El negocio global de la mafia.

Por: Ricardo Kirschbaum.

Un jefe de la Camorra, hoy detenido, quería que le ofrendaran su cabeza en la mesa de Navidad. Otro se refería a su asesinato como un trámite bancario que sería continuado por una ronda de café con amigos.

Roberto Saviano, el autor italiano que desnudó el increíble poder de la Camorra y el alcance mundial de sus negocios sucios, ha esquivado por ahora esas amenazas. Pero hace dos años que vive escondido, remedando la patética situación de Salman Rushdie, el escritor que también debió zambullirse en la clandestinidad para evitar que lo asesinara el fanatismo musulmán.

Una enviada de Clarín estuvo con Saviano en Roma y mantuvo un largo diálogo sobre el nuevo carácter de los negocios de la mafia y, si se quiere, sobre el poder anticipatorio que tienen los capos para ver los negocios antes que nadie.

Saviano hace una descripción que mete miedo. Por ejemplo, dice que hoy "las organizaciones criminales son el Estado" en Italia y que se han establecido vínculos entre empresarios y la mafia que se basan en la conveniencia, no en el terror.

El alerta inmediato que surge de la descripción es que Brasil es uno de los países clave en el mapa del narcotráfico, con la aparición de brokers de la droga que manejan los pedidos como si vendieran cualquier producto. Este "sistema", según Saviano, aumenta la eficiencia del negocio y su "desburocratización". Si se necesita, el broker pone la mercadería puerta a puerta.

El diálogo con Matilde Sánchez es una pieza de gran impacto. En este cuadro, Saviano habla de la inserción de la mafia en la Argentina, que creció mucho con la crisis del 2001. En cambio, no se explayó sobre la compra de bonos de la deuda argentina por la Camorra, un negocio en el que no les ha ido muy bien a los mafiosos.

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