Netanyahu sumó el apoyo laborista

Ehud Barak, líder del partido de centro, obtuvo del Likud cinco puestos en el futuro gabinete
JERUSALEN.- Luego de un encendido y tenso debate interno, el Partido Laborista israelí aceptó ayer sumarse al gobierno de coalición que presidirá el primer ministro designado Benjamin Netanyahu, del Likud, que ya había cerrado acuerdos con el ultraderechista Israel Beitenu y el ultraortodoxo Shas.

Convocado tras una extensa y frenética negociación de 24 horas entre Netanyahu y el líder laborista y actual ministro de Defensa, Ehud Barak, en el congreso extraordinario del laborismo se vivió ayer un exasperado debate entre los delegados. Muchos de ellos se mostraron reacios a integrar un gobierno de coalición dominado por la derecha y ultraderecha israelí, abiertamente opositora a un acuerdo de paz con los de Autoridad Nacional Palestina (ANP).

Varios de los 1470 delegados convocados por el comité central del laborismo advirtieron a Barak que el partido perdería sus valores en un gobierno de coalición de derecha encabezado por Netanyahu.

"No busco un asiento ministerial", se defendió Barak, que dijo que los electores quieren ver al partido en el gobierno para contener el avance de la derecha. Entre los abucheos de decenas de jóvenes que le recordaron sus promesas de pasar a la oposición -como lo hicieron sus socios de Kadima, a pesar de haber triunfado en las elecciones-, Barak exhortó al laborismo a dejar atrás el "radicalismo y votar por la unidad".

Pese a los silbidos y gritos de sus detractores, Barak desafió: "No tenemos otro país. Pueden gritar «oposición» todo lo que quieran, pero la mayoría de los votantes laboristas quieren vernos en el gobierno. El pueblo quiere un gobierno de unidad".

A pesar de obtener el voto de 680 delegados, la decisión de Barak dividió al partido, que se encuentra amenazado ahora por el fantasma de la escisión tras la catastrófica derrota en las elecciones generales de febrero pasado, la peor en la historia de la fuerza política que fundó el Estado de Israel.

Los medios de prensa israelíes informaron ayer que Netanyahu le ofreció a Barak cinco puestos en el futuro gabinete, incluidos los ministerios de Defensa y de Comercio e Industria, dos carteras clave en las políticas de seguridad y económica del país.

Tratados de paz

Netanyahu también se comprometió con Barak a reconocer todos los tratados de paz firmados por Israel, y afirmó que su gobierno se esforzará por lograr una solución de paz global en la región, pero no incluyó un compromiso explícito para la creación de un Estado palestino independiente.

El futuro premier dijo que eliminará los llamados "puestos de avanzada", los asentamientos ilegales levantados por colonos judíos en Cisjordania, que cuentan con el abierto apoyo de Avigdor Lieberman, líder del extremista Israel Beitenu y futuro canciller israelí.

También ayer, extremistas judíos cercanos a las ideas de Lieberman marcharon por las calles de una ciudad árabe-israelí para exigir a sus residentes que demostraran lealtad a Israel. La irrupción de la marcha en Um al-Fahem provocó la furia de jóvenes árabes que arrojaron piedras. La intervención policial dispersó a los bandos con gas lacrimógeno.

El líder de los manifestantes israelíes, el activista colono Baruch Marzel, ha estado involucrado en ataques violentos contra palestinos.

Los extremistas, que portaban grandes banderas israelíes y eran flanqueados por fuerzas de seguridad, marcharon en esa ciudad porque es una de las comunidades árabes más grandes de Israel, es conocida por sus simpatías nacionalistas árabes y se la considera un bastión islamista.

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