Netanyahu: "Jerusalén nunca será dividida"

Netanyahu: "Jerusalén nunca será dividida"
El primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, dijo que Jerusalén es sólo de Israel y que "nunca será compartida", durante una ceremonia de celebración del 42 aniversario de la conquista y la anexión del sector oriental de la ciudad.
"Jerusalén es la capital de Israel. Lo fue siempre, lo será para siempre y nunca será dividida", el líder israelí en la ceremonia, realizada en la Colina de las municiones, lugar donde ocurrieron combates entre tropas israelíes y las de Jordania en la guerra israelo-árabe de junio de 1967.

Las palabras de Netanyahu eclipsan las perspectivas de un acuerdo de paz con los palestinos, solo días después de que el presidente estadounidense, Barack Obama, impulsara la creación de un Estado palestino, en una reunión el primer ministro israelí en

Washington.

Netanyahu, que dijo estar repitiendo los conceptos que le expresó a Obama, aseguró que "sólo bajo la soberanía de Israel se le asegurará a Jerusalén Este la continuación de la libertad de fe y de acceso a los lugares sagrados de las tres religiones".

Horas antes de la intervención de Netanyahu, diputados de derecha de la coalición de gobierno anunciaron la presentación en el parlamento de una propuesta dirigida a hacer mucho más ardua toda modificación de la ley que, en 1980, proclamó a Jerusalén "eterna e indivisible capital de Israel".

La propuesta establece que toda modificación del estatus de Jerusalén y de sus límites requiere la aceptación de una mayoría extraordinaria de 80 diputados sobre 120, en lugar de la mayoría simple de 61.

Israel amplió enormemente los límites de la ciudad después de 1967, es decir, de la Guerra de los Seis Días.

Entonces la parte árabe tenía una superficie de 6,5 kilómetros. Israel, en el curso de los años, extendió las fronteras metropolitanas, ingresando en Cisjrodania, y las llevó a 70 kilómetros.

El anterior gobierno israelí había sugerido que Israel podría renunciar a su soberanía en algunos barrios árabes de Jerusalén Este, que los palestinos quieren convertir en la capital de su futuro Estado.

El actual gobierno de derecha dirigido por Benjamin Netanyahu, surgido de las elecciones del 10 de febrero, descarta de plano tal opción.

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