Neuquén en el contexto K

La interna del MPN es política, no sicológica. La coalición opositora tiene un lío terrible: ¿le garantiza algo al matrimonio Kirchner teniendo en cuenta la renovación de bancas en el Congreso? Un momento en donde lo que sobra no es precisamente la claridad.
No parece muy atinado reducir la interna del MPN al contraste entre los perfiles sicológicos de Jorge Sapag y Jorge Sobisch. Las diferencias que existen en el MPN, causa de sus confrontaciones, responden a razones más profundas que las personalidades de dos hombres.

Es cierto, posiblemente, que uno se caracterice por la prudencia, y el otro por la osadía. ¿Alcanza esto a explicar una interna? Sabemos que no. Que el intrincado tramado de intereses políticos y económicos que representa el MPN, tras haber conducido la provincia desde 1963, es un edificio tan grande como laberíntico. Un edificio que ha recibido en sus amplias salas de reunión a la mayoría de los representantes del poder económico y político de los últimos 45 años.

A pocos días de terminar el año, Jorge Sapag protagonizará una última muestra de su alianza estratégica con el gobierno de los Kirchner, al ratificar su respaldo a la última línea de emergencia anunciada, un plan de obras públicas fundamentado extemporáneamente en el modelo keynesiano.

Mientras destaca esta situación, que involucra la asignación de 1.250 millones de pesos a la obra pública en Neuquén -750 de Nación, 500 de la provincia- admite que su idea del MPN es hacia delante y por la renovación. Al mismo tiempo, en los dos últimos días de la semana el gobierno se mostró al lado del candidato a presidir el partido por el oficialismo, el petrolero Guillermo Pereyra. Primero, lo hizo la vicegobernadora Ana Pechen. Después, el propio Sapag.

En este contexto, Sapag ha dicho que todavía hay que esperar para verificar si Sobisch se presenta como candidato. Da a entender así que su postulación solo sería posible si enfrente lo tiene al ex gobernador.

Del otro lado del mostrador, Sobisch tampoco ha confirmado si será él mismo el candidato a presidir el partido provincial.

Después de protagonizar el acto en el gimnasio del Tiro Federal en Zapala, Sobisch retomó la actividad, pero puertas adentro de sus filas. Su núcleo básico es cada vez más sostenido en su propia familia, con sus dos hijos varones –Gastón y Federico- cada vez más protagonistas, con intenciones evidentes de seguir el camino abierto por su progenitor.

Esto pasa en la superficie. Pero no pasa por ahí, por este detalle ínfimo del teatro de operaciones, lo que está a punto de definirse en Neuquén.

Por empezar, hay que decir que no sólo pesa la interna del MPN en la expectativa del año que comienza. También está la situación de la coalición opositora, que depende fundamentalmente del éxito o del fracaso de la gestión de Martín Farizano en el municipio capitalino.

Este lunes, mientras Sapag saluda desde el palco oficial de Olivos el plan de obras nacional, el Concejo Deliberante de la capital provincial tendrá su sesión de fin de año, con la más rotunda explicitación de que hay un problema económico que comienza a detonar una carga explosiva de magnitud aun no determinada: se deberá considerar incrementos en los tributos municipales; aumento en la tarifa de luz; aumento en la tarifa de taxis; y aumento en la de colectivos.

No es poca cosa: Neuquén, con un freno evidente de la inflación (0,57 % en noviembre) está a punto de pegarle un empujoncito en la doble necesidad de hacer funcionar servicios esenciales y de aumentar la recaudación del Estado.

Esto se da en el principal distrito político y económico de la provincia, y repercute en una situación donde la coalición amplia (UCR-PJ, UNE, Libres del Sur, ARI) deberá decidir si va unida o separada por partidos a la elección para renovar la mitad del Deliberante.

Aquí la cosa se complica. Hay partidos que razonan que la unidad ya se da en la gestión (una unidad siempre en confrontación), y que al Deliberante debe ir cada fuerza por su lado, para después en todo caso formar un interbloque anti-MPN. Hay otros –como UNE- que proponen una interna abierta para integrar la lista de candidatos.

También se juega la disputa por la lista de candidatos al Congreso nacional. La banca que deja libre Oscar Massei la ocupará Silvia Sapag: una emepenista en el Frente para la Victoria. Aquí, si bien los K no pierden, pierde una representación concreta el PJ neuquino. Las otras dos bancas que se renuevan, pertenecen al MPN: José Brillo y Hugo Acuña.

Ya se lanzó por su cuenta el componente más inestable del gobierno municipal de coalición, el referente de Libres del Sur, Jesús Escobar. No es una postulación que le hace gracia al kirchnerismo, porque Libres del Sur se ha abierto del oficialismo, descontento por la “involución” peronista del matrimonio presidencial. El otro posible candidato, en las antípodas de Escobar, podría ser Horacio Quiroga. Pero Quiroga está con Julio Cobos, desde una posición cada vez más anti-K, y con posibilidades de que se produzca el retorno de Cobos al redil radical, con todos los candidatos cobistas, para hacer más fuerza en las elecciones del 2009.

Concretamente; no hay garantías para que surja un candidato del consenso entre la UCR y el PJ, porque se supone que el PJ neuquino deberá defender a capa y espada un candidato que no deje dudas sobre su lealtad hacia los Kirchner.

Así las cosas, comienza a aflorar una convicción: el candidato más afín a los Kirchner puede ser ofrecido por el MPN.

He aquí una de las razones que hacen más política y menos sicológica la interna del partido provincial.

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