Das Neves: «Vamos a subsidiar la producción que brinda trabajo»

EL BALANCE DEL GOBERNADOR EN UN AÑO DIFICIL. DIJO QUE «SUPERAR LA CRISIS FUE UN TRABAJO CASI ARTESANAL». Y ADELANTO QUE SE SEGUIRA BUSCANDO «INCLUIR A LOS EXCLUIDOS DEL SISTEMA»
El Gobierno del Chubut termina el año sin déficit. Sólo cuatro provincias lo consiguieron en un 2009 muy complejo. Das Neves explica cómo se trabajó casi de manera artesanal, actividad por actividad, para ir superando la crisis. El gran objetivo, ingresar más gente al mercado laboral.

Se acabó el 2009, al fin, el año más complejo de los últimos seis para la Provincia, y para el país. Fue el año de la crisis global, que pegó fuerte en el mercado del consumo y del trabajo, y que golpeó de lleno a muchas actividades, incluso en la Provincia. No obstante, Chubut cierra sin déficit, «mejor de lo que empezó», dice el propio Gobernador en una extensa entrevista con EL CHUBUT.

Mirando hacia adelante, Das Neves destaca el trabajo de su gabinete joven, de los que estuvieron toda la gestión, de los que «van a gobernar mañana». E insiste en temas que generan polémica, como la convocatoria a miembros de la oposición para participar de políticas de Estado, o el debate necesario sobre la minería, que en Chubut se debe dar de manera racional.

A dos años del fin de la gestión, Das Neves apuesta a seguir incorporando gente al mercado del trabajo. «Es lo que dignifica, lo que une a la familia, lo que posibilita la comida, la educación, la salud».

Lo que sigue, es el resumen de una charla con el Gobernador, sobre el año que acaba esta noche, y una mirada sobre el futuro provincial inmediato.

-Pasaron los primeros seis años de gestión. Fue un año político muy tenso. Y sin embargo Chubut terminó 2009 sin déficit. ¿Cómo se llega a ese resultado?

-Hace un tiempo pusimos un slogan muy fuerte. «Chubut, cada día un nuevo desafío». Y empezamos el sexto año con fuerza pero con mucha incertidumbre por la crisis global, que golpeaba con fuerza varias actividades incluso en nuestra región. Traté de eliminar del vocabulario la palabra crisis. No por ignorar su existencia, sino por una cuestión de fe, de espíritu para combatirla. Me acuerdo perfectamente de una reunión el 4 de enero de este año, en la que planteamos los ajustes necesarios y las reasignaciones de partidas, para un año que iba a ser durísimo. Y tengo que agradecer la actitud solidaria de todo el gabinete para adaptarse y salir adelante con baja de ingresos y caída de la actividad económica. La premisa fue que ningún ajuste afectase a los que menos tienen. Ahora, es motivo de satisfacción decir que hemos cumplido con todos los programas sociales, con los 180 días de clases. Hemos luchado a brazo partido con el sector empresarial y el del trabajo para sostener el empleo actividad por actividad, lo que se sintetiza en apenas un 5 % de desempleo, con una ciudad como Comodoro, muy grande, con sólo un 3,3 % de desocupación. De 24 distritos, sólo 4 terminaron con las finanzas equilibradas. Nosotros, entre ellos, a pesar de las dificultades que -ustedes saben- hemos tenido con Nación. Finalmente, terminamos el año mejor de lo que lo empezamos. Superar la crisis fue un trabajo casi artesanal.

-El 2010 no es electoral pero será muy político. Y muchas provincias se han dispuesto a plantear la explotación de la minería. ¿Cómo se dispone, como Gobernador de Chubut, a abordar este tema?

