menor de los tres hijos del Hijo del Viento, con 15 años, tiene una ilusión en el automovilismo deportivo. Corre oficialmente en karting, en España y en Italia. Con el respaldo permanente de sus padres recorre circuitos. Disfruta y sueña con un futuro profesional. Este sendero no parece errado porque varios de los que vieron la gloria en la Fórmula Uno tuvieron una etapa inicial esta categoría (ver Campeones de F1...).

Claudio sigue muy de cerca la evolución de Alexander. Lo acompaña a varias de las carreras. No se alejó del fútbol, porque está a un mes y medio de inaugurar una academia para niños en Marbella, España, donde reside la familia desde que Cani se retiró del fútbol (su última estación fue en Qatar, en el 2004), y también está en otros proyectos que por ahora prefiere no detallar y también lo llevan a viajar, por Inglaterra e Italia.

Le cuenta a Olé que está feliz con la actividad de su hijo, al tiempo que no pone ninguna traba para una entrevista. "Preguntale lo que quieras. No hay problema", dice antes de trasladarle el celular a Alexander.

El adolescente responde en buen tono, con el gusto de hablar de lo que lo apasiona y el fervor típico de alguien que sabe que en la vida tiene casi todo por hacer, aunque algo tímido porque a diferencia de su padre no posee gimnasia en el diálogo con la prensa. Por eso sus respuestas son un poco cortas, siempre desde el respeto. Lo primera que explica es que todo comenzó poco después de que Claudio se sumó al Atalanta, en 1999.

"Con mis papás vivíamos en Bergamo y un día fuimos a visitar una pista con un amigo. Alquilamos un karting y le pedí a mi mamá que me comprara uno. A los dos meses me lo compró y así empecé a entrenar, tenía siete años".

Hubo un parate en su desarrollo deportivo. "Cuando mi papá se fue a jugar a Escocia (NdeR: Dundee FC y Glasgow Rangers) no podía correr porque llovía mucho. Después regresé a Italia y volví a correr, y ahora sigo en España".

-¿Cuánto tiempo le dedicás al karting?

-Me entreno todos los sábados y domingos, en Marbella o en otros lugares de España. Tengo un mecánico que me hace el motor y otro que me ayuda.

-¿Y vos te ocupás de todo lo que pasa con el auto?

-Sí, me fijo en todo, el motor, el chasis... Yo quiero que el auto esté bien.

-¿Antes de una carrera te preocupás para que no salte ninguna falla?

-Sí, al mecánico le digo que me explique todo.

-¿Cuántas carreras tuviste durante el 2008?

-Fueron 16 entre marzo y noviembre.

-¿Y este año qué proyectos tenés?

-Voy a competir en el campeonato español y también en el italiano. En tres semanas empiezan las primeras carreras.

-Uno de tus competidores ha sido el hijo de Carlos Sainz, campeón mundial de rally. ¿Tenés una amistad con él?

-No, sólo es un piloto como cualquier otro.

-¿No te relacionás con los otros pilotos?

-No, trato de no juntarme con muchos.

-¿Y qué fue lo mejor que conseguiste con el karting?

-Fue en una competencia en el circuito de Jesolo (Italia). Era la tercera y me clasifiqué 25, último. Pero hice una buena carrera y terminé noveno. Y en otra que me acuerdo, de otra pista, largué octavo y terminé quinto.

-¿Y cuál es la velocidad máxima a la que corrés?

-Yo cambié de categoría. Antes estaba en KF3 y ahora estoy en KF2, con autos que van a 140 kilómetros por hora si te dan un buen motor.

-¿Y cuántas competencias tenés en el 2009?

-En España tengo cinco pruebas seguro. Y hay otro calendario que se llama Karting Series, con otras cinco competencias en diferentes lugares. Voy a Zaragoza, Huelva, Barcelona, Valencia... Y en Italia tengo el Open Master, que son otras seis pruebas en diferentes ciudades.

-¿Y ya tenés sponsors en tus autos?

-Sí.

-Entonces ya sos un profesional...

-Y... sí, pero yo lo lo disfruto sin pensar en eso.

-¿Y a futuro esto lo pensás como un hobby o como un trabajo?

-Como un trabajo.

-¿Y cuál es el objetivo profesional que te planteas?

-Yo corro en karting porque quiero llegar a los altos, la Fórmula Uno o el rally.

-¿Y soñás con ser campeón de Fórmula Uno?

-No sé si campeón... Pero si se puede...

-Tu papá, cuando tenía tu edad, se propuso llegar a Primera y a la Selección y lo logró. ¿Vos eso lo tomás como ejemplo?

-Es mi sueño llegar a la Fórmula Uno. Me gustaría, pero también sé que es muy difícil.

-¿Y nunca te gustó jugar al fútbol?

-Un poco, algunas veces juego en Marbella con unos chicos, pero no soy muy bueno... Me gustan más los autos.

-¿Y qué pilotos tenés entre tus ídolos?

-En Fórmula Uno me gusta Fernando Alonso (asturiano, bicampeón mundial) y en Rally, Sebastián Loeb (francés).

-¿Tuviste la chance de conocer a alguno?

-Sí, justo la semana pasada mi papá me llevó al circuito de Jerez y conocí a Alonso. Nos pusimos a hablar y le pregunté si lo mejor era ir a correr a Italia y me dijo que sí, que él a mi edad se había ido dos años a vivir allá para aprender, y que yo tenía que tratar de competir siempre en esos circuitos. Yo le pedí un autógrafo y nos sacamos una foto juntos.

-El automovilismo es un deporte de riesgo, ¿tuviste algún accidente peligroso?

-Hace más de un año, en el autódromo de Campillos (Málaga, España). Yo iba cuarto y quise pasar entre el segundo y el tercero. Me chocaron y salí volando, di como tres vueltas en el aire. Por suerte no me pasó nada, porque pude salir caminando del auto.

-¿Y eso no te dio miedo en las siguientes carreras?

-No, siempre seguí así. Al día siguiente le dije a mi mamá que me llevara a entrenarme.

-¿Y notaste que Claudio o Mariana se sintieran mal por el accidente?

-No, ellos están muy contentos con los que hago, no me reprocharon nada.

-Entonces, ¿siempre sentiste apoyo de ellos?

-Sí, mucho.

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