Los negocios de Siemens en la era K

Siemens, la empresa que admitió esta semana ante la justicia estadounidense y ante el propio gobierno nacional haber pagado coimas por 105 millones de dólares en la Argentina, tuvo ventas en este país por 2.454 millones de pesos durante el último año fiscal. Muchos de esos negocios los hizo con el Estado nacional y con los gobiernos provinciales y locales, de forma directa o a través de terceros. Una larga y reconocida historia de sobornos no fue impedimento para que el gobierno K siguiera haciendo negocios con la compañía.
Este año, además de cumplir cien años en el país, la firma entregó dos centrales termoeléctricas de ciclo combinado que ya están operando: San Martín (en Timbúes, Santa Fe) y Manuel Belgrano (en Campana, Buenos Aires), un negocio millonario, acordado en tiempos de Néstor Kirchner, que les dejó a los alemanes 1.600 millones de dólares.

En los últimos años, después del escándalo del contrato para confeccionar los DNI, Siemens se dedicó especialmente a temas energéticos. Por eso sus ejecutivos se jactan de estar contribuyendo a aumentar la capacidad instalada de energía en el país en un nueve por ciento. Y sostienen que “hoy un tercio de la energía consumida por los argentinos es generada, transmitida y distribuida con tecnología Siemens”.

La compañía alemana tiene con el gobierno actual una relación fluida. Hasta hace poco el nexo era Uriel Sharef, alto ejecutivo ahora investigado por corrupción. Fue Sharef quien recibió a Néstor Kirchner en la casa matriz de la empresa en Alemania en 2005. Fue Sharef el que paseó con De Vido y Cristina Fernández de Kirchner el año pasado.

Desde 2003 se calcula que Siemens cerró contratos con la Argentina por 3.400 millones de dólares. Son proveedores habituales en el proyecto faraónico de Atucha II. Vendieron el equipamiento de señalización y el sistema de electrificación para la nueva línea de subterráneo, la H, y hacen el mantenimiento integral de la flota de trenes de la línea E. También están proveyendo el sistema de señalización de los trenes Mitre y Sarmiento. La empresa impulsa un sistema de monedero electrónico para el transporte público en Salta, Córdoba y Mendoza. Entregaron turbinas para las centrales termoeléctricas Pilar y Genelba. En el área de tecnología de salud, le vendió un equipo de imagen de resonancia magnética al Hospital Regional de Río Gallegos y un tomógrafo al Herrera Motta de La Rioja. Mauricio Macri también adjudicó en forma directa a la empresa alemana un 40 por ciento de las fotomultas.

Las novedades del acuerdo entre la compañía y las justicias de Alemania y Estados Unidos, la admisión de pagos millonarios como sobornos en la Argentina, y también en Venezuela, dejan a la compañía mal parada. Y siembran la duda sobre si esos antecedentes anulan a la empresa para seguir presentándose en licitaciones públicas o para ser proveedora del Estado.

Cristian Gruenberg, director de Transparencia de Cippec, señala que tanto el Banco Mundial como Transparencia Internacional elaboran listados públicos de empresas investigadas en casos de corrupción con el fin orientar a los gobiernos a no contratarlas y que sólo las quitan una vez que las firmas toman una serie de medidas que apunten a controlar a sus ejecutivos. “Y aquí, para participar de una licitación pública, una de las características que se les exigen a las firmas es la integridad”, apunta Gruenberg. “Hay normas, pero no son directas, se habla de buen contratista y buen proveedor”, explica el diputado Fernando Sánchez. Paula Olivetto, auditora general porteña, afirma: “Según los principios generales de contrataciones administrativas, la empresa tiene que tener capacidad jurídica para la contratación y si pagó coimas, entonces, no la tiene, no califica”.

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