Neuquén, entre las provincias que más aportan a la masa coparticipable

En 2008 contribuyó con 2.001 millones de pesos y apenas recibió 1.240. La provincia tiene un índice de 1,85% y es uno de los tres más bajos del país.

Sólo Chubut, que tiene un 1,72 por ciento, y Santa Cruz, con un 1,70, se encuentran por debajo.

Neuquén > La provincia de Neuquén integra el lote de provincias que aportan más de lo que reciben en la coparticipación nacional, en impuestos nacionales recauda más de dos mil millones de pesos y recibe poco más de mil doscientos.

Un informe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca concluyó que la coparticipación actual deriva en la redistribución entre las provincias que registran los mayores niveles de actividad económica hacia el resto, como es el caso de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza o Neuquén.

El año pasado, según el documento, la provincia recibió 1.240,542 millones de pesos y aportó 2.001,290 millones en concepto de impuestos nacionales. Neuquén tiene un índice de 1,85 por ciento, y es uno de los tres más bajos que comparte con Chubut que tiene un 1,72 por ciento y Santa Cruz con un 1,70 por ciento.

Los investigadores del centro regional bahiense concluyeron que la principal contribución a la masa coparticipable bruta corresponde a las provincias de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, aún considerando que hay gran parte de los grandes contribuyentes que son captados por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires pertenecientes a dichas provincias. Si se imputaran correctamente tales aportes las cifras provinciales resultarían significativamente superiores. Entre las tres aportan 19 mil millones de pesos, lo que representa el 18 por ciento de la masa coparticipable.

Buenos Aires

A la ciudad de Buenos Aires se le atribuyen 77 mil millones de pesos, parte de los cuales efectivamente corresponde a actividades económicas desarrolladas en ese ámbito, pero una gran proporción pertenece a los registros de grandes contribuyentes nacionales. Se aclaró que no se dispone de estimaciones globales acerca de cómo imputar los registros de la ciudad de Buenos Aires a cada provincia correspondiente. Esto requeriría un cálculo impuesto por impuesto evaluando en cada caso la relación con otras variables económicas que pudieran servir como aproximación.

Los niveles más altos

Si se observan los montos que cada jurisdicción aporta para integrar la masa coparticipable bruta en conjunto con las cifras de coparticipación efectivamente recibidas durante 2008, y aunque se trata de información parcial, rápidamente se pone de relieve la redistribución entre las provincias que registran los mayores niveles de actividad económica hacia el resto, como es el caso de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza o Neuquén.

La discusión acerca de la coparticipación de recursos entre la Nación y las provincias se reduce a la distribución de un fondo de propiedad común. La forma de distribución se encuentra reglada por la actual ley de coparticipación de impuestos, que fija la proporción de recursos que se apropia la Nación y la distribución secundaria entre las provincias bajo un mecanismo de distribución automática que evita la negociación permanente. No obstante esto, existen numerosos arreglos laterales que intentan corregir los desequilibrios entre lo que cada jurisdicción aporta al fisco y lo que recibe.

Impuestos

En los últimos años, el Estado nacional estableció dos impuestos altamente distorsivos, como es el caso del impuesto a los débitos y créditos en cuenta corriente y los derechos de exportación, que constituyen el pilar de la recaudación y sostienen el superávit fiscal. Ambos incrementan de modo notable la presión impositiva sobre las actividades económicas que se desarrollan en las provincias, mientras que el primero de ellos contribuye en un escaso porcentaje al fondo coparticipable y el segundo es propio de la Nación. En otras palabras, la recaudación total del sector público nacional se incrementa.

Como consecuencia de dichos gravámenes, los fondos destinados a las provincias se reducen, acentuando los problemas de desequilibrio vertical.

En definitiva, el estudio concluye en que las redistribuciones regionales de recursos en lo que respecta a las transferencias establecidas según la Ley 23.548, resulta en que son pocas provincias las que financian la coparticipación recibida por la mayoría.

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