Neuquén y Río Negro al tope de las afectadas por la crisis

De acuerdo a un estudio privado, la Norpatagonia sería la región del país más afectada por el contexto financiero mundial. La correa de transmisión es la caída de los precios internacionales de las exportaciones, con petróleo y sus derivados y productos frutihortícolas en la cabeza del ránking.
En el segundo lugar de las afectadas se encuentran las provincias que concentran sus ventas externas en las regiones más sensibles a la crisis, zonas en las que se presagia la mayor caída de la demanda.

Neuquén > Los efectos regionales de la crisis financiera internacional no entrañan mayores misterios. El freno de la economía mundial se expresa en la caída de los precios de las principales commodities exportadas por la Argentina, precios que en medio de las turbulencias bancarias y bursátiles, con regreso de capitales especulativos al dólar, se limpiaron de sus componentes especulativos.

Además, el freno en los países centrales retroalimenta la caída del consumo. En pocas palabras la economía Argentina venderá menos y más barato. Hasta dónde llegarán estas reducciones es un dato que aun se desconoce, pero la tendencia aparece como inevitable.

Impacto provincial

Al interior de la economía local estos cambios impactarán de manera diferente en las distintas provincias en función de los mismos patrones. Las más afectadas serán aquellas cuyos productos exportados más se deprecien y, luego, las que concentran sus ventas en los países más afectados por la crisis.

En materia de exportaciones la situación neuquina se muestra bastante precaria, fundamentalmente por la caída esperada de los precios. Las proyecciones indican que los valores del petróleo y sus derivados serán en 2009 más del 30 por ciento inferiores al promedio del año en curso.

En el caso de la vecina Río Negro también se esperan caídas, aunque de menor magnitud y fundamentalmente debidas a las depreciaciones de las monedas en los países de destino, lo que significará menores precios en dólares.

Un informe de la consultora abeceb.com difundido esta semana ratifica esta percepción y construye un “ránking de las provincias más afectadas por la crisis”. Al tope de la lista se encuentra Neuquén que, según la consultora, “es la más sensible por su alta concentración en las exportaciones de petróleo y sus derivados” que alcanzan el 77 por ciento de sus ventas externas totales.

Previsiblemente, en el ránking sigue otra provincia con exportaciones concentradas en recursos naturales: Catamarca; la principal productora de cobre del país, mineral cuyo precio proyectado para 2009 será la mitad del de 2008.

“Río Negro –sigue el informe– si bien presenta alto nivel de concentración, esta es en Frutas y Hortalizas, cuyas caídas se esperan más modestas que el resto”.

Los casos de Neuquén y Río Negro son el reflejo directo de sus respectivas estructuras económicas.

Neuquén, a pesar de sus incipientes y en muchos casos exitosos intentos de diversificación productiva, continúa siendo una provincia netamente petrolera y dependiente de su dotación de recursos naturales.

En Río Negro, en tanto, existe un complejo agroindustrial frutícola, del que Neuquén forma parte en menor medida, que prácticamente nació integrado al mercado mundial. Tal fue la estructuración gestada en las primeras décadas del siglo pasado por la American Fruit Distributors, la empresa subsidiaria de la firma inglesa que explotaba el ferrocarril y que buscaba agregar valor a los capitales invertidos en la región.

Ventas diversificadas

En ambas provincias, como sucede en la mayoría de los circuitos agroindustriales de la Argentina, las economías son altamente dependientes de sus exportaciones, lo que explica en buena medida las expansiones de la post convertibilidad. El dato positivo en la coyuntura para ambos estados, a diferencia de lo que sucede en Chubut con el aluminio, en Catamarca con el cobre o en los estados del Litoral con los complejos oleaginosos, es que las ventas al exterior presentan destinos más diversificados.

En el actual contexto esta diversificación supone una fortaleza. Se estima que la caída de la demanda producto de la crisis será mayor en los países centrales que en el resto del mundo. El Panorama Económico Mundial (World Economic Outlook) publicado este mes por el Fondo Monetario Internacional prevé caídas del producto del 0,7 por ciento en Estados Unidos, 0,5 en Europa, 0,2 en Japón y del 1,3 en el Reino Unido. Por el contrario, se espera que China crezca el 8,5 por ciento, India el 6,3, Brasil el 3 y Rusia el 3,5. Visto desde las exportaciones argentinas, nacionales y regionales, se trata de un contrapeso a las caídas en las principales potencias.

Mayor conflictividad

Regresando a la región, si bien el impacto de la crisis se sentirá por los menores precios, debe considerarse que 2007 y 2008 fueron años atípicos en materia de cotizaciones. Buena parte de los mayores ingresos por exportaciones se debieron al efecto precios y no a las mayores cantidades vendidas. Desde esta perspectiva, lo que se vivirá en 2009 es una suerte de “regreso a la normalidad”. De todas maneras, los buenos ingresos de los últimos dos años impactaron sobre las expectativas acelerando las presiones redistributivas (reclamos gremiales por recomposiciones salariales). En 2009 se verá la continuidad de estos reclamos, aunque en un contexto de retracción y menores ingresos, lo que permite augurar mayores tensiones sociales. En materia de gestión, el desplome de los precios petroleros es la peor noticia posible para quienes trabajan en las renegociaciones contractuales.

La peor de todas

No fue hace mil años, fue apenas hace 5 meses cuando el barril de crudo rondó los 140 dólares. Esta semana bajó de 50. En el cercano junio se renegociaban concesiones con YPF. La única preocupación era la creciente brecha entre el precio externo y el techo para las liquidaciones internas. Se decía que desincentivaba para invertir en Argentina y que, por ello, muchas firmas habían paralizado inversiones. Pero el horizonte de precios no dejaba de dibujar una sonrisa entre los petroleros. También en los funcionarios de Recursos Naturales. El clima de renegociación, por más que se insista en que prevalecen los precios de largo plazo, era muy distinto al actual.

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