Netanyahu negocia con los laboristas y está a un paso de formar gobierno

Netanyahu negocia con los laboristas y está a un paso de formar gobierno
En los esfuerzos por sellar la formación del nuevo gobierno de Israel, el primer ministro designado, Benjamin Netanyahu, firmó un acuerdo de coalición con ultraortodoxo Partido Shas y empezó además las rondas de negociaciones con el presidente del Partido Laborista, Ehud Barak.
Si consigue el apoyo de los laboristas liderados por Barak, que ejerce actualmente el cargo de ministro de Defensa, Netanyahu contará con la mayoría en la Knesset (Parlamento israelí), con 71 de los 120 escaños. El líder del derechista Likud ya había conseguido la semana pasada también el apoyo del partido ultranacionalista Israel Beiteinu (Nuestra Casa Israel).

Netanyahu cuenta ahora con el apoyo de 53 de los 120 parlamentarios de la nueva Knesset.

En base al último acuerdo, el Partido Shas recibiría cuatro puestos ministeriales. El jefe de la agrupación, Eli Ishai, encabezaría la cartera del Interior.

Con una coalición de partidos de derechas en la que participe también el Partido Laborista, Netanyahu espera que disminuyan las reticencias a su gobierno en la población israelí.

Los laboristas, sin embargo, están fuertemente divididos respecto a la participación en la coalición de gobierno, con divergencias que van desde las bases del partido hasta la propia fracción en el Parlamento. Por ello, está previsto que 1.460 delegados decidan el martes en una votación secreta sobre la posible coalición.

Siete de los 13 miembros de la fracción laborista escribieron también una carta de queja a Netanyahu por la iniciación de las negociaciones, sin que los gremios del Partido Laborista las hayan aprobado.

"Esta es la primera vez en la historia del Partido Laborista que el presidente forma un equipo para negociaciones de coalición por su cuenta, sin una discusión previa y sin la decisión de los comités centrales del partido", citan algunos medios israelíes partes de la carta.

Barak, por su parte, señaló que las acusaciones no tienen "fundamento". "Los estatutos del Partido Laborista no mencionan la necesidad de recibir un permiso antes de empezar a negociar", señaló el líder laborista. Inmediatamente después de que el partido consiguiera sólo 13 escaños en los pasados comicios, Barak había señalado todavía que la formación laborista se renovaría en la oposición.

En caso de que se forme un gobierno de coalición, Barak seguiría al frente de la cartera de Defensa. Según medios israelíes, el político de 67 años ha acordado ya con Netanyahu que continuarán con las conversaciones con Siria y los palestinos. El objetivo de la formación de un Estado palestino como parte de la solución con dos Estados, sin embargo, no formará parte del programa de gobierno.

Además de las conversaciones con los laboristas, informaron por otro lado diarios locales en sus versiones online, el Likud negociará con otros dos partidos.

Según el reciente acuerdo de coalición, el ultrarreligioso Shas recibirá cuatro minsterios, entre ellos el de Vivienda. Esa cartera es la encargada, entre otros, de supervisar la construcción y planificación de asentamientos judíos en Cisjordania.

El acuerdo con Israel Beiteinu fue firmado el 15 de marzo. Su líder, Avigdor Lieberman, será designado ministro de Exteriores, según los medios.

Los analistas no descartan que Lieberman se convierta en un ministro controvertido, ya que durante la campaña para las elecciones del pasado 10 de febrero fue acusado de racismo por haber afirmado que los árabes israelíes carecen de "lealtad" hacia el Estado.

El partido de Lieberman también ocupará las carteras de Turismo, Infraestructura, Absorción de Inmigrantes y Seguridad Pública.

El viernes pasado Netanyahu, que ya fue primer ministro de junio de 1996 a julio de 1999, recibió dos semanas más de plazo para la formación de un nuevo gobierno.

Por su parte, el partido centrista Kadima, liderado por la actual ministra de Relaciones Exteriores, Tzipi Livni, acusó a Netanyahu de haber vendido el Estado para obtener el apoyo de los partidos ortodoxos. El parlamentario laborista Ofir Pines habló de un saqueo de los fondos públicos.

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