Néstor lo hizo

Por Maximiliano Montenegro.

El Gobierno cerró un paquete de leyes económicas que le aseguran el manejo de la caja fiscal por los próximos dos años, como en las épocas doradas del kirchnerismo. En exclusivo, la oferta de canje de deuda por la que presionan los bancos, demasiado generosa con los acreedores. El dilema de Boudou.

Contra todos los pronósticos, Néstor logró completar con éxito el plan del manual de gobernabilidad kirchnerista. En poco más de un mes, el Congreso aprobó una serie de leyes que le permitirán al Gobierno controlar el tablero de la economía sin ninguna interferencia del Parlamento surgido de las elecciones del 28 de junio. Pese a la aplastante derrota electoral, el matrimonio presidencial manipulará la caja fiscal por los próximos dos años con tanta o más soltura que en sus épocas de gloria. Sin intromisiones de la oposición ni de los gobernadores.

Con la prórroga hasta diciembre de 2011 de la Emergencia Económica, que desde 2002 se venía renovando anualmente, la administración K dispondrá de la facultad de renegociar contratos con empresas de servicios públicos –misión atendida, con esmero, por el ministro Julio De Vido– o de "fijar entre cuatro paredes los subsidios a los concesionarios de trenes y colectivos" –como dijo el senador Rubén Giustiniani–, entre otras potestades. Son exactamente los mismos superpoderes con que contó Eduardo Duhalde en plena crisis posdevaluación, y que la senadora Cristina Fernández se negó a votar porque los consideraba una delegación de facultades legislativas similar a la que detentó Cavallo en sus tiempos de superministro. De punta a punta, la emergencia será un sello de gestión de los nueve años de la era pingüina.

La prórroga del impuesto al cheque, también hasta el final del mandato de Cristina, congela el actual reparto del tributo –otro legado de Cavallo– a favor de la administración central: de los $22 mil millones anuales recaudados por ese concepto, la Nación embolsa el 85 por ciento.

La prórroga –por diez años– del impuesto a las Ganancias persigue la misma lógica. Tras la estatización de las AFJP, un grupo de provincias –sobre todo las grandes, que no transfirieron sus cajas jubilatorias– había empezado a cuestionar que la ANSES se apropiara del 20% de los ingresos de Ganancias –el segundo tributo después del IVA– antes de su coparticipación. Sin embargo, esa tímida rebelión fiscal fue sofocada antes de tomar estado público.

Con la modificación de la Ley de Responsabilidad Fiscal, que suspendió los topes de endeudamiento provincial, y la promesa de refinanciación de pasivos a través del PAF (Programa de Asistencia Financiera), Kirchner conjuró las amenazas de quienes pretendían manotearle la chequera. Y consiguió el aval de los gobernadores para renovarla por dos años más.

La aprobación del Presupuesto 2010 es otra perla de la "gobernabilidad" kirchnerista. Incluye, por primera vez, un cambio en la ley de administración financiera, que autoriza al Gobierno a pagar el ejercicio siguiente gastos devengados en el año: así, parte de la cuenta podría patearse también hasta diciembre de 2011. La "planilla de la felicidad" –el listado anexo al Presupuesto de obras públicas financiadas por la Nación– será, como siempre, otra prenda de negociación con los gobernadores. Sólo la lapicera del secretario de Hacienda, el ex cavallista Juan Carlos Pezoa –previo llamado del Jefe– destrabará los fondos para la construcción de esas obras en las provincias.

Por si fuera poco, como informó este diario, Cristina firmó esta semana un súper DNU que agranda el Presupuesto 2009 en $ 24.278 millones, y deja abierta la puerta para ampliar las erogaciones el año próximo a espaldas del nuevo Congreso con mayoría opositora.

La reforma política, que el oficialismo convertirá en ley la próxima semana, suena ridícula a escasos meses de las candidaturas testimoniales que lideró Néstor. Pero es una pieza clave en el combo de la gobernabilidad que impulsa el matrimonio presidencial. Desde distintos sectores del justicialismo –incluso antikirchneristas– no ven con malos ojos la reforma. Piensan que las internas abiertas y obligatorias serán la lápida del patagónico. Dicen que son una invitación para votar en contra del ex presidente y que cualquier candidato con buena imagen en el electorado independiente le ganaría. Descuentan, además, que los intendentes del conurbano no volverían a cometer el error de apostar a perdedor.

