El Néstor y El Diego

Por: David Rotemberg.

Parecidos y diferentes. Los dos dividen opiniones entre quienes los aceptan y quienes no. La sombra de los brasileños, el peso de las mujeres y eso de querer a los demás de rodillas.

El otro día después del "desliz lingüístico" de Diego Maradona pidiendo que quienes lo criticaron le hagan un "desliz lingüístico" por sus partes, escuché por ahí que alguien comparó su comportamiento con el estilo del ex presidente Néstor Kirchner. ¡A la pelotita! –pensé–. Mirá las asociaciones que genera Kirchner (en realidad, con sólo revisar algunas construcciones en El Calafate y un par de contratos de servicios al Estado y licencias de medios, nos encontraremos con asociaciones mucho peores).

¿Maradona y Kirchner parecidos? Como diría Schwanek, veamos si la cosa es tan descabellada: El Diego de la gente es un tipo que, a lo largo de su vida ha logrado triunfos importantes, los cuales hoy día añora; alguien que ve a quien osa criticarlo como enemigo y que divide por igual a la opinión pública entre quienes le aceptan todo y los que no. El Néstor de la gente, también. Sólo que la "mitad" que no le acepta todo es de un 70%.

El tipo arrancó desde un lugar humilde, pequeño y logró llegar a lo más alto. El Diego también. Sin embargo, y pese a sus grandes logros, siempre tuvo que soportar la sombra y las odiosas comparaciones con el brasileño más famoso, aquel que llevó a Brasil a los primeros planos mundiales. Maradona también.

¿Qué habría sido de él si no hubiera recibido la oportuna defensa y beneplácito de cierto periodismo? Seguramente alguna vez hasta le habrán sido de gran ayuda para esquivar la acción de la Justicia. Es cierto que hay medios y periodistas de credibilidad cero que no vale la pena ni ver ni escuchar. Muchos de ellos le fueron útiles alguna vez, lo ensalzaron en su momento mientras les convino a ambos y hoy se tratan mutuamente cual basura (caramba, ya no sé si estoy hablando de El Diego o de El Néstor).

Sigamos. Siempre se habló de sus constantes contradicciones, de sus amores y odios con personajes tan diversos como Menem, Duhalde, Grondona, la Iglesia, Tinelli… (shit, otra vez no sé de cuál de los dos hablo); y ambos alguna vez tuvieron problemas de dinero en el exterior (al menos en este punto me tranquiliza saber que El Néstor no usa aros, porque de lo contrario, seguramente le serían decomisados al llegar a Santa Cruz). Más: algunos acusan a El Néstor de haberse llevado un Diego.

También está el detalle de la importancia de las mujeres de la familia en cuestiones nacionales. Para El Diego, "lo’sargentinos" debemos asistir una y otra vez a la sabia opinión de Dalma y Giannina sobre quién debe vestir la camiseta de Boca, cómo hacer un programa de televisión o quién es idóneo para opinar sobre el director técnico de La Selección de Todos. El Néstor de la gente, por su parte, ha decidido importantísimas cuestiones de Estado sin siquiera salir del lecho matrimonial o –a lo sumo– de la mesa familiar. Tenemos una esposa presidenta, una hermana ministra y una hija que usa aviones oficiales hasta para ir al kiosco.

Pero volvamos al exabrupto. Una vez que quedó claro que los números le daban, y que había logrado cumplir su principal objetivo, la celebración tuvo ribetes tragicómicos: el abrazo con Bilardo –a quien descalificó días antes– y el cantito, son equiparables al palco de D’Elía y los cantitos cuando al que le dieron los números para cumplir su principal objetivo fue a Néstor. Se aprobó una ley importante para reglamentar no sé si el negocio o la libertad de prensa (y sólo Dios y la Justicia saben si servirá o no), pero se festejó como si se hubiera logrado el campeonato del mundo.

Convengamos que lo de pedir que sus enemigos se la chupen, es una animalada propia de El Diego, y nada tiene que ver con El Néstor, quien alguna vez expresó su deseo de ver al campo de rodillas (aunque todos conocemos los chistes que se hacen respecto de las rodillas gastadas de las "botineras", ¿no?). Hombre, si te jode lo que dicen, es suficiente con hacer un zapping, no hace falta un sucking.

Para terminar, hay que ser justos en algo: ambos son especiales, talentosos, luchadores, ingeniosos, queribles cuando se lo proponen y aborrecibles cuando no, y a ambos todo les ch… un h… Pero sólo uno –El Diego– fue campeón del mundo.

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