Negocios en los pagos de Sandokán

Gobiernos y empresas de la Región Centro quieren montar plantas procesadoras de alimentos adecuadas al consumo del mercado musulmán para aumentar exportaciones en el bloque Asean. Hay interés por medicamentos fabricados en Santa Fe.
Carne adecuada al consumo islámico y remedios contra el colesterol; productos tan ajenos entre sí como lo son un argentino y un malayo. Pero son los rubros en los que Santa Fe encontró una posibilidad de mercado en la misión comercial que el gobernador Hermes Binner encabeza en estos días por el sudeste asiático, junto con su par cordobés, Juan Schiaretti, el vicegobernador entrerriano, José Lauritto, treinta empresarios de la Región Centro, y representantes del Consejo Federal de Inversiones.

Varias empresas de agroalimentos viajaron con intención de abrirse mercado en Malasia. Frigorífico Mattievich, Milkaut, Santa Sylvina, entre varias. Pero encontraron que deben prepararse para ello. La impronta cultural y religiosa de Malasia –país de 23 millones de habitantes– impone, por ejemplo, que la carne debe encuadrarse en normativas recogidas de El Corán y que se denominan "halal". Los musulmanes no admiten alimentos porcinos, la faena de sus carnes debe realizarse con un cuchillo que nunca se haya usado para sacrificar un cerdo, y el vacuno, ave o caprino debe morir de un solo tajo, entre otros requisitos. Por eso, los empresarios y el ministro de Producción, Juan José Bertero, entrevistaron a la directora del Servicio Veterinario de Malasia, Zaliha Bindi Abdullah, y empezaron a pergeñar planes para habilitar en la Región Centro plantas exclusivas para procesar vacas, pollos, y productos lácteos ajustados al requerimiento musulmán.

El ministro de Salud, Miguel Cappiello reveló que a la fábrica estatal de fármacos Pharmaniaga "mostró interés por invertir en Santa Fe para producir y comprar antidiabéticos orales, contra la hipertensión arterial y el colesterol como el enalapril y la metmorfina" que produce el Laboratorio Industrial Farmacéutico, del Estado provincial.

Binner, Schiaretti y Lauritto le propusieron al gobernador de Malaca (principal puerto malayo), Mohd Khalil Yaakob, promover la vía marítima por el Atlántico (hasta ahora, es por el Pacífico) para facilitar operaciones de productos agrícolas, maquinarias y agroalimentos de la Región Centro. El desafío es superar la competitividad de Australia y Nueva Zelanda. Los empresarios de la misión comercial comentan que Argentina tiene a favor su tipo de cambio y la calidad de sus carnes, pero Oceanía coloca lo mismo con mayor previsibilidad y políticas seguras que el comercio internacional exige.

El intercambio argentino – malayo es de 850 millones de dólares anuales: Argentina vende por 750 millones, y apenas le compra por 100 millones, aunque en productos de mayor valor agregado como muebles para el hogar y artículos electrónicos. Los ejecutivos de la delegación criolla dicen que la dimensión de la relación comercial es muy inferior a la sostenida con China o Japón, pero "con mucho más futuro porque el malayo es un mercado más flexible". Saben que la tierra que Emilio Salgari hizo famosa con su Sandokán puede ser una puerta fabulosa a 600 millones de consumidores que integran el Asean, el grupo de los países del sudeste asiático.

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