Los nexos de Alberto con el zar de los remedios

El destape de la "mafia de los medicamentos" agitó las aguas en el kirchnerismo primitivo y puso bajo la lupa a dos de los más destacados colaboradores que tuvieron los Kirchner: el ex jefe de Gabinete Alberto Fernández y el ex ministro de Salud y actual embajador en Chile, Ginés González García.
Como reveló PERFIL el domingo pasado, el ex gerente general de la Superintendencia de Salud Néstor Vázquez sería el nexo entre el kirchnerismo y los proveedores de la salud que aportaron a la campaña presidencial de Cristina Kirchner en 2007. El encargado de la recaudación electoral era Héctor Capaccioli, ex superintendente de Salud y hombre de Alberto Fernández.

Pero los nexos de Vázquez con el poder son anteriores. Este médico neurólogo, que cuenta entre sus activos con una importante red de contactos en la salud pública y privada, ya se había cruzado con Alberto Fernández. Fue asesor en la Superintendencia de Seguros, al mando de Alberto entre 1989 y 1995, y en Provincia Aseguradora de Riesgos del Trabajo entre 2001 y 2002, creada por el ex jefe de Gabinete. Vázquez también fue asesor de Capaccioli entre 2004 y 2006 en la Secretaría de Descentralización porteña en el segundo gabinete de Aníbal Ibarra, entonces cuñado de Alberto.

Seis fuentes coincidieron en señalar a Vázquez como "el fundador de Droguería San Javier", hoy en la mira de la Justicia y adjudicada a Néstor Lorenzo, quien fue bautizado el "Yabrán de los medicamentos" por Graciela Ocaña y detenido el 4 de septiembre por presunta adulteración de remedios oncológicos. "Lorenzo se conectó con el kirchnerismo a través de Vázquez", dicen en el PJ porteño.

A Vázquez se le adjudican varias empresas de salud, y este diario logró comprobar que fundó la firma Cofeme SA junto a Enrique Dratman, esposo de la diputada K Diana Conti. También integra el directorio de Paga con Sergio Blanco y Carlos Torres, ambos socios de Lorenzo y aportantes a la campaña de 2007.

Muy cerca de Alberto Fernández, jefe directo de Capaccioli, tratan de despegarse y patean la pelota al arco del ex superintendente. "Vázquez siempre fue un tipo con mala fama y Alberto nunca lo quiso en la Superintendencia de Salud. Le puso muchos ‘peros’ a Capaccioli cuando lo quiso nombrar como gerente general y le dijo: ‘Este tipo nos va a traer quilombos’", aseguran en el entorno de Fernández.

Como parte de la misma estrategia de despegue, cerca de Fernández también involucran a otro hombre K: "El tipo que tenía la lista de los proveedores de medicamentos para que aporten a la campaña era Ginés González García –entonces ministro de Salud–. El es quien realmente manejaba el negocio". Este diario intentó comunicarse con el embajador en Chile pero no fue atendido.

Vázquez está estrechamente conectado al sindicalista José Luis Lingeri, líder de Obras Sanitarias e idéologo de la Anssal, transformada en la actual Superintendencia de Salud.

"Ningún director de una obra social o prepaga, ni el dueño de una farmacia o droguería, ni siquiera el presidente de un laboratorio extranjero, ignora quién es Vázquez", resume un ex funcionario de Salud que lo conoce tan bien que puede relatar la devoción del médico por el rally, su fanatismo por los vinos de precios exorbitantes y sus escapadas recurrentes a Punta del Este.

Cuenta además que "le llueve la guita", a pesar de que en su declaración jurada de 2007 informó que su patrimonio es menor a un millón de pesos. En la Super recuerdan que el propio Capaccioli solía contar que su designación al mando del organismo que controla las obras sociales de los sindicatos fue "idea de Vázquez". En el kirchnerismo, siempre se adjudicó dicha designación a una decisión estratégica de Alberto F.

Pose admitió haber aportado

"Poné esto: Néstor Lorenzo es un amigo, es un hermano", ordena Julio Cesár Pose, un ex agente de la SIDE que aportó $ 325 mil a la campaña presidencial de Cristina Fernández de Kirchner. En diálogo con PERFIL admitió por primera vez haber realizado esa contribución. "Yo hice esos aportes con cheques y no voy a hablar más", asegura el ex agente cuyo apellido volvió a surgir con la investigación judicial de la mafia de los medicamentos y su conexión con los aportes de campaña. Antes de cortar la comunicación, Pose anticipó que querellará por calumnias e injurias al "auditor" Gabriel Brito por su declaración frente a la jueza María Romilda Servini de Cubría. Brito desembolsó $310 mil, a través de la firma Global Pharmacy Ser SA, al comité de campaña de Fernández de Kirchner, y esta semana declaró sentirse "damnificado por el Estado Nacional y el Frente para la Victoria". Pose todavía no fue llamado a declarar. "Fui a consultar la causa y Pose no está requerido", le dijo a PERFIL su abogado, Roberto Rivas.

Pose fue espía de la DEA, la agencia antinarcóticos norteamericana se vinculó con el asesinado Sebastián Forza y siempre defiende con uñas y dientes al empresario farmaceútico Lorenzo, investigado por el juez federal Norberto Oyarbide. "Todo esto es parte de una maniobra política", denuncia con vehemencia mientras sugiere contactarse con su abogado particular para hablar del expediente.

Comentá la nota