AL NEGRO NO LE GUSTA LA PACHANGA.

En las últimas horas, los propietarios de discotecas y locales bailables, que se había auto restringido, cerrando de facto sus locales por el lapso de 21 días, mostraron inquietud por el nulo control de las fiestas privadas en las quintas, donde los jóvenes desataron sus deseos de expandir su natural necesidad de jarana.
Atento a que la restricción parecía no tener sentido ya que, como dijera un empresario de la noche, igual existen aglomeraciones de gente en otros sitios, estos empresarios habían determinado reabrir sus respectivos sitios danzantes el próximo fin de semana.

Pero en la tarde noche de la víspera un rumor ganó la calle. La presunta decisión del ejecutivo de declarar "Emergencia Sanitaria" con estrictas medidas de control que alcanzarían incluso las fiestas privadas. Una especie de "toque de queda" a la pachanga vernácula que de cristalizarse en estas horas, generaría un nuevo disturbio social ya que, por un lado continuaría perjudicando económicamente a los empresarios de la noche (sueldos y alquiler se pagan igual dijo un cumbiero que exigía en la puerta de la municipalidad subsidio para paliar la situación) y cortaría de cuajo la canalización de los deseos de las hormonas juveniles que no respetan leyes ni decretos.

La determinación ya estaría tomada.

Se viene pues la ley seca bailable de la gestión San Pedro y el fin de semana los sabuesos de Emil saldran a la caza de cualquier decivel que supere lo establecido. Hasta cantar en la ducha queda prohibido.

Los empresarios de la noche creen que esto no resuelve nada y que pareciera que al intendente no le gustara la pachanga.

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