Sin embargo, con la reforma, como mínimo, Kirchner lograría alimentar la ilusión de que será el candidato presidencial del justicialismo hasta mediados de 2011. Es otra jugada que apuntalará la gestión de Cristina.

El adelanto de las elecciones resultó un fiasco como estrategia electoral. Pero, en términos de la preservación del esquema del poder K, rindió inesperados frutos al Gobierno. Kirchner lo hizo.

PINGÜINO DIXIT. Un recontrapingüino –tal vez uno de los funcionarios que más información atesora en su despacho– reconoce que en las últimas elecciones el oficialismo padeció el quiebre en el humor social. Y hasta admite que ese desencantamiento con el kirchnerismo no sólo involucra a la clase media, como postulan los intelectuales K, sino que atraviesa también a los sectores más pobres del conurbano bonaerense, golpeados por la inflación y en el último año por la destrucción de puestos de trabajo.

Sin embargo, confía en que el subsidio universal a la niñez y la reactivación económica modifiquen ese clima hostil a lo largo del próximo año.

La señales de recuperación ya se evidencian en la recaudación tributaria. En noviembre, después de tres meses de malaria, los ingresos del fisco volverán a crecer a una tasa de dos dígitos (entre 11 y 13%). Por primera vez en el año, además, suben los ingresos por retenciones a las exportaciones. Mientras que los aportes a la seguridad social, sin contar el efecto AFJP, aumentan arriba del 20%. Al igual que el IVA. Buena parte se explica por la inflación y las mejoras salariales, pero el consumo crece de nuevo, y el empleo se sostiene.

En el Banco Central estiman que, con algo de financiamiento externo, en 2010 la economía crecería entre 4,5 y 5%, frente a una caída de 2,5% este año.

Y la inflación –que este año rondaría el 13%– se ubicaría alrededor del 15-16 por ciento.

A diferencia del funcionario pingüino, economistas del propio Gobierno consideran que tal escenario no será suficiente para revertir en el corto plazo el malhumor social. Un 4% de crecimiento es recién el piso para conchabar sólo a los jóvenes que ingresan todos los años al mercado laboral, y evitar así que el desempleo aumente. Desde esa perspectiva, con un régimen de alta inflación y expansión moderada –en comparación a las tasas chinas de los años felices del kirchnerismo– no habría motivos para que el conflicto social se diluyera.

DILEMA DE BOUDOU. El Gobierno cerrará el año con un déficit financiero (después del pago de intereses) de cerca de 20 mil millones de pesos. Para sostener los niveles de gasto y obras públicas en 2010 –una política "keynesiana"– será fundamental, entonces, abrir ventanillas de crédito en los mercados de capitales.

Amado Boudou sabe que debe aprovechar "las ventanas de financiamiento, que son siempre transitorias", ya sea por la moratoria de una constructora en Dubai, o el derrumbe de un banco Nueva York. Por eso, pretende apurar el canje de deuda con los llamados holdouts.

Sin embargo, el ministro enfrenta un dilema. La propuesta de canje que le acercó Barclays –el banco organizador junto al Citi y el Deutsch– es excesivamente generosa con los acreedores. Reconoce los intereses acumulados por la deuda en default, con un nuevo bono y no en efectivo como fue la oferta de 2005. Pero también los pagos que devengó desde 2006 el llamado cupón PBI, un escándalo porque justamente ese bono era una apuesta –incierta– al crecimiento de la Argentina. Ahora, los bancos quieren transformarlo en un pago fijo del Estado argentino.

La zanahoria que tienta al Gobierno es el compromiso de los bancos de conseguir los prestamistas para la "emisión de un nuevo bono internacional por new cash" de alrededor de 1.000 millones de dólares. La pulseada se resolverá en las próximas semanas.

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