Néstor, el gran ausente

Su presencia, como jefe del Partido Justicialista, hubiera sido un gesto de confraternidad democrática. "No queríamos sobreactuar", dijeron.
"No hay que sobreactuar." La frase, que boqueaban insistentemente en el Gobierno, intentaba bajar el tono a las especulaciones sobre la ausencia de Néstor Kirchner en el traslado de los restos de Raúl Alfonsín al cementero de la Recoleta. El ex presidente siguió los acontecimientos desde la Quinta de Olivos, mantuvo constantes comunicaciones telefónicas con Cristina y participó activamente de la organización de la despedida del viejo líder radical.

"Kirchner fue al Congreso y le dedicó palabras sinceras. Pero no tenía programado más que eso, nunca estuvo en los planes. Ni siquiera lo tenía que hacer por protocolo. Se hizo lo correcto, no había por qué sobreactuar", confió un ministro a Crítica de la Argentina.

El rumor sobre la presencia del titular del PJ comenzó a circular cuando se supo que el regreso de Cristina Kirchner al país se produciría recién hoy. Sin embargo, en el Gobierno lo desmintieron tajantemente. Más aún, en voz baja, muchos asesores de prensa de la Casa Rosada confiaron a este diario que ni la mandataria ni su marido estarían a salvo de una eventual silbatina o reacción adversa de la concurrencia, que se preveía mayoritariamente radical. Es por eso que el encuentro que la Presidenta planea para hoy con los familiares de Alfonsín para transmitirle sus condolencias se realizará con el mayor de los recaudos.

No obstante ello, en su entorno se preocuparon por destacar que el Gobierno tuvo una importante representación a través del jefe de Gabinete, Sergio Massa, y los ministros Florencio Randazzo, de Interior; Carlos Tomada, de Trabajo, y Juan Carlos Tedesco, de Educación, entre otros. Además, señalaron que el secretario general de la Presidencia, Oscar Parrilli, se ocupó de la logística en coordinación con Enrique "Coti" Nosiglia, el ex ministro alfonsinista que mantiene una aceitada relación con varios funcionarios K.

En las tratativas también participaron Massa y Ricardo Nosiglia, hermano del Coti. Según informaron en la Casa Rosada, Nosiglia, Marcelo Stubrin y el senador Ernesto Sanz fueron algunos de los radicales que transmitieron su agradecimiento.

Mientras tanto, el Gobierno empezó a analizar los efectos de la muerte y el popular funeral de la campaña electoral con vistas al 28 de junio. Sin embargo, sorpresivamente, creen que tendrá un efecto positivo. "El renacimiento del radicalismo no le va a sacar votos al Gobierno, sino que va a atomizar a la oposición", dicen en los pasillos oficiales. Ese tramo de la historia, por ahora, todavía no está escrito.

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