El ARI en Rio Negro / Por Ariel Gallinger

El ARI de Río Negro, con la candidatura de Magdalena Odarda a Diputada Nacional tuvo, el ultimo 28 de junio, la mejor performance electoral de su historia. Esta circunstancia le abre la puerta a aspirar decididamente a incidir en la historia política futura de la provincia. Cómo hacerlo constituye todo un desafío, que en su definición mostrará las convicciones y habilidades de sus dirigentes. Vayan estas pocas reflexiones como un pequeño aporte al debate que se inicia.
1.¿Por qué se creció?

Tener claridad al respecto es el primer paso para poder saber qué pretende de nosotros la gente que nos acompaño.

Seguramente no hay una sola motivación para explicar el crecimiento, quizás existan tantas razones como votantes, y enumerarlas todas demandaría cuanto menos poder preguntarle a cada uno, qué fue lo que lo inclinó en su elección.

Pero me animo a señalar algunas razones que seguramente han influido en el electorado, sin pretender con el orden de su aparición establecer un ranking de importancia al respecto;

• La imagen positiva de nuestra candidata, sumado a su instalación, conocimiento, trabajo, y posiciones en distintos temas ha tenido una importante gravitación.

• El trabajo de la militancia en cada localidad, también ha tenido una destacada relevancia a la hora de la elección, de hecho en las localidades con alguna mínima estructura se obtuvieron buenos resultados, y se perdió abultadamente en aquellas en las cuales carecíamos de ella. En las cuatro localidades con representación institucional, y General Roca, Cipolletti, Gral. Conesa, y Sierra Grande se lograron los mejores resultados.

• El mensaje trasmitido también fue importante: una gran parte de nuestro país estaba pidiendo poner límites al Kirchnerismo, y en Río Negro la única opción en ese sentido fue el ARI, y ahí se volcó el electorado que no comulga con el modelo de poder "k".

• Es muy factible que también haya habido un aporte de votos del radicalismo, pero ello creo que más probablemente por sus propias contradicciones internas, que por un trabajo militante de algún dirigente en particular en dicho sentido. Se impuso un candidato que no era querido por todos, algunos trabajaron orejeando las cartas para el 2011, no se cicatrizaron las heridas de la intervención, en algunas localidades los dirigentes no acompañaron al postulante, en otras lo sobreacompañaron no dejando participar a otros, etc, etc.

• Otro elemento seguramente lo constituye el discurso permanente de nuestra candidata, y de nuestro partido en general, de realizar cambios en las políticas públicas provinciales. El ARI ha sido siempre una voz moderada y racional en orden a exigir correcciones en distintas políticas estatales y denunciar situaciones de irregularidad.

Creo que en estos cinco aspectos podría encuadrar al 80% 0 90% de los votos aristas, seguramente apuntalados por una buena fiscalización, una interesante campaña publicitaria, la visita de Carrió, y la falta de carisma de los rivales electorales, entre otros condimentos.

2. ¿Qué hacer en el futuro?

El futuro tiene nombre y apellido, se llama 2011.

La historia nos muestra que las terceras fuerzas en el país, y especialmente en Río Negro crecen durante las elecciones de "medio tiempo" o legislativas, y decrecen en las elecciones para cargos ejecutivos o de "tiempo completo". Ello ha sido suficientemente explicado, por diversos analistas y los números les dan la razón.

Este no es un dato menor, pues el ARI de Río Negro se encontrará en una encrucijada de cara al año 2011: por un lado contribuir a la estrategia electoral del Acuerdo Cívico y Social para tratar de convertir en Presidente a un dirigente de dicho sector, posiblemente Elisa Carrió, Binner, o Cobos. Pero por otro lado, también deberá honrar su visión crítica de algunas políticas provinciales desarrolladas por el radicalismo rionegrino.

Para ello es necesario hacer el esfuerzo de intentar acordar, no solo con el radicalismo, sino también con el Socialismo.

Dicha encrucijada ya fué enfrentada por el Frente Grande cuando había que derrotar al menemismo, y se conformó la Alianza en la Provincia de Río Negro. Tendríamos que aprender de aquella lección.

No creo que sea una opción posible una disección del radicalismo que le permita al ARI acordar con algunos dirigentes y con otros no. Como si la historia pudiese ser mutilada, como si se pudiese coincidir solo con quienes no fueron protagonistas de algunas páginas de esa historia, como si el hoy no fuera consecuencia de todos los ayer.

Además ello si fuera posible, tampoco garantizaría que quienes son inmaculados hoy lo seguirán siendo mañana.

Por otra parte sería imposible determinar quién sería el censor, para decidir con quién sí y con quién no, y además ello habilitaría a que del otro lado se hiciera lo mismo.

Debemos partir desde otro lugar, de definir un programa político, y, si se puede acordar sobre el mismo, el acuerdo será posible, de lo contrario no podrá haber camino en común.

Planteadas así las cosas, la discusión ya no será si el candidato es tal o cual, si viene tal o cual dirigente, sino cuáles son las políticas públicas a implementar y cuál es el grado de participación de los dirigentes de uno u otro sector en su desarrollo, a los fines de garantizar que efectivamente se cumplan.

Claro que definir un proyecto político es definir un marco, como si fuera el marco de una puerta, y seguramente por ese marco algunos no entrarán, pero ya no será necesario convertirnos en censores, simplemente el proyecto no los contendrá y solos marcharan a otros rumbos.

Quizás algún ejemplo pueda arrojar luz: desde el ARI venimos impulsando la reforma política, y entre otras cuestiones dentro de ella la eliminación de las listas sábanas. Seguramente los dirigentes que apuestan a esconderse en las mismas para ocupar puestos legislativos no se subirán al proyecto.

Hemos levantado la bandera de la necesidad de contar con un Poder Judicial independiente del Poder Político, entonces quienes garantizan su impunidad en base a jueces amigos, tampoco serán de la partida.

La ley electoral provincial debe ser modificada, ya que se encuentra confeccionada a la medida del bipartidismo, ello hace que concurran 3 o 4 partidos a las elecciones y después tengamos 15 o 16 bloques legislativos. Esto debe ser inmediatamente modificado, de manera de contar con una ley electoral que posibilite la real y autónoma participación política de todos los partidos.

Así podríamos seguir enumerando puntos que el ARI no debiera resignar en dicho Programa Político, pero seguramente los mismos deben surgir de un profundo debate político interno, con toda la militancia.

De no recorrerse este camino, los acuerdos a celebrar, lo único que lograrán será garantizar la continuidad en el Poder de algunos bien intencionados, y unos cuantos mercenarios de la política.

ARIEL GALLINGER

CONCEJAL

BLOQUE ARI

CONCEJO DELIBERANTE DE VIEDMA

Comentá la nota