Un negocio grande en pocas manos.

De los cerca de 75 mil productores de soja registrados en todo el país, sólo tres mil acaparan la mitad de la producción total de la oleaginosa.
Los registros son incompletos y el negocio suele escaparse de la mirada del fisco en los rincones más alejados de la pampa húmeda, pero el dato revela la distancia entre los productores grandes y chicos. En la campaña actual, castigada por la sequía, esas tres mil mayores explotaciones exportarán casi 25 millones de toneladas entre porotos, harina y aceite de soja.

Antes de la reunión del viernes, los directivos de la Mesa de Enlace agropecuaria habían propuesto eximir de retenciones a los productores con rendimientos inferiores a las 700 toneladas anuales. En esa situación, según datos oficiales a los que accedió Crítica de la Argentina, se encuentran unos 67 mil ruralistas. Juntos produjeron unas 20 millones de toneladas.

En el medio de ambos segmentos están quienes cosechan entre 700 y 1.500 toneladas al año de sus campos. Para ellos, la Mesa de Enlace había pedido que las retenciones bajaran diez puntos (al 25%) y se tomaran a cuenta del impuesto a las Ganancias. Se trata de cinco mil agricultores que en conjunto producen cinco millones de toneladas por campaña.

El año pasado, antes de que la presidenta Cristina Kirchner decidiera enviar al Congreso la famosa resolución 125 que imponía las retenciones móviles, el Gobierno ofreció segmentar los derechos de exportación para que los pequeños productores pagaran menos. Pero la suba de las alícuotas se mantenía y las entidades del campo rechazaron la oferta. De todos modos, los tributaristas aseguran que cobrarles menos a algunos productores sería difícil, debido a que el producto se negocia en las bolsas de cereales y el tributo se descuenta automáticamente en lo que pagan los acopiadores a la producción.

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