El negocio detrás de la polémica

La llegada del Enjoy y la posibilidad de que abran otros más desató la discusión sobre un sector que sólo en los últimos dos años subió casi 200% su facturación
La existencia y funcionamiento de casinos está despertando amores y odios en Mendoza. ¿Pero qué es lo que moviliza a grandes grupos económicos a radicarse en la provincia con millonarias inversiones y a entrar en una fuerte competencia unos con otros? La respuesta es simple, detrás del juego hay un muy buen negocio.

En Mendoza existen quince salas de juego para 1,6 millones de habitantes, cinco casinos privados (Regency, Enjoy, Tower, Casino Club y Las Leñas), un casino oficial y nueve anexos distribuidos en San Martín, Malargüe, General Alvear, Rivadavia, Tunuyán, San Carlos, Tupungato y Uspallata. Sólo en el departamento de San Carlos están instalados dos anexos con tragamonedas, uno en Eugenio Bustos y el otro en La Consulta.

A su vez, los anexos oficiales están concesionados en su mayoría a empresas privadas para que los exploten. Entre las firmas con mayor presencia en la provincia se encuentran Casino de Buenos Aires (Cirsa), Ivisa, Bingo´s y Betec SA.

También existen otros proyectos en danza como el Diplomatic (Presidente) sobre calle Belgrano y el Meliá (ex Marriot, frente al Shopping). El primero se espera que inaugure en diciembre, mientras que la mole de cemento de Guaymallén sigue con su obra paralizada.

Competencia

Con grandes inversiones en publicidad y marketing, hoy los tres principales operadores de la provincia (Regency, Enjoy y Casino de Mendoza) buscan atrapar clientes con sorteos de autos 0 kilómetros, viajes al exterior y premios en dinero.

Según estimaciones del grupo operador, Enjoy representa el 50% de la inversión global que incluye al nuevo cinco estrellas (unos U$S35 millones). Las promociones lo destacan como “el único con estacionamiento subterráneo”, algo que pasa a ser secundario comparado con la lista de características diferenciales en cuanto a tecnología y nivel de premios que sus responsables preanuncian.

Hasta mayo de 2008, ingresaron a las arcas provinciales más de $68 millones en conceptos de ingresos brutos del Regency, el Casino Club (del empresario kirchnerista Cristóbal López) y el Tower de San Rafael. Esto sin contar el casino de Las Leñas, que durante este período no operó debido a que sus puertas abrieron recién en junio cuando comenzó la temporada invernal. Tampoco el Enjoy, que inauguró a mediados de octubre.

Por lo que indican los números de la Dirección General de Rentas a los que tuvo acceso Los Andes, la recaudación se va incrementando año a año ya que en el mismo período pero de 2005, contando con las mismas salas de juego, la provincia recaudó $23 millones. Esto marca la pauta de un crecimiento del 195% sólo en lo que tributan los Casinos.

Siguiendo datos de Rentas de la provincia, sólo en julio el Regency (hasta ese momento el único casino con hotel del Centro) recaudó por tragamonedas $8,8 millones y por apuestas en el resto de los juegos fue de $1,7 millones. Para tener una idea del negocio, por servicios de alojamiento, venta de comida y bebidas y el restaurante se recaudó ese mes $2,19 millones.

En facturación bruta, entonces, por cada diez pesos que cobra un hotel con casino, poco más de 8 vienen del juego.

Los Andes intentó sin éxito hablar los directivos del Regency como del Enjoy y del Casino del Estado. Ninguno de ellos accedió a dar una entrevista para explicar su posición frente a la polémica, para analizar la dinámica del sector ni del dinero que se mueve.

Impuestos

El casino del Hyatt y a partir de ahora también el Enjoy, tributan una alícuota del 3,78% mensual por la facturación bruta y paga por recepción de apuesta en casinos 20%, en juegos electrónicos 15% y en explotación de tragamonedas 20%. A esto hay que sumarle un impuesto mínimo que ingresa por mesa de punto y banca de $8.820, por cualquier otra mesa de juego $8.160, por mesas de ruleta de $3.600, de Black Jack $2.880 y tragamonedas de $840.

Bajo este esquema, en el primer semestre de este año, Rentas Generales recaudó $11,4 millones por todos los juegos de loterías y el casino oficial.

Para tener una idea del negocio que hay en juego, el año pasado el Casino de Mendoza destinó 75,5 millones para planes sociales y de salud distribuidos en más de 25 programas.

