Newell´s y Peñarol, otro amistoso que terminó a las trompadas.

Newell´s y Peñarol, otro amistoso que terminó a las trompadas.
En Punta del Este, el encuentro fue suspendido por una gresca generalizada entre los jugadores; un episodio repetido en los ensayos del receso.
El discurso de los técnicos es casi siempre el mismo cuando se refieren a la pretemporada: sirve como base para armar un proyecto futbolístico, sentar las bases de un buen funcionamiento, con un soporte físico que sustente los objetivos del próximo torneo y sentar una mística para la unión del grupo. En este arranque del segundo semestre, las cosas parecen ir por otro camino. Los encuentros amistosos pasaron a ser una guerra de patadas y agresiones. Ayer, Newell´s protagonizó otro escándalo en un partido inconcluso jugado en esta ciudad contra Peñarol, de Montevideo.

Si bien el partido ante Peñarol era muy duro (el conjunto carbonero se imponía por 1-0), el volante uruguayo Julio Mozzo sorprendió a todos con una piña de knock out a Diego Mateo, luego de un forcejeo de los que son habituales en los partidos. Después fue difícil ponerle fin a la indisciplina general, más allá del esfuerzo de muchos por separar.

Los incidentes derivaron en una batalla campal que tuvo ecos fuera del estadio. Los futbolistas argentinos tuvieron que esperar bastante para salir del Campus y viajar a Piriápolis, donde se alojaron para esta preparación.

Una gran mayoría de los 5000 hinchas de Peñarol alentó a sus jugadores a la violencia. Muchos hinchas se treparon al alambrado e invadieron el terreno. Pudo ser una caos aún mayor.

En la previa el clima estuvo caldeado. El plantel de Newell´s llegó sin custodia y por milagro no se cruzó con parte de la barra de Peñarol al ingresar en el Campus. Los dirigentes rosarinos habían solicitado seguridad en los días previos y habían recibido una respuesta positiva. Evidentemente todo quedó en promesas.

Incluso cuando los simpatizantes leprosos ingresaron en el estadio, un grupo de mas o menos 20 personas de Peñarol fueron por la tribuna lateral a la que tenían acceso libre para tirarles piedras. Sólo allí cuatro policías se acercaron a disuadir. En tanto, Sebastián Peratta tuvo que suspender en tres oportunidades los ejercicios precompetitivos por la cantidad de bombas de estruendo que cayeron a su lado ante la pasividad de otros cuatro policías.

Pero hubo más. Cuando las escaramuzas dentro de la cancha habían cesado, los hinchas de Peñarol intentaron saquear las pertenencias de los jugadores y también hubo un fuerte forcejeo en la entrada del túnel.

"Ha sido lamentable lo que pasó. Son cosas que no pueden suceder. Esto pasó porque no hubo seguridad para los hinchas y para nosotros tampoco", dijo Roberto Sensini, DT rojinegro , en el vestuario.

Rolando Schiavi trató de minimizar el hecho: "Esto no tiene que ser una anécdota. No tiene que pasar, pero son cosas que pasan en el fútbol. No se podía seguir con la cancha invadida de hinchas de Peñarol".

Diego Mateo se llevó la peor parte, ya que recibió un golpe artero de Mozzo. "Nunca pensé que me iba a pegar. Algunos jugadores de Peñarol vinieron a ofrecerme disculpas."

Esta pretemporada tiene varias fojas de entrenamientos que no terminan. El nerviosismo y la indisciplina siguen de cerca a los planteles de fútbol. Y los hechos parecen indicar que la histórica disputa entre uruguayos y argentinos sigue presente más que nada en la Copa Libertadores, ahora se trasladó a los amistosos.

Los antecedentes inmediatos hablan de una violencia que nadie desea, pero que está presente: San Lorenzo vs. Atlético El General de Colonia, Almagro vs. Sportivo Italiano, Banfield vs. Independiente Rivadavia (Mendoza), Colón vs. Tigre, Nueva Chicago vs. Acasusso. Hubo para todos los gustos: expulsados, lesionados por infracciones, piñas, nada de fútbol. Amistosos para nada amistosos.

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