-En su momento se hicieron muy malos planteos públicos, con atropellos vergonzosos de la minera que quería aquella explotación en la cordillera. Y el Estado no pudo o no supo cómo enfrentar el problema, no fue fuerte. Así, la reacción de la gente fue muy negativa. En aquel momento, recién asumido, me comprometí a avanzar en el tema. Pero no en la cordillera. Eso está decidido y hay una ley. Que nadie crea que las palabras se las lleva el viento. Pero creo que está fuera de lugar prohibir la minería en toda la Provincia. Hay sitios, como la meseta central, donde se puede. Es una zona tremendamente rica pero con una pobreza histórica y muy despoblada. De ninguna manera vamos a permitir que se violen normas ambientales. Sí vamos a favorecer el debate, para que no se imponga ningún fundamentalismo. Ni el de aquellos que creen que atropellando con plata todo se consigue, ni el de los que creen que los funcionarios son delincuentes que quieren contaminar a la gente. Las cosas deben hacerse a su debido tiempo, y con todos los recaudos que el Estado debe tomar, porque tiene herramientas de sobra para eso. Si se avanza, además, quiero decir que no nos vamos a conformar con el 1 % de regalías ni tener una ecuación como Catamarca, San Juan o Santa Cruz. Aquel que quiera explotar la minería en Chubut deberá asociarse al Estado a través de Petrominera. Como hicimos con el petróleo. Nosotros tenemos que cambiar la cultura, y subsidiar la producción de baja rentabilidad, aquella que produce alto valor agregado, pero que con un golpe climático puede tener problemas y perder mucho. Por eso, necesitamos abundantes recursos económicos, para apuntar a la producción que multiplica trabajo. Eso es lo único que dignifica. Y hay que terminar con aquello de que el Estado da trabajo sólo en la administración pública. Está bien que necesitamos médicos, maestros, no docentes, policías, pero también hay que apuntalar las actividades productivas y eso cuesta dinero. Los que quieren explotar nuestros recursos naturales tienen que atenerse a esas reglas. Hay que aprender, desde la política, que público y privado pueden articularse. Veamos el turismo. Si yo tengo una provincia bendecida por Dios, donde la naturaleza nos ha dado tanto, y pongo servicios, y llevo el asfalto, y extiendo la comunicación, y hacemos cloacas, y hay un centro de salud y una ambulancia 0 KM, seguro que el que quiere hacer tres o cuatro cabañas va a aparecer, igual que el que quiere poner un negocio. Hay que ir generando las condiciones para la inversión. Ustedes saben que diez años atrás, quince años atrás, ibas a la cordillera y parecía que el único lugar para comer era Olaf. Y ahora la gastronomía explotó en cualquier pueblo, en cualquier ciudad. Ese es el trabajo. Potenciar las pequeñas Pymes. Se acabó eso de que llega una fábrica y da 1.000 ó 1.500 puestos de trabajo.

-¿Y en el Valle?

-Pasa exactamente lo mismo. El Valle estuvo postergado muchos años. Pero el año que viene terminaremos completamente la Ruta 7, ya avanzamos con algunas conexiones de agua, de gas, potenciamos la escuela 736, hicimos la agrotécnica de Dolavon, inaugurada este año. Todo esto genera un combo que va moviendo la actividad, incluso con la crisis que hemos enfrentado este año. Tengo mucha confianza en que la actividad productiva va a seguir creciendo.

-¿Cómo se convence a aquellas familias de chacareros que abandonaron, o que rentaron sus campos, de volver a la tierra?

-Con la palabra, y con la confianza. El día que inauguramos los primeros cuatro o cinco kilómetros de la Ruta 7, recuerdo que había varios chacareros emocionados. Y no era una promesa de campaña. Las cosas se van haciendo de manera artesanal. Cuando hay dos, o tres millones de pesos, Patricio Musante, por ejemplo, siempre dice «hagamos dos kilómetros más» acá o allá. Así vamos trabajando. El día que en la Argentina recuperemos el valor de la palabra, que tanto ha sido bastardeada por muchos, vamos a ver cómo cambia el país.

-Usted ha impulsado superar en 2010 los 190 días de clases. ¿Cómo se llega, cómo se acuerda esto con los maestros?

-Este año llegamos a los 180 días a pesar de que por la Gripe A hubo algunos días sin clases. Yo creo que con el gremio siempre se llega dialogando, más allá de que no se logra jamás la unanimidad de criterios, sobre todo en el sur de la Provincia. Pero creo que con el maestro común, el docente de carne y hueso, hemos generado una confianza muy particular. Nadie puede soslayar que en estos seis años hemos aumentado el presupuesto educativo un 420 %. Vengo de recorrer la nueva Escuela de Bellas Artes. Son casi 10.000 metros cuadrados. Van a venir chicos de toda la Patagonia a estudiar acá. Será la segunda más importante del país. Aulas impresionantes, cine, auditorios. Allí vamos a inaugurar el ciclo lectivo 2011. El docente ve todo esto. Y más allá de que el docente, como cualquiera, está en su legítimo derecho de aspirar a un peso más, ellos saben que cuando hay un peso para repartir pensamos en los salarios.

-En seis años, no ha sido mucha la rotación de funcionarios en los puestos de relevancia. Algunos equipos están casi desde el inicio. ¿Cómo se explica este fenómeno?

-Hay áreas centrales que tuvieron permanencia. Salud, Educación y Seguridad. Graciela (Di Perna) fue al Senado y Juan (Ale) cumplió una gestión de las más extensas del país al frente de una policía provincial. Y lógicamente debe haber una renovación. Hay otras áreas, como Cultura, Deportes, que también se han consolidado y han hecho un fuerte trabajo de contención. Armar equipos es lo más difícil. En 2003 nos costó muchísimo. Había descreimiento. Ahora tenemos un equipo consolidado, y siempre hay recambio. Es un equipo solidario y trabajador, algunos son más duros, porque les toca manejar los recursos, como Víctor Cisterna, que es un ministro de Economía que sabe interpretar las necesidades sociales y entender las urgencias.

-¿Usted es de ‘meterle mucho la mano en el bolsillo’ a Cisterna con las urgencias?

-Las hablamos. A veces le digo «Víctor andá preparando dos o tres millones de pesos porque tengo dando vueltas en la cabeza un tema.» Y él ni pregunta, y va ordenando eso. A partir de allí, charlamos. Víctor es un hombre que viene de la política, no es un tecnócrata, y eso es una ventaja. Hay algunos del equipo a los que quisiera nombrar, aunque alguno se ponga celoso. En primer lugar a Pablo Korn, que se hizo cargo de reemplazar a una figura fuerte y ha hecho un trabajo excelente de muchas horas por día, ordenando papeles, la administración, y la coordinación que no se había hecho hasta ese momento. Eso es lo que da resultado en la gestión. Se lo ha ninguneado mucho, igual que a Pablo Ariel Das Neves, por ser jóvenes. También están Gonzalo Carpintero, o Diego Carmona, que no sólo es Fiscal de Estado sino que pone la cara con las familias cuando hay alguna desgracia o una víctima. Hay un recurso humano muy bueno, con un gran compromiso social, mucho más allá de quién va a ser gobernador, quién intendente, o quién ministro. Estos son los jóvenes que van a gobernar mañana.

-Desde el Gobierno ha tratado de involucrar a la oposición, especialmente al radicalismo, con las políticas de Estado en temas sensibles como petróleo, minería, el banco. Y ha tropezado con la dificultad de la interna radical. ¿Cómo vive este problema un gobernador que cree en el bipartidismo?

-Y, me da pena. Yo hago las cosas de buena fe. He convocado radicales desde el principio, se acordarán cuando convocamos a (Claudio) Conrad al Tribunal de Cuentas. Cuando creamos la sala penal del STJ no miramos la ficha partidaria de nadie, sino que llamamos a personas con entre 20 y 30 años en la carrera judicial, de excelencia. Hay que empezar a cambiar la imagen sobre el rol que deben tener Gobierno y oposición, en función de un mejor Estado. En 1994 apoyé la figura de la reelección en la Provincia. Yo era presidente del partido. Y muchos chubutenses podían pensar que eso era un cheque en blanco para Carlos Maestro, que en aquel momento era una figura fuerte. Yo creo en la participación de la oposición, sobre todo en aquellas áreas en las que pueden fortalecer la gestión. ¿Por qué no los voy a convocar, si ellos mañana pueden ser quienes conduzcan la Provincia?

-Le quedan dos años de gobierno, después de seis años de una gestión exitosa, tal vez la que más logró hacer desde 1983 a la fecha. ¿Qué quisiera terminar antes de diciembre de 2011?

-Creo que mucha gente necesita aun ser incorporada al mercado laboral. El trabajo es lo que une. A partir del trabajo siempre va a estar la posibilidad de la comida, de la educación para los chicos, del techo. El trabajo dignifica y une a la familia. Lo que quiero es seguir generando escenarios para la inversión, y dar más salud, más educación, más seguridad. Es un trabajo de todos los días. Lo dije siempre, desde el primer día de la gestión. Educar y capacitar es lo que más nos importa, para poder incluir a aquellos que han sido excluidos por el sistema.

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