El nieto número 100, hijo de un sanjuanino

Se difundió públicamente que Matías Valenzuela es hijo de un fallecido montonero de San Juan. Fue confirmado por Abuelas de Plaza de Mayo.
Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer públicamente que Matías Valenzuela, nacido en 1976, es hijo del sanjuanino Tulio "Tucho" Valenzuela, un militante montonero que tuvo una dudosa muerte en 1979.

La noticia fue difundida ayer en el sitio web de Abuelas, que confirmaron que los estudios de ADN que se realizó Matías dan fe que es hijo de Valenzuela, nacido en la zona de Concepción. Al confirmarse quien fue su padre, Matías se convirtió en el nieto número 100 que recuperó su identidad.

"Tucho" , el padre de Matías, fue detenido en 1978 por la dictadura militar en un campo de concentración. El por entonces general Leopoldo Galtieri le ofreció liberarlo, pero dejando como rehén a otra mujer que tuvo Tulio: Raquel Negro, con quien tuvo otros dos hijos, (hermanastros de Matías). Eran dos mellizos: una nena, que recuperó la identidad, y un varón cuyo destino es todavía un misterio.

El objetivo de Galtieri era detener a Tulio para que condujera a los militares hasta el líder montonero Mario Firmenich, por entonces exiliado en México. Tulio simuló "aceptar" ese plan militar e iniciaron conversaciones políticas con Firmenich, contó Alfredo Álvarez, íntimo amigo de Valenzuela. En febrero de 1977, Valenzuela viajó con un grupo de militares al Distrito Federal de México, pero antes de entrar en contacto con la cúpula montonera logra fugarse de sus captores.

Posteriormente se contactó con los jefes máximos del grupo guerrillero, a quienes les revela el plan siniestro de los sicarios de la dictadura. Dan una conferencia de prensa donde cuentan los planes de Galtieri, lo que desencadena un conflicto diplomático y los secuestradores militares son expulsados de México. Pero la decisión de "Tucho" de salvar a los jerarcas montoneros no fue bien entendida por la Conducción Nacional de Monteneros, que le realizó un juicio revolucionario en el que se reconoció su heroísmo. Pero se lo condenó por traición, porque los montoneros entendieron que Tulio cometió una falta al intentar traicionarlos.

Su compañera de entonces, Raquel Negro (que había dado a luz a la hija de ambos en 1978), fue asesinada por las fuerzas represivas de la dictadura después de, aparentemente, haber dado a luz a mellizos. En 1979, Tulio regresó a Argentina, donde fue secuestrado otra vez y llevado a una comisaría, donde se habría suicidado ingiriendo una pastilla de cianuro.

En 1976, Tulio había tenido a Matías con Norma Espinosa, a quien conoció a mediados de 1974 cuando militaban en la columna oeste de Montoneros, por la zona de San Justo. Alrededor de mayo-junio de 1975, Tulio fue trasladado por la Organización a Santa Fe y Norma lo acompañó.

Familia sanjuanina

Según el sanjuanino Héctor Valenzuela, hermano mayor de Tulio, "Matías lo llamó por primera vez hace más de diez años. Preguntó si podía venirse a San Juan. Se vino, yo lo alojé y lo vinculé con el resto de mi familia. Después me pidió que fuera a Buenos Aires y yo fui, le llamé y no me atendió. Me eludió, se borró. Me dio bronca", expresó Héctor, en diálogo con DIARIO DE CUYO.

"Matías es un hombre extraño, introvertido, alto y de buen aspecto. Me sorprendió que no me atendiera. Yo quería que se hiciera pruebas de ADN para saber si era hijo de mi hermano", agregó Héctor (71 años) tras aclarar que "hace unos doce días, Matías me llamo para saber mi mail y el de mis dos hijos".

El pasado 30 de junio, los resultados confirmaron que Matías es hijo de Valenzuela, informaron las Abuelas, que no realizaron un anuncio en conferencia de prensa para respetar el deseo del muchacho de privacidad.

Tras reconocer que Tulio era "mujeriego", Héctor contó que su hermano no llegó a casarse con la madre de Matías. "Fue una relación muy corta. Yo me enteré que tuvieron un hijo por una carta que Alvarez me envió en 1981". Valenzuela reconoció estar conforme al enterarse que recuperó la identidad el hijo de Tulio, quien fue amigo de Adolfo Caballero, miembro de la Corte de Justicia de San Juan.

Caballero recordó que la última vez que vio a Tulio "fue en 1965, en una peña de la zona de Concepción. Entró gente con vestimenta extraña para esa época. Pantalones Oxford y pelo largo. Cuando logré reconocerlo, me dijo que había venido desde Córdoba a San Juan para reclutar voluntarios para recuperar la patria". En ese entonces, ambos estudiaban abogacía: Caballero en San Juan y Tulio en Córdoba. Ambos se conocían desde la infancia, porque habían sido vecinos.

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