Netanyahu, obligado a detener los asentamientos en tierras palestinas

La ampliación de los asentamientos no es legítima y deber ser inmediatamente interrumpida". Con esta clara afirmación del vocero de la Casa Blanca se desvanecieron las esperanzas del Jefe de Gobierno israelí Benjamin Netanyahu de buscar quedar bien con ambos bandos.
La intención del gobierno era proclamar una moratoria de la construcción en los asentamientos en Cisjordania, pleno territorio palestino, como lo exige la administración Obama. Pero pensaba hacerlo solo después de aprobar la construcción de 2.500 viviendas en los asentamientos en territorios conquistados en la guerra de junio de 1967, una decisión que contradice la Convención de Ginebra, que prohíbe el asentamiento de ciudadanos del país ocupante en el territorio ocupado.

Netanyahu es consciente de las dificultades que le producirá la aprobación de esta moratoria. Sería la primera vez que un jefe de gobierno de la derecha acepte congelar la construcción de asentamientos.

Eso implica la posibilidad de perder su mayoría parlamentaria con el voto en contra de los partidos de ultraderecha que lo apoyan, muchos de ellos ferozmente anti árabes.

Es así como después de haber agotado la negociación con Washington para obtener una postergación de la exigencia norteamericana, Netanyahu intenta ahora una maniobra que le reduzca el costo político.

Los medios israelíes anunciaron ayer que el premier pretende acelerar la colonización en Cisjordania antes de un cese parcial de la construcción. El anuncio provocó un inmediato rechazo de los palestinos y unas horas después expresiones de desagrado de parte de la Casa Blanca y la Secretaría de Estado.

"Es totalmente inaceptable", afirmó el principal negociador palestino, Saeb Erekat, desde París donde acompaña al presidente palestino Mahmud Abbas. "Lo único que se suspenderá tras estos anuncios es el proceso de paz", y no la colonización, agregó.

La "moratoria" de la colonización debería durar nueve meses. Afectaría únicamente a la construcción de nuevas viviendas en las colonias de Cisjordania donde viven unos 300.000 israelíes. Sin embargo, no incluye a las 2.500 viviendas que ya recibieron la aprobación del gobierno que están proyectadas en Jerusalén Oriental, anexada oficialmente por Israel a pesar de que esa acción no ha sido reconocida por la ley internacional. Ni otras 2.500 viviendas que se espera que Netanyahu apruebe en los próximos días.

El diputado laborista israelí Ofir Pines -quien es un opositor interno del jefe del partido Ehud Barak- acusó a Netanyahu y a Barak de promover dos pasos que se neutralizan uno a otro. La aprobación de la construcción de otras 2.500 viviendas en asentamientos judíos en la Cisjordania podría ser la "gota que desborde el vaso" produciendo un cisma dentro del laborismo, del que podrían retirarse 5 de sus 13 diputados.

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