Los negocios del "Japonés" García y el empresario Coto

Amigos son los amigos, reza una vieja y trillada frase que, sin embargo, conserva la efectividad de los grandes mandatos. Muestra de esto es la relación entre el intendente de Vicente López, Enrique Japonés García, y su compañero de ruta Alfredo Coto, que le permitió al empresario sumar su cuarto hipermercado en la comarca que administra su amigo.
Gracias a una excepción al Código de Ordenamiento Urbano que aprobó el Concejo Deliberante y a la generosa interpretación que tanto el Concejo como la dirección de Comercio provincial le dieron a la ley de Grandes Superficies Comerciales, el supermercadista inició recientemente sus actividades comerciales en Munro, sin haber cumplido aún con la ley provincial de la materia, la nº 12573.

La Asociación de Almaceneros de Vicente López le solicitó al intendente García "suspender y denegar la habilitación de ese megaemprendimiento", argumentando que en el expediente municipal 002828/2000 no existen constancias del cumplimiento del artículo 16 de la ley.

Ese punto indica que "la vigencia de las factibilidades provinciales y habilitaciones municipales caducará en el plazo de un (1) año", a contar desde la notificación del otorgamiento de la habilitación "cuando no hubiesen iniciado las obras".

En el caso del hipermercado de Munro, el trámite para la habilitación comenzó en 2002, cuando estaba en vigencia la ley 12088. Sin embargo la gestión quedó estancada hasta 2007, año en que Coto compró la superficie que hasta entonces alquilaba y que serviría de base para la nueva sucursal de la firma. Los comerciantes de la zona aseguran que el artículo 16 deja sin efecto el trámite iniciado en 2002.

"El artilugio fue comprar ese local que el Hogar Obrero tenía habilitado como depósito", dice el presidente de la entidad que nuclea a los comerciantes del lugar, Carmelo Isola, y asegura que el hipermercado "no está habilitado" como tal.

Yo te conozco

En 2007 la ley 12088 había sido reformada por la 12573, que determina el límite de grandes superficies comerciales que puede haber en cada distrito con relación a la cantidad de habitantes. Para Vicente López, ese límite es tres.

"En ese entonces, la dirección de Comercio provincial debía decidir si aplicaba la ley que había estado vigente hasta el momento o la nueva ley, que limita la cantidad de supermercados a instalar. Aplicó la vieja y le dio el permiso a Coto para construir este hipermercado en Munro", explica a Desafío Económico el presidente del bloque de la Coalición Cívica, Carlos Roberto.

La Provincia determinó, por imperio de la antigua norma al comenzar el trámite de habilitación, que "la vigencia de las factibilidades" no había caducado, aún siete años después.

"Lo que hicieron fue estirar en el tiempo hacia atrás el expediente de habilitación, para argumentar que era de la época de la vieja ley", dice el concejal Luis Parodi (CC).

En 2008 la Asociación de Almaceneros de Vicente López radicó una denuncia con el argumento de que el hipermercado no cumplía con la relación que tenía que haber entre cantidad de metros cuadrados de estacionamiento y la de metros cuadrados de superficie de comercialización. "Habían robado una parte de superficie en detrimento de la del estacionamiento", resume Roberto.

"El reclamo vino por excepción en el Código de Ordenamiento Urbano de áreas de estacionamiento, con mayoría automática oficialista", dice Parodi. Y afirma que "Coto tiene relación directa con el intendente".

"El Concejo Deliberante dio la excepción, aunque eso no está permitido por la 12573", sostiene el edil Roberto.

Desafío intentó obtener la voz del alcalde García, pero no obtuvo respuesta. Lo mismo ocurrió en el caso de la firma Coto.

En familia

La estrecha relación entre el jefe comunal de Vicente López y Alfredo Coto se extiende al resto de los integrantes de la familia supermercadista. A los beneficios para abrir la cuarta sucursal de la firma en la zona se suman los obtenidos al momento de habilitar una discoteca en una estación de trenes para Germán, uno de los hijos del empresario, y hasta facilidades para el yerno de Coto, que instaló, sin habilitación, una empresa mayorista en Florida.

El emprendimiento del esposo de la hija de Coto, Luis Videla, se llama La Tartería. Según el concejal Carlos Roberto, "la declaró como actividad minorista y realiza una actividad mayorista".

Ante una denuncia de los vecinos por la aglomeración de camiones y el olor que emanan los hornos industriales, el secretario de Gobierno comunal firmó una resolución intimando a Videla para que cese la actividad en 30 días. Cumplido ese plazo, el intendente y amigo de la familia le otorgó una prórroga de 180 días para el traslado de la empresa. "Funciona sin habilitación y no tiene los planos aprobados", asegura Roberto.

Dámela a mí

Tanta bonanza para con la familia Coto parece tener su correspondencia a través de una entidad sin fines de lucro: la fundación Empresaria de Vicente López, dirigida por el presidente del bloque oficialista, José Menoyo, y de la que, aseguran, Coto es miembro.

"La fundación Empresaria es un agujero negro. Nunca, en el Concejo Deliberante se han visto libros de esa fundación porque, al estar presentada como tal, ni el Tribunal de Cuentas de la Provincia, ni el HCD, pueden revisar sus números", dice Parodi.

El presidente de la entidad que agrupa a los comerciantes zonales, Carmelo Isola, es más rotundo: "Trasciende desde la misma fundación que Coto pone plata para las obras que realizan".

Incluso son reiteradas las sospechas que indican a empresas contratistas del Municipio como aportantes de la fundación.

Lo cierto es que esta organización realiza donaciones periódicas a la comuna de García. Tales son los casos del edificio de la nueva guardia del hospital municipal, obra realizada con avanzados conceptos arquitectónicos y de emergentología; la construcción de un instituto de rehabilitación por 3.500.000 pesos; la ampliación y refacción del instituto de maternidad Santa Rosa (que concretó en forma conjunta con el Municipio) y hasta un jardín de infantes.

"El intendente García es la cara visible de la fundación Empresaria", aseguró Menoyo en una entrevista reciente.

Con menos orgullo, muchas lenguas hablan de que la organización es una simple pantalla para grandes inversiones que realizan, fraternalmente, García y Coto.

Revista Desafío Económico

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