Río Negro, una provincia alterada que cumple un mes sin clases

Río Negro, una provincia alterada que cumple un mes sin clases
Los maestros no iniciaron el ciclo lectivo y los padres están preocupados por la huelga
SAN CARLOS DE BARILOCHE.-Ayer cumplieron un mes sin clases las escuelas de Río Negro. Más de 30.000 alumnos aún no empezaron el ciclo lectivo 2009. A raíz del paro docente, los chicos vieron prolongadas sus vacaciones, pero muchos a estas alturas dan señales de cansancio por la situación y los padres observan con preocupación la continuidad del conflicto.

Según las estimaciones oficiales, unos 25.000 alumnos de escuelas primarias y 15.600 del secundario todavía no tuvieron ningún día de clases en el año, mientras que muchos volvieron de manera paulatina a las aulas, ante la disminución de la adhesión de los docentes al paro, producto de los descuentos de alrededor de 80 pesos diarios que el gobierno efectúa por cada día de huelga.

La problemática inquieta a los padres. Muchos permanecieron al principio ausentes en este conflicto, hasta que el correr de los días derivó en varias semanas sin clases. También los chicos, cansados de la situación, expresaron su parecer. Por ejemplo, Nahuel Ojeda, un niño de siete años que asiste a la escuela N° 16 de Bariloche, dijo a LA NACION: "Que paren con eso. Ya estoy aburrido de tantas vacaciones, quiero clases, no vacaciones. Quiero aprender de una vez".

Nahuel fue ayer por la tarde al patio de la escuela N° 16, uno de los establecimientos más antiguos de Bariloche, y le enseñó desde afuera la distribución del viejo edificio a su hermano Gastón y su amiga María Sol. "Quiero venir a la escuela porque es divertido", comentó, mientras jugaba en las escalinatas.

En la provincia, llevan perdidos ya 21 días de clases y la recuperación pedagógica diseñada por el gobierno, por ahora, es optativa, por lo que no tuvo una aceptación masiva.

Cambios a la fuerza

La rutina familiar se ve alterada con esta huelga. Los padres deben recurrir a familiares y hasta contratar personas para el cuidado de los niños mientras ellos trabajan. Otros reacomodan sus tiempos y propician actividades alternativas para entretener a los más chicos.

El pase a las escuelas privadas es otra alternativa que algunos padres efectuaron y la matrícula de colegios en los que la cuota mensual no es muy onerosa se incrementó notablemente en las últimas semanas, como la escuela primaria Siglo XXI, del barrio Melipal.

"Tengo cuatro hijos y tres de ellos aún no empezaron las clases. Principalmente me preocupa el varón, que tendría que comenzar séptimo grado porque es un año complicado, está en una etapa que pasa a la adolescencia y se tiene que preparar para el secundario. Sólo puedo hacer que repase las carpetas del año pasado", dijo a LA NACION Margot, una empleada municipal que envía a dos hijos a la escuela primaria 267 y dos al secundario en Bariloche. Sólo empezó la menor, de nueve años.

La abogada Silvia Frank presentó semanas atrás un recurso de amparo para exigir el inicio de las clases para sus tres hijos, que aún es analizado por el Superior Tribunal de Justicia. Expresó que los niños "no son tenidos en cuenta por ninguna de las partes en conflicto, y dependen de nosotros, sus padres, para defender sus derechos constitucionales".

Por su parte, Vicente Mazzaglia, referente de los padres autoconvocados en defensa de la escuela pública, lamentó que se esté dejando pasar el tiempo. "El problema es que los chicos no sólo están sin clases por el conflicto docente. Hay una cuestión extremadamente deficiente, porque muchas escuelas están en un estado indigno para albergar a los alumnos. No hay igualdad de condiciones."

En Bariloche, los docentes mantienen una carpa blanca en el Centro Cívico desde que se inició el paro, mientras que el corte sobre la ruta 22 a la altura de Chinchinales se profundizó con un bloqueo total de 12 horas. Allí, el fin de semana último, se produjeron enfrentamientos entre automovilistas y maestros. Un docente resultó herido con un corte de arma blanca en el cuello y debió ser operado. Está fuera de peligro.

En El Bolsón, los padres mantuvieron un enfrentamiento con los maestros y, en Cipolletti, comenzaron a agruparse para exigir el inicio de las actividades escolares.

Comentá la nota