Sin dudas, hoy el gran negocio de los hoteles internacionales es la construcción de casinos y el recupero de la inversión que tienen los mismos. Según fuentes consultadas, si se construye un hotel con casino con una inversión de $120 millones, esa inversión se recupera en un año si se tiene en cuenta que ingresarán al casino por mes $10 millones de pesos. Si ese mismo hotel se construye sin casino, la inversión tardaría en recuperarse en diez años.

De ahí la polémica suscitada por la apertura o no de nuevas salas de juego y la puja por quién se queda con una porción mayor de la torta de recursos que generan las apuestas en Mendoza.

Pelea en pugna

Pero la pelea no sólo está desatada entre las empresas que administran los casinos hoy en funcionamiento. También la quieren dar los trabajadores del Instituto de Juegos y Casinos, que temen que se reduzcan sus salarios con la apertura de nuevas salas. Es que ellos cobran un porcentaje variable de lo que recaudan las tragamonedas del Estado.

Entonces si las salas provinciales dejan de recibir visitantes, su utilidad bajará y sus salarios se verán afectados. De ahí el temor y la protesta con presiones incluidas para que no se autorice la instalación de más competidores en la provincia.

“Estamos pidiendo la prohibición de más casinos, pues la provincia ya está saturada. No estamos en contra de los hoteles con salas de juego que ya tiene derecho adquirido; queremos cortar las aperturas, para que los que tienen los derechos adquiridos puedan estar pero no puedan ingresar más pedidos”, indicó Alejandro Campos, secretario general de la Unión Personal Juegos y Casinos de Mendoza.

La discusión data de 2005, cuando el diputado Miguel Serralta presentó un proyecto de ley para dejar sin efecto la ley 5.775, que habilita la instalación de nuevos casinos.

“En otros lugares del mundo no puede haber dos casinos a menos de 70 kilómetros entre sí.

Para dar un ejemplo, en la región de Cataluña, España, con una población de 7 millones de habitantes, existen cinco casinos. Es decir que hay un casino cada 1.400.000 millones de habitantes", indicó Campos.

Para el sindicalista Jorge Olaiz, el Diplomatic de calle Belgrano directamente no entra en este tema de los derechos adquiridos. “Ese emprendimiento no cumple con los requerimientos básicos que impone la ley 5.775 y que es una superficie mínima de 20.000 metros cuadrados cubiertos, cuando éste tiene 13.000 y está a no menos de 500 metros de otro casino como es el Regency”.

Riesgos y polémica

Otro de los peligros que destacan desde el sector estatal, es que con la habilitación de nuevos casinos privados la recaudación se verá afectada y por ende ingresará menos dinero a los planes que administra el Ministerio de Salud. Este año se calcula que el organismo oficial recaudará $100 millones.

“El hecho de que los nuevos emprendimientos estén orientados al turismo es una mentira.

Basta visitar las salas de los dos casinos privados que existen en la actualidad para darse cuenta que el público que asiste es mendocino. Y cuando hay turistas, que vayan al casino evita que gasten su dinero en el comercio o en los lugares turísticos específicamente, lo que termina afectando mucho más a la economía local”, destacó Campos.

Por su parte, el sector empresario agrupado en la Federación Económica de Mendoza (FEM) también manifestó su oposición.

“Para quienes están en la actividad hotelera, el juego es quien soporta a la hotelería en este caso. Entonces, es una competencia desleal para el resto de las empresas que están dedicadas al turismo y a la hotelería solamente. Además, desde el punto de vista ético y como proyección económica, es absolutamente perjudicial para Mendoza seguir habilitando salas de juego indiscriminadamente porque en realidad un casino es un impuesto a los pobres.

La proliferación de salas de juego a lo largo y ancho de la provincia, lo único que hace es tentar a los pobres con una ilusión y terminan más pobres que antes", señaló Adolfo Trípodi, presidente de la FEM.

Sin dudas, el tema de la apertura de nuevas salas se ha convertido en los últimos años en una cuestión política relevante donde hay intereses en juego, millonarias inversiones en danza, la sumatoria de más eventos y atractivos para el turismo y la creación de puestos de trabajo.

Pero también está el riesgo de una expansión desmedida que implique una transferencia de un sector económico (comercio, gastronomía, servicios) a otro (los casinos) generando nuevos ganadores y perdedores